En un giro inesperado y preocupante, el Programa Nacional de Cardiopatías Congénitas (PNCC), que durante 15 años garantizó la atención oportuna y especializada de miles de bebés con malformaciones cardíacas, fue desarticulado sin previo aviso por las autoridades del Ministerio de Salud. El equipo técnico del programa, compuesto por siete médicos altamente especializados, fue desvinculado de manera abrupta, generando una ola de repudio en la comunidad médica.
El Dr. Willy Conejeros Parodi, uno de los cirujanos cardiovasculares pediátricos más destacados del país, fue uno de los afectados por la decisión. Aunque se encontraba de vacaciones, Conejeros continuó realizando su trabajo como coordinador del programa y fue alertado por un caso urgente de un bebé en grave estado. Sin embargo, poco después se enteró de que, junto a sus colegas, ya no formaba parte del programa. Un escueto mensaje notificó su desvinculación sin dar mayores explicaciones.
Un programa modelo que salvó miles de vidas
El PNCC fue creado en 2008 con la intención de ofrecer atención integral a los más de 4,000 bebés que nacen cada año con cardiopatías congénitas. Este programa se destacó por su capacidad de derivar a los pacientes a centros especializados de acuerdo a la gravedad de sus casos, lo que permitió salvar vidas y reducir la morbimortalidad infantil.
A lo largo de los años, el programa logró establecer una red de 15 centros de salud categorizados según su complejidad, que cubrían todo el territorio nacional. A través de esta red, los médicos coordinadores verificaban los casos de cada bebé y decidían, en tiempo real, la derivación más adecuada. Esta labor permitía que los pacientes más graves, a menudo recién nacidos, recibieran atención urgente, reduciendo así el riesgo de complicaciones fatales.
La desarticulación del programa ha provocado conmoción. Ana Speranza, una de las pioneras en su creación, aseguró que la decisión es incomprensible, dada la eficacia que había demostrado a lo largo de los años. “Es el programa que mejor funciona en el país para resolver la patología cardiológica infantil, sea intraútero o después del nacimiento, no se entiende”, lamentó.
Reacciones de la comunidad médica y política
El desmantelamiento del PNCC no ha pasado desapercibido. Desde la Asociación Argentina de Salud Pública, se difundió un comunicado de repudio, solicitando la reversión de la medida. El médico y diputado Pablo Yedlin también se expresó en redes sociales, calificando la desarticulación como un acto ilegal y un grave error por parte del Ministerio de Salud.
Por su parte, el Dr. Guillermo Kreutzer, uno de los fundadores del programa, subrayó la importancia de la red creada para tratar las cardiopatías congénitas. “El PNCC permitió que cada bebé, sin importar donde naciera, tuviera acceso a la atención necesaria”, recordó.
La crítica a la falta de planificación
A medida que se conocieron más detalles sobre la desvinculación de los profesionales, varios médicos denunciaron la falta de planificación en la decisión. El Dr. Conejeros lamentó la forma en que se les informó, señalando que muchos de los médicos fueron llamados solo para ser informados de su despido sin siquiera recibir una justificación clara de la medida.
“Nosotros funcionábamos las 24 horas del día, los 7 días de la semana, sin descanso. Lo hacíamos no por el dinero, sino porque estábamos comprometidos con salvar vidas”, agregó Conejeros, quien advirtió que los pacientes más vulnerables, especialmente aquellos en provincias alejadas, serán los más perjudicados por la desaparición de este sistema integral.
Un modelo reconocido internacionalmente
El PNCC no solo fue un éxito a nivel nacional, sino que se convirtió en un modelo a seguir para otros países de la región. Su trabajo fue destacado por organismos internacionales como el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), que reconoció su capacidad para reducir la mortalidad infantil y mejorar el acceso a la atención especializada.
La doctora Alejandra Villa, quien fue la primera coordinadora del programa, escribió una carta abierta en la que recordó los logros del programa y destacó la importancia de su trabajo colectivo. “Se trató de un esfuerzo enorme de cardiólogos, cirujanos, equipos de salud, y familias. Lo que más importa no son las estructuras, sino las vidas que se salvaron”, afirmó Villa.
El futuro del PNCC parece incierto, pero lo que está claro es que la decisión de su desarticulación representa un golpe duro para miles de bebés y sus familias, que ahora temen por la continuidad de la atención médica que durante años les permitió tener una oportunidad de vida.


