
La Catedral Santo Domingo de Guzmán fue escenario, una vez más, del encuentro quincenal de los Madrugadores del 9, quienes este sábado, desde las 7 de la mañana, se congregaron para participar del rezo del Santo Rosario. A pesar de las bajas temperaturas, más de 30 varones respondieron a la convocatoria, demostrando que el frío no es impedimento cuando se trata de vivir la fe en comunidad.
La jornada comenzó en un clima de profundo recogimiento, con los participantes elevando sus intenciones por la salud de personas enfermas, especialmente Lucía y Alicia, además de rezar por las familias, el trabajo, la paz en el mundo y por todos aquellos que atraviesan momentos de dificultad.
Durante la celebración se proclamó un pasaje del Evangelio en el que Jesús invita a sus discípulos a seguirlo con total entrega, recordando que el verdadero compromiso cristiano implica poner a Dios en el centro de la vida y vivir con espíritu de servicio. La reflexión posterior destacó que el camino del creyente no está marcado por las comodidades, sino por la confianza en Dios, la solidaridad y el testimonio cotidiano del Evangelio.
Luego se rezaron los misterios del Santo Rosario, poniendo bajo la protección de la Virgen María a las familias, la Iglesia y toda la comunidad. También se elevaron oraciones a San José, pidiendo su intercesión por los trabajadores y por todos los fieles.
Los Madrugadores del 9 mantienen este encuentro cada catorce días en la Catedral Santo Domingo de Guzmán, sede de la Diócesis de Nueve de Julio, consolidando un espacio de oración, fraternidad y compromiso cristiano que continúa creciendo con el paso del tiempo.
La celebración concluyó con un renovado llamado a vivir la fe con alegría y perseverancia, reafirmando que ni el frío ni las dificultades impiden encontrarse con Dios cuando existe un verdadero deseo de oración y servicio.




