Durante una entrevista concedida a Despertate, por Cadena Nueve, Máxima 89.9 y Visión Plus TV, la abogada penalista y docente de la Universidad Nacional de La Plata, Stefanía Nájera, quien advirtió que las redes sociales dejaron de ser un ámbito donde las expresiones impulsivas pasan inadvertidas para convertirse, muchas veces, en el escenario donde se producen delitos contra el honor, amenazas y situaciones de violencia que afectan profundamente la vida de las personas
Además, la especialista sostuvo que la sociedad atraviesa un cambio cultural que obliga a revisar la forma en que se utiliza la comunicación digital.
“Las palabras ya no se las lleva el viento. Cuando alguien publica un mensaje en una red social, ese contenido permanece, se comparte, se multiplica y puede transformarse en un agravio, una amenaza o una difamación con consecuencias muy concretas para quien la padece”, afirmó.
Las declaraciones de Nájera surgieron al analizar el reciente caso de una médica pediatra bonaerense que fue víctima de una campaña de insultos y amenazas en redes sociales, situación que derivó en una instancia de mediación penal donde la persona denunciada debió retractarse y pedir disculpas públicas como forma de reparación.
Para la penalista, ese caso constituye un ejemplo de una nueva manera de abordar determinados conflictos.
“No siempre la respuesta debe ser una condena. En muchos casos, la justicia restaurativa permite que la víctima obtenga una verdadera reparación y que quien cometió el hecho asuma su responsabilidad. El objetivo es resolver el conflicto y contribuir a recomponer el tejido social”, explicó.
Uno de los conceptos centrales que dejó la entrevista fue la capacidad que tienen las redes sociales para amplificar cualquier expresión.
“Antes una discusión quedaba entre pocas personas. Hoy una publicación puede ser vista por miles de usuarios en cuestión de minutos y generar una cadena de comentarios que multiplica el daño. Después, aunque exista un pedido de disculpas, muchas veces la imagen de la persona ya quedó afectada”, señaló.
En ese sentido, sostuvo que las plataformas digitales también construyen percepciones sociales difíciles de revertir.
“Las palabras crean sentido. Y cuando ese sentido se instala, la reparación nunca resulta sencilla. Por eso es tan importante reflexionar antes de publicar”, advirtió.
Un derecho frente a nuevos desafíos
Nájera consideró que el sistema judicial enfrenta el desafío de responder a problemáticas que evolucionan con mayor rapidez que las propias leyes.
“Nuestro Código Penal tiene más de un siglo y, aunque fue reformado en distintas oportunidades, hoy aparecen conflictos vinculados con las redes sociales, la inteligencia artificial y la circulación instantánea de información que obligan a pensar nuevas herramientas jurídicas”, sostuvo.
También mencionó la creciente preocupación por la utilización de inteligencia artificial para crear imágenes falsas o manipular contenidos, especialmente entre adolescentes, un fenómeno que ya comienza a generar intervenciones judiciales y administrativas.
Educación y prevención
Más allá de la respuesta penal, la docente universitaria insistió en que la principal herramienta sigue siendo la prevención.
“La ley llega cuando el daño ya ocurrió. Por eso es fundamental educar en el respeto, en la responsabilidad y en el uso consciente de las redes sociales. Debemos trabajar para evitar que esos conflictos sucedan”, afirmó.
En ese contexto, destacó la importancia de campañas de concientización como la que impulsa Cadena Nueve.
“El mensaje ‘El enojo pasa, las palabras quedan’ resume una realidad que todos deberíamos tener presente antes de escribir un comentario o compartir una publicación. Detrás de una pantalla siempre hay una persona”, expresó.
Finalmente, Nájera remarcó que el compromiso de los profesionales del derecho también pasa por fortalecer la convivencia social.
“Nuestro trabajo no consiste solamente en aplicar normas. También tenemos la responsabilidad de contribuir a reparar vínculos, fortalecer el respeto y ayudar a reconstruir el tejido social cuando éste se rompe”, concluyó.
El mensaje deja una reflexión que trasciende el caso puntual: en tiempos donde la comunicación es inmediata y cualquier publicación puede viralizarse en pocos segundos, el ejercicio de la libertad de expresión exige, más que nunca, responsabilidad, prudencia y respeto por el otro.



