En el programa Despertate por Cadena Nueve, Visión Plus TV y Máxima 89.9, dentro del espacio Modo Historia, todos los miércoles a las 9.30, Gloria Tapia desarrolló un interesante recorrido sobre los medios de transporte utilizados en Nueve de Julio y la región hacia fines del siglo XIX.
El punto de partida fue la importancia de la carreta, uno de los primeros medios de transporte colectivos utilizados para trasladar personas, mercaderías y provisiones. Estas enormes carretas, con ruedas de hasta dos metros de diámetro, permitían atravesar terrenos difíciles, aunque avanzaban apenas entre 2 y 4 kilómetros por hora. Un viaje desde Nueve de Julio hasta el Fuerte General Paz —a poco más de 30 kilómetros— podía demandar hasta tres días, dependiendo del clima y de las condiciones del terreno.
Además de la lentitud, los viajes implicaban riesgos constantes: lluvias, inundaciones, caminos inestables y posibles ataques indígenas. Por eso, las expediciones solían organizarse en grupos de al menos diez carretas, formando un círculo defensivo ante eventuales peligros.
A partir de 1855 comenzaron a aparecer las diligencias norteamericanas, más modernas y rápidas. Mientras las diligencias pequeñas tradicionales transportaban apenas cuatro o cinco pasajeros, estas nuevas podían llevar hasta veinte personas. Alcanzaban velocidades de 13 a 16 kilómetros por hora y podían recorrer hasta 100 kilómetros diarios.
En la zona de Nueve de Julio funcionaron importantes servicios de mensajería como:
- La Mensajería de los Pueblos
- La Protegida, de los hermanos Díaz
- servicios que conectaban con Trenque Lauquen, La Pampa y Buenos Aires
Estas empresas requerían una gran logística: en el censo de 1881 se registran hasta 150 caballos destinados al recambio en las postas, ya que los animales debían renovarse constantemente para mantener el ritmo de viaje.
Las postas cumplían una función fundamental: allí se cambiaban caballos, se abastecía de agua a personas y animales, y en algunos casos se ofrecía alojamiento precario. Muchas estaban ubicadas junto a aguadas naturales o bajo grandes ombúes, únicos refugios de sombra en la llanura pampeana.
También se destacó la importancia de los chasquis, que eran los mensajeros más veloces de la época. Podían recorrer entre 100 y 200 kilómetros diarios y se utilizaban especialmente para el transporte del correo.
Con la llegada del ferrocarril en 1883, todo cambió. Nueve de Julio se convirtió en punta de riel hasta 1890, lo que transformó completamente la economía local. Las diligencias dejaron de viajar hasta Buenos Aires y comenzaron a funcionar como complemento del tren: llevaban pasajeros y mercaderías hasta la estación ferroviaria más cercana.
Este cambio modificó incluso la estructura urbana de la ciudad. Hasta entonces, el centro fundacional estaba en la actual zona de Plaza España y Hospital Julio de Vedia. Con el ferrocarril, el eje económico se trasladó hacia la estación, y fue necesario construir la actual avenida Vedia para unir ambos sectores.
La obra no fue sencilla: demandó nueve meses de trabajo porque debieron rellenarse lagunas y terrenos inundables. Todo ese relleno se realizó con carretas, lo que muestra la magnud del esfuerzo urbanístico de la época.
Alrededor de la estación comenzaron a surgir:
- hoteles
- fondas
- almacenes de ramos generales
- comercios de abastecimiento
- espacios para estacionamiento de carruajes
Edificios históricos como el actual San Cayetano fueron pensados dentro de ese proceso de expansión comercial, incluso con espacios previstos para atar caballos y guardar carruajes.
Gloria también recordó que incluso hasta entrado el siglo XX persistían servicios de diligencias locales, como en Quiroga o Dudignac, donde todavía en la década de 1930 funcionaban mensajerías que luego se modernizaron con motores.
Su investigación sobre este tema fue presentada en el Congreso de Trenque Lauquen en 2018 bajo el título:
“Las mensajerías y el ferrocarril en el partido de Nueve de Julio”
y puede consultarse en la biblioteca local.
Una valiosa reconstrucción de cómo los caminos, las carretas, las diligencias y finalmente el tren moldearon no solo el transporte, sino también el desarrollo económico, urbano y social de toda la región.



