
21 de abril se celebra en todo el mundo el Día Mundial de la Creatividad y la Innovación, una iniciativa proclamada por la Organización de las Naciones Unidas en 2017 con el objetivo de destacar el papel fundamental de la creatividad como motor de cambio social, económico y ambiental.
La fecha, que comenzó a conmemorarse oficialmente en 2018, busca generar conciencia sobre la importancia de integrar la innovación en todos los ámbitos del desarrollo humano. Desde la educación hasta la economía, la creatividad es considerada una herramienta clave para resolver problemas complejos y avanzar hacia metas globales como los Objetivos de Desarrollo Sostenible.
En este contexto, la jornada invita a gobiernos, empresas, instituciones educativas y a la sociedad en general a reflexionar sobre cómo fomentar entornos que estimulen nuevas ideas. La innovación no solo impulsa el crecimiento económico, sino que también contribuye a mejorar la calidad de vida, reducir la pobreza y promover la inclusión social.
El impacto de la creatividad se observa especialmente en la llamada economía creativa, que abarca sectores como el audiovisual, el diseño, las artes escénicas, la edición y las industrias culturales. Sin embargo, este sector enfrentó importantes desafíos en los últimos años, especialmente a raíz de la pandemia de COVID-19, que provocó pérdidas económicas significativas y la desaparición de millones de empleos en 2020.
A pesar de este panorama, la ONU insiste en que la creatividad y la innovación son pilares fundamentales para la recuperación y el crecimiento sostenible. En un mundo atravesado por crisis climáticas, desigualdades y transformaciones tecnológicas, la capacidad de pensar diferente se vuelve más necesaria que nunca.
El Día Mundial de la Creatividad y la Innovación se consolida así como una oportunidad para repensar el futuro y apostar por soluciones originales que permitan construir sociedades más resilientes, equitativas y sostenibles.


