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Sofía Guaragna: “La adolescencia es el momento en que los hijos bajan a los padres del pedestal”

En una nueva edición del ciclo que se emite por Cadena Nueve, Máxima 89.9 y Visión Plus TV, la licenciada en Psicología analizó los cambios que atraviesan los adolescentes, la importancia de permitirles experimentar y el rol que cumplen los adultos para fortalecer el diálogo y la confianza

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La adolescencia es una de las etapas que más interrogantes genera dentro de las familias. Los cambios físicos, emocionales y sociales suelen transformar la dinámica entre padres e hijos, dando lugar a nuevos desafíos en la comunicación y en la construcción de los vínculos.

Sobre este tema giró una nueva edición de “Escuela para Padres”, el espacio que se emite cada martes a las 9 por Cadena Nueve, Máxima 89.9 y Visión Plus TV, donde la licenciada en Psicología Sofía Guaragna reflexionó sobre cómo acompañar a los adolescentes respetando su proceso de crecimiento, sin caer en el exceso de control ni en la sobreprotección.

Al comenzar la charla, la profesional explicó que la adolescencia de hoy no es la misma que vivieron generaciones anteriores. Según indicó, actualmente comienza mucho antes, aproximadamente entre los 10 y los 13 años, impulsada por una combinación de factores biológicos, sociales y tecnológicos.

“Los chicos están mucho más expuestos desde pequeños a contenidos propios del mundo adulto. Las pantallas, los celulares y las redes sociales modificaron los tiempos de desarrollo y aceleraron muchas experiencias que antes llegaban varios años después”, explicó.

En ese sentido, recordó que mientras hace algunas décadas un niño de diez años seguía jugando con juguetes, hoy a esa edad ya aparecen los primeros cambios puberales y una mayor necesidad de independencia.

Construir una identidad propia

Uno de los conceptos centrales de la entrevista fue que la adolescencia representa un proceso de construcción de identidad.

Guaragna señaló que, durante esos años, los jóvenes comienzan a cuestionar las ideas familiares, buscan nuevas referencias y necesitan diferenciarse de sus padres para descubrir quiénes son.

Para explicar este fenómeno retomó los aportes del reconocido psicoanalista Donald Winnicott, quien sostenía que los adultos deben ser capaces de “sostener” emocionalmente a los adolescentes, tolerando sus cuestionamientos sin responder desde el enojo o la confrontación.

“La adolescencia es el momento en el que los hijos bajan a los padres del pedestal. No significa que dejaron de quererlos; necesitan dejar de idealizarlos para construir su propia identidad”, afirmó.

La especialista explicó que muchas veces los adultos interpretan ese cambio como una falta de respeto o un rechazo personal, cuando en realidad forma parte del desarrollo psicológico esperado.

La importancia de dejar que se equivoquen

Otro de los ejes de la columna estuvo relacionado con el aprendizaje a través de la experiencia.

Para la psicóloga, uno de los mayores errores que pueden cometer los padres es intentar evitarles a sus hijos cualquier frustración o dificultad.

“Lo que no se entrena, no funciona. Si un adolescente no aprende ahora a equivocarse, asumir consecuencias y resolver problemas, le va a resultar mucho más difícil hacerlo cuando sea adulto”, sostuvo.

Según explicó, experimentar, tomar decisiones y enfrentar pequeños errores dentro de un contexto de contención constituye una parte indispensable del crecimiento.

Por ese motivo, remarcó que el rol de los adultos no consiste en eliminar todos los obstáculos, sino en acompañar el proceso y ofrecer herramientas para que los jóvenes puedan resolverlos.

Las distintas etapas de la adolescencia

Durante la entrevista también describió las diferentes etapas que atraviesa esta etapa de la vida.

La primera, entre los 10 y los 13 años, coincide con el inicio de la pubertad y los primeros cambios físicos y emocionales. Es el momento en que los hijos comienzan a tomar distancia de los padres y a fortalecer los vínculos con sus pares.

Entre los 14 y los 17 años aparece una etapa de mayor autonomía.

“Es como aprender a caminar otra vez, pero en la vida real. Los adolescentes empiezan a experimentar con mayor libertad y los padres ya no pueden controlar cada paso que dan”, graficó.

También hizo referencia a una adolescencia tardía, que hoy muchos especialistas ubican entre los 18 y los 21 años.

Según explicó, fenómenos como la pandemia, el uso intensivo de las pantallas y los cambios en la dinámica social han prolongado algunos procesos madurativos, dificultando en muchos casos la incorporación al mundo laboral o la resolución autónoma de problemas cotidianos.

El ejemplo sigue siendo la principal enseñanza

Guaragna también hizo hincapié en que la autoridad de los padres no se construye únicamente a través de normas o discursos.

Consideró que los adolescentes aprenden mucho más observando el comportamiento cotidiano de los adultos que escuchando consejos.

Por eso, afirmó que la coherencia entre lo que los padres dicen y lo que hacen resulta determinante para generar confianza y ejercer un liderazgo saludable dentro del hogar.

Escuchar antes de reaccionar

Respecto de la comunicación familiar, recomendó evitar respuestas impulsivas cuando los adolescentes cuentan situaciones difíciles.

Escuchar primero, preguntar, comprender el contexto y luego conversar permite mantener abiertos los canales de confianza.

“Si reaccionamos inmediatamente con enojo, sermones o castigos, los chicos dejan de contarnos lo que les pasa y empiezan a resolver solos situaciones para las que todavía no tienen herramientas”, advirtió.

La psicóloga también invitó a validar las emociones de los adolescentes, aun cuando desde la mirada adulta puedan parecer problemas menores.

“Un desengaño amoroso, una pelea con un amigo o una frustración escolar pueden parecer pequeños para un adulto, pero para ellos representan un sufrimiento verdadero y necesitan sentirse escuchados”, expresó.

Los riesgos de la sobreprotección

Otro aspecto abordado durante la columna fue la tendencia creciente de algunos padres a resolverles permanentemente los problemas a sus hijos.

Según explicó, esa actitud, aunque suele surgir desde el afecto, termina limitando el desarrollo de la autonomía y de la capacidad para afrontar las frustraciones.

Incluso compartió una reflexión sobre determinadas conductas observadas en algunos adultos.

“Muchas veces vemos personas de 45 o 50 años que empiezan a hacer cambios muy impulsivos en sus vidas. En algunos casos están intentando vivir experiencias que no pudieron transitar cuando eran adolescentes porque crecieron en contextos demasiado rígidos o con poca posibilidad de experimentar”, señaló.

Cuatro claves para fortalecer el vínculo

Como cierre de la columna, Sofía Guaragna resumió cuatro recomendaciones para acompañar de manera saludable a los adolescentes:

  • Permitir que exploren y experimenten dentro de límites claros y seguros.
  • Fomentar responsabilidades en el hogar y evitar resolverles permanentemente los problemas.
  • Reconocer los propios errores como adultos para fortalecer la confianza.
  • Priorizar el diálogo, la escucha activa y el acompañamiento antes que las órdenes o las imposiciones.

Finalmente, adelantó que la próxima entrega de “Escuela para Padres” estará dedicada a otro tema surgido a partir de las consultas de la audiencia: la frustración desde el chico o chica 10 y el chico o chica 4 como parte del desarrollo personal.

Lic. Sofia Guaragna – Escuela para padres

 

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