El nombre de nuestro distrito connota al futuro tanto como a la libertad: esa línea en la que en el horizonte “vemos” el sol en amaneceres o atardeceres. Pero con un detalle de encrucijada: el sol que vemos en el horizonte o futuro no es el sol de ahora: es del pasado.
He dicho que vemos con conceptos. La particularidad del sol es que el que “vemos” es el que emitió su luz 8 minutos y 20 segundos antes de llegar a nuestros ojos. Otro ejemplo: la forma de nuestros ojos no ve líneas rectas; sin embargo, ninguno vemos edificios curvos. Porque los conceptos no son cualquier cosa: estructuran lo que vemos.
Horizonte, entonces para el futuro… desde el pasado.
El Papa Francisco expresó en septiembre de 2014 que estábamos transitando la Tercera Guerra Mundial en cuotas. No es difícil notar que estaríamos transitando el final de la Tercera Guerra Mundial, pagando las últimas cuotas.
Ayer (28 de febrero) Estados Unidos definió un paso abrumador, junto a Israel.
Los globalizadores (progresismo) aprovechan para decir que comenzó la Tercera Guerra Mundial: no les gusta estudiar, por eso destruyeron las universidades y la educación en todo el mundo; confunden momento con estructura.
Irán (como tampoco Zelensky, Europa ni Milei) no estudia los cambios de paradigma y no advirtió que el poder no reside en el cargo (algo que hizo creer el globalismo y permitió todo tipo de violencia institucional) sino en quienes definen qué es el poder: hoy, y desde 2002, la elite industrialista norteamericana (y más tarde, la rusa).
Y no van a permitir que nadie ejerza el poder del poder.
¿Por qué?
Porque se trata del futuro.
Cualquiera que se arme con armas nucleares (o de la talla de las norteamericanas y rusas) pone en peligro el futuro de la humanidad y el paradigma industrialista ante un eventual cambio de manos del poder. Y USA ha dicho que no lo permitirá. Nadie en la Tierra tiene el poder bélico de Estados Unidos: lo que se dice con los labios se sostiene con el cuerpo (de armas). Su presupuesto militar supera el del resto de los países del mundo juntos.
Es decir, cualquier país o grupo de países que entre en guerra con Estados Unidos (algo parecido con Rusia), le dispara con cebita.
Dejando en claro que la disputa central no es territorial: es sobre la continuidad del paradigma en ciernes, industrialista, del futuro.
La energía está en el centro de esa disputa. Se dice que el petróleo se encarecerá, porque es lo que necesitan los globalizadores. Sin embargo, su precio podría estar por debajo de los 40 dólares. Por eso es una estupidez lo que dicen de Vaca Muerta, salvo cuando esa producción se use para abaratar nuestra energía en Argentina, garantizando una renta justa y razonable para la cadena de producción.
En nuestro país tenemos un refrán que dice: no se hacen tortillas sin romper huevos.
Ahora bien, ¿qué tiene que ver con nuestro distrito?
Nueve de Julio, a pesar de tantos problemas, se esfuerza tratando de estimar el futuro. Nuestra Intendente sigue dando pasos a la altura de la historia. La CEyS acompaña junto a la región y provincia con energía. Justo lo que está en disputa en el mundo para abaratar la producción.
En el mundo ocurre algo similar, también con el poder. Podrán notar también por qué, en Argentina, casi todos los jueces están rindiendo cuentas. Quien detenta el poder como personal está en problemas; quien ejerce su función para garantizar la legalidad de sostener el statu quo puede que no los tenga, aunque se revisará qué hicieron antes. Imaginen la que se les viene a todos los funcionarios y empleados de los tres poderes del Estado.
Mientras, la ley laboral es secundaria si no hay trabajo: cuando haya trabajo para todos se volverá a discutir. El futuro no es una metáfora y es central.
Es cierto que los problemas ocurren hoy, pero las variables macroeconómicas que crean y sostienen la crisis presupuestaria (reducción del sector privado), no dependen de ella.
Entonces se ocupa de los sobrevivientes… aquellos que sobrevivan a Milei.
El semblante de la Intendente lo expresa: no ríe por cualquier cosa ni se produce para la foto como suelen hacer los funcionarios. Tiene claro que cada decisión suya está vinculada al futuro (aunque incluye a la mayoría, deja muchos en el camino). Y cada decisión suya que tiene que ver con el presente (arrojarles naftalina a las polillas, por ejemplo, para que deje de haber polillas ahora), no le sirve a nadie (y deja a la mayoría en el camino).
No podría asegurarlo, pero sería la única de 135 distritos que trabaja con fe y esperanza, confiando a que hay un mañana.
Salvando las distancias, como hacen los que se preparan para sustituir al gobierno de Irán, y los que se preparan para sustituir al gobierno de Ucrania.
Porque la política es cosa seria: es un juego de guerra en el que se juega por otros medios.
Como distrito tenemos suerte: estamos construyendo liderazgo. No importa tanto si es para nosotros, los nuevejulienses. Importa porque es para la región (y, tal vez, para la provincia).
Cadena Nueve parece notarlo porque sus micrófonos parecen un misil dispuesto a darle la palabra: que ella (la Intendente y Cadena Nueve) ejerce sin imposiciones.
Con autoridad.


