
Con la reglamentación de la Ley de Inocencia Fiscal, que ya fue aprobada en el Congreso el pasado 26 de diciembre, el gobierno lanza un profundo cambio en el régimen tributario argentino, buscando poner fin a años de “sospechas generalizadas” sobre el comportamiento fiscal de los contribuyentes.
Desde el Ministerio de Economía, el mensaje es claro: “Lo tuyo es tuyo”, con lo que la nueva normativa busca transformar el régimen tributario y disminuir la presión sobre los contribuyentes de “buena fe”. A partir de hoy, la reglamentación entra en vigor, estableciendo nuevas reglas que apuntan a incentivar la formalización de la economía y a que los dólares fuera del sistema bancario puedan ser incorporados a la circulación.
Una de las medidas centrales de esta ley es la creación de un nuevo régimen simplificado de Ganancias, que permitirá a las personas físicas y a las sucesiones indivisas adherir de forma simplificada, sin tener que detallar gastos ni variaciones patrimoniales. Este régimen únicamente tomará en cuenta los ingresos y egresos, lo que simplifica significativamente el proceso de declaración.
Uno de los aspectos más destacados de la reglamentación es que, para aquellos contribuyentes que busquen bancarizar sus ahorros en el sistema financiero, hasta $1.000 millones, lo que equivale a aproximadamente US$ 689.000, no se pagará el Impuesto a las Ganancias. Además, si el contribuyente decide regularizar su situación fiscal, no enfrentará persecución penal, siempre y cuando abone la deuda correspondiente, junto con una multa y los intereses.
La medida se focaliza en 11.000 grandes contribuyentes, que representan el 80% de la recaudación fiscal, mientras que el resto de los 10 millones de contribuyentes registrados se verán beneficiados con un régimen más flexible y sin tanta presión administrativa. En este contexto, el umbral de evasión simple sube de $1,5 millones a $100 millones, y para los casos de evasión agravada, el límite se incrementa desde $15 millones a $1.000 millones.
Una de las modificaciones más relevantes es la reducción de la prescripción de delitos por evasión, que pasará de los cinco años actuales a tan solo tres años. Este cambio busca aliviar a aquellos contribuyentes que cometieron infracciones menores, permitiendo una resolución más rápida y menos costosa de los problemas fiscales.
Para aquellos que tengan causas abiertas en su contra por evasión, podrán cerrarlas pagando la totalidad de la deuda, más un adicional del 50%, siempre y cuando lo hagan en los primeros 30 días. Este beneficio es limitado a una vez por persona o empresa.
La Ley de Inocencia Fiscal se fundamenta en el principio de que los contribuyentes deben ser considerados inocentes hasta que se demuestre lo contrario. Esto significa que la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) no podrá denunciar automáticamente a aquellos contribuyentes que presenten diferencias con el fisco por cuestiones interpretativas o presunciones legales, sin contar con pruebas contundentes que respalden la acusación.
En resumen, la nueva ley tiene tres elementos clave: el régimen simplificado de Ganancias, la protección de los ahorristas ante la persecución por evasión y la modificación de los umbrales para los informes de depósitos y transacciones bancarias, lo que favorecerá a quienes hayan mantenido sus ahorros fuera del sistema formal.


