Cada 4 de abril se conmemora el Día Internacional de Información sobre el Peligro de las Minas y de Asistencia para las Actividades Relativas a las Minas, una fecha impulsada por la Organización de las Naciones Unidas para concientizar sobre el impacto devastador de las minas antipersona y otros artefactos explosivos en comunidades de todo el mundo.
Bajo el lema de 2026, “Invertir en la paz, invertir en la acción contra las minas”, el organismo internacional subraya que eliminar estos dispositivos es clave para que las sociedades afectadas puedan reconstruirse y vivir sin miedo. Actualmente, se estima que cada hora una persona muere o resulta herida por minas o restos explosivos de guerra, muchos de ellos niños.
Las minas antipersona, los artefactos explosivos improvisados y otros restos de conflictos continúan siendo una amenaza persistente, especialmente en zonas de guerra o posconflicto. Además de provocar víctimas fatales y lesiones graves, estos dispositivos obstaculizan el acceso a ayuda humanitaria, limitan el desarrollo económico y generan desplazamientos forzados.
En este contexto, el Servicio de las Naciones Unidas de Actividades relativas a las Minas desempeña un rol central desde su creación en 1997, coordinando esfuerzos internacionales para eliminar estas amenazas, asistir a las víctimas y promover estándares globales de seguridad.
La acción contra las minas no solo salva vidas: también permite recuperar tierras para la producción, restituir derechos y sentar las bases para la estabilidad a largo plazo. Según datos de la ONU, aunque fabricar una mina puede costar apenas un dólar, su remoción puede superar los mil dólares, lo que evidencia la magnitud del desafío.
A nivel internacional, tratados como la Convención sobre la Prohibición de Minas Antipersona han logrado avances significativos: más de 160 países han adherido y millones de minas han sido destruidas en las últimas décadas. Sin embargo, persisten desafíos en regiones afectadas por conflictos recientes.
Además, la asistencia a las víctimas constituye un eje fundamental. La rehabilitación física, el apoyo psicológico y la reintegración social y económica son obligaciones asumidas por los Estados que forman parte de estos acuerdos internacionales.
En un mundo donde los conflictos siguen activos, la ONU insiste en que invertir en el desminado no es solo una cuestión técnica, sino una estrategia esencial para consolidar la paz, promover el desarrollo sostenible y proteger a las poblaciones más vulnerables.
El Día Internacional busca, así, mantener el tema en la agenda global y movilizar recursos y voluntades para avanzar hacia un futuro libre de minas.


