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El calor en EE.UU. y las compras de China sostienen a los granos mientras el mercado espera el informe del USDA

Los pronósticos de altas temperaturas sobre los cultivos estadounidenses, el regreso de China al mercado de soja y una mayor demanda de aceites vegetales impulsan una recuperación de las cotizaciones. Sin embargo, la fortaleza del dólar y la expectativa por el informe del USDA mantienen la cautela entre los operadores

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El mercado internacional de granos comienza a encontrar un piso tras varias semanas de presión bajista. La combinación de un escenario climático más riesgoso en Estados Unidos, la reactivación de las compras de soja por parte de China y la implementación del corte obligatorio de biodiésel al 50% en Indonesia permitió una recuperación de los precios, aunque el contexto financiero internacional continúa limitando nuevas subas.

Así lo señala Dante Romano, profesor e investigador del Centro de Agronegocios y Alimentos de la Universidad Austral, quien advierte que el mercado mantiene la atención puesta en el informe que publicará el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) este 30 de junio, donde se actualizarán las estimaciones de superficie sembrada y stocks.

“El contexto financiero sigue siendo negativo para los granos, pero el mercado empieza a encontrar algunos factores de sostén. El clima en Estados Unidos pasó a ser nuevamente una preocupación, China reapareció comprando soja y eso permitió un rebote de los precios”, explicó Romano.

El especialista indicó que, luego de varias semanas con lluvias favorables sobre los cultivos estadounidenses, los pronósticos comenzaron a anticipar temperaturas muy superiores a las normales y menores precipitaciones, un escenario que vuelve a incorporar una prima climática en las cotizaciones.

A este panorama se suma la confirmación de nuevas compras de soja por parte de China y la decisión de Indonesia de avanzar con el corte obligatorio de biodiésel al 50%, una medida que fortalece la demanda mundial de aceites vegetales.

No obstante, Romano remarcó que el mercado sigue condicionado por la fortaleza del dólar, que alcanzó su valor más alto en trece meses, y por la expectativa que genera el reporte del USDA.

“Aunque el mercado estará muy atento al dato de área sembrada, históricamente este informe suele ajustarse en agosto, por lo que todavía puede haber cambios importantes”, sostuvo.

Soja: mejora la demanda externa, pero las ventas argentinas siguen demoradas

En el mercado de soja, los fondos especulativos profundizaron su posición bajista al vender otras dos millones de toneladas, llevando su posición neta vendida a cinco millones de toneladas en Chicago. Sin embargo, el regreso de China como comprador reactivó el mercado y las exportaciones semanales de Estados Unidos alcanzaron 1,358 millones de toneladas, reflejando una demanda más dinámica.

A más largo plazo, Brasil proyecta una nueva expansión de la superficie sembrada hasta las 49 millones de hectáreas. Sin embargo, el crecimiento sería de apenas 0,9%, el menor de las últimas dos décadas, debido a márgenes ajustados y al riesgo climático asociado al fenómeno Niño.

En Argentina, la industrialización continúa mostrando un buen desempeño. Durante mayo la molienda alcanzó 4,18 millones de toneladas, un 8% más que en igual mes del año pasado, impulsada por importaciones temporarias desde Paraguay, que representaron cerca de una cuarta parte del volumen procesado.

Pese a ello, las ventas de los productores permanecen retrasadas. Hasta mediados de junio sólo se había comercializado con precio el 24% de la producción, frente a un promedio histórico del 29%.

“La industria todavía mantiene márgenes de molienda razonables, pero si quiere acelerar la originación de soja deberá convalidar precios más altos para convencer a los productores de vender”, afirmó Romano.

Maíz: el clima vuelve a marcar el rumbo del mercado

El maíz continúa siendo el cultivo más sensible a la evolución climática en Estados Unidos. Aunque el 68% de los lotes presenta una condición buena o excelente, el mercado volvió a incorporar riesgo ante la posibilidad de una ola de calor durante etapas críticas del desarrollo del cultivo.

En paralelo, los fondos especulativos incrementaron sus apuestas bajistas al vender otras tres millones de toneladas, acumulando una posición neta vendida cercana a 19 millones de toneladas.

A nivel global, el Consejo Internacional de Granos elevó su estimación de producción mundial hasta 1.310 millones de toneladas, mientras que Brasil aumentó su proyección para la cosecha de maíz safrinha a 115,8 millones de toneladas, aunque todavía por debajo del récord alcanzado el año pasado.

Europa también aporta incertidumbre. La intensa ola de calor que afecta a Francia y otros países podría reducir la producción de maíz, impulsando las cotizaciones en el mercado europeo y favoreciendo una mayor utilización de trigo como reemplazo para alimentación animal.

En Argentina, la cosecha de maíz tardío avanza lentamente y alcanza el 51,2% del área prevista debido a los excesos de humedad. Esta demora, sumada a una cola de embarques cercana a los dos millones de toneladas, está fortaleciendo los precios disponibles.

“Los compradores necesitan cumplir con los embarques y la oferta disponible sigue siendo limitada porque los productores mantienen un ritmo de ventas muy lento”, explicó Romano.

Trigo: la ola de calor en Europa aporta firmeza

En trigo, la cosecha del hemisferio norte avanza con rapidez. Estados Unidos ya recolectó el 40% del trigo de invierno, muy por encima del promedio histórico para esta época del año, manteniendo la presión estacional propia de la cosecha.

Sin embargo, las elevadas temperaturas en Europa comenzaron a modificar las perspectivas productivas. La Comisión Europea redujo su estimación de producción hasta 126,3 millones de toneladas, mientras crecen las expectativas de una mayor utilización de trigo como sustituto del maíz para alimentación animal.

En Argentina, la siembra alcanza el 65,8% del área proyectada, con un retraso de siete puntos porcentuales respecto del año pasado como consecuencia de las lluvias. No obstante, la mejora en la disponibilidad de humedad y la baja en los precios de los fertilizantes nitrogenados fortalecen las perspectivas para la campaña.

“Hoy seguimos proyectando una cosecha cercana a los 20 millones de toneladas. Las condiciones de humedad son muy buenas y la baja del costo de fertilización mejora las perspectivas del cultivo”, concluyó Romano.

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