En el marco de un esfuerzo continuo por mejorar la infraestructura hídrica de la provincia de Buenos Aires, Néstor Álvarez, Subsecretario de Recursos Hídricos de la provincia, compartió importantes detalles sobre la licitación de la quinta etapa de la obra en la Cuenca del Salado. El exintendente de Guaminí, quien conoce de cerca los desafíos hídricos de la región, estuvo presente en el programa Despertate, de Cadena Nueve, Visión Plus TV y Máxima 89.9, para brindar información sobre la evolución de este proyecto esencial.
La obra está financiada mediante un crédito del Banco Europeo de Inversión y tiene como objetivo fundamental la continuidad del encauzamiento y la mejora de la cuenca. “Este es un gran paso, la licitación marca el comienzo de una etapa crucial para la provincia, especialmente para las áreas productivas que se ven gravemente afectadas por inundaciones”, comentó Álvarez.
La licitación y sus etapas:
La quinta etapa de la obra se divide en tres subetapas, con un total de 95 kilómetros de intervención. La primera subetapa, que va desde el canal del Este en Mechita hasta el puente Warner Seguí (26,9 km), y la segunda, que cubre el tramo desde el puente Seguí hasta el puente Irala o Coliqueo (33,6 km), serán licitadas en esta fase. La tercera subetapa, que abarca desde el puente Irala hasta el Carpincho (Junín), también está contemplada y será ejecutada por la provincia.
La licitación internacional tendrá su apertura el próximo 26 de febrero, y se estima que las obras se prolonguen por dos años. Álvarez destacó que se trata de una obra compleja que incluye la adecuación, ensanche y profundización del cauce, lo que beneficiará no solo al control de inundaciones sino también a la producción agrícola de la región. El trabajo no solo comprende el dragado del río, sino también la construcción de siete puentes, cinco de ellos viales y dos ferroviarios, lo que contribuirá a mejorar la conectividad y seguridad vial en la zona. Estos puentes son parte de esta gran obra, aclaró.
La importancia para la producción y la mitigación de inundaciones:
Álvarez explicó cómo la obra beneficiará tanto a las áreas agrícolas como ganaderas de la región, que históricamente se han visto afectadas por los desbordes del río Salado. “El total de la cuenca alcanza las 80.000 hectáreas, muchas de las cuales se encuentran inundadas, lo que afecta a la producción. Cuando te paras en lugares como el puente de Alberti y comparas el antes y el después de la obra, ves claramente los efectos positivos”, explicó Álvarez.
Además, destacó la necesidad de seguir trabajando en la retención de aguas en épocas de sequía, un aspecto que aún está pendiente y que, según el funcionario, será fundamental para asegurar el agua en los períodos de escasez. “Es importante que sigamos trabajando para planificar reservorios y otros sistemas de almacenamiento de agua, como se hace en otras provincias argentinas y en países como Mendoza y Córdoba”, agregó.
El compromiso de la provincia:
En cuanto al trabajo realizado por el gobierno provincial, Álvarez aseguró que la provincia ha estado activa y continuará colaborando con los municipios y la nación para avanzar en la obra del Salado. “La provincia estuvo, está y estará presente en todo el proceso, y lo más importante es que esta es una política de estado que trasciende los cambios de gobierno”, sostuvo el subsecretario.
Además, mencionó que la provincia sigue trabajando en la mesa de coordinación de obras y en otros proyectos relacionados, como el Nodo Bragado, que también tiene un impacto directo en Nueve de Julio y otras localidades cercanas. Álvarez destacó que las obras de infraestructura deben seguir siendo una prioridad y que las gestiones políticas actuales se mantienen enfocadas en la finalización de estos proyectos cruciales.
Para el Subsecretario de Recursos hídricos dela Provincia, este tipo de obras no solo responden a una necesidad inmediata sino que también representan un compromiso a largo plazo con el desarrollo y bienestar de los habitantes de la región. “Es una obra que tiene que trascender y perdurar, no solo por la gestión de un gobierno, sino como una política pública sustentable que garantice la seguridad hídrica y el desarrollo productivo de Buenos Aires”, concluyó el subsecretario.
La continuación de la obra del Salado es, sin duda, un paso importante hacia la mejora de la infraestructura hídrica provincial, que no solo busca mitigar las inundaciones, sino también aprovechar el recurso hídrico de manera eficiente para garantizar la productividad de la región productiva importante.



