
La Iglesia católica en la Argentina mantiene actualmente más de 70 causas de beatificación y canonización en distintas etapas de desarrollo, según informó monseñor Mauricio Landra, obispo auxiliar de Mercedes-Luján y delegado episcopal para las Causas de los Santos de la Conferencia Episcopal Argentina (CEA). Aunque cada proceso avanza con tiempos y características propias, el prelado aseguró que todas las causas permanecen activas.
En diálogo con la Agencia Informativa Católica Argentina (AICA), Landra explicó que algunas causas ya completaron determinadas etapas y aguardan la presentación o verificación de posibles milagros, mientras que otras continúan en pleno desarrollo mediante la constitución de tribunales diocesanos, la designación de postuladores o la apertura formal de investigaciones.
Asimismo, señaló que varios expedientes ya superaron la fase diocesana y se encuentran actualmente bajo análisis de los organismos competentes de la Santa Sede, mientras que otros avanzan en la investigación de presuntos milagros atribuidos a la intercesión de venerables o beatos.
Predominio de las causas en etapa diocesana
Según precisó Landra, más de la mitad de las causas argentinas se encuentran actualmente en la fase diocesana, considerada la primera instancia formal del proceso hacia los altares. Estas investigaciones son impulsadas por las diócesis correspondientes y reúnen testimonios, documentación histórica y pruebas sobre la vida y virtudes de los candidatos.
La historiadora y canonista Geraldine Mackintosh, integrante de la Delegación para las Causas de los Santos de la CEA, detalló que cinco argentinos ya completaron todo el itinerario canónico y fueron declarados santos: Héctor Valdivielso Sáez, José Gabriel Brochero, Nazaria Ignacia March, Artémides Zatti y María Antonia de San José, más conocida como Mama Antula.
En tanto, existen actualmente dieciséis beatos argentinos que esperan el reconocimiento de un milagro para acceder a la canonización. Entre ellos se encuentran Ceferino Namuncurá, el cardenal Eduardo Francisco Pironio, Enrique Shaw, los Mártires Riojanos y los Mártires del Zenta, entre otros.
La Argentina también cuenta con ocho venerables, es decir, personas cuyas virtudes heroicas ya fueron reconocidas por la Iglesia y que aguardan la aprobación de un milagro para ser beatificadas. Además, alrededor de cuarenta causas continúan bajo estudio en distintas instancias.
Procesos complejos y de largo plazo
Consultado sobre cuáles podrían registrar avances concretos en los próximos años, Landra evitó realizar pronósticos y recordó que cada expediente posee características particulares.
“Cada una de ellas es original”, afirmó el obispo, quien explicó que las causas pueden desarrollarse por diversas vías: el reconocimiento de virtudes heroicas, el martirio, la ofrenda de la propia vida —categoría incorporada por el papa Francisco en 2017— o mediante la comprobación de milagros.
Respecto de las causas que permanecen durante décadas sin avances significativos, señaló que los motivos suelen ser pastorales y organizativos. Entre ellos mencionó la escasez de especialistas, como teólogos, historiadores, canonistas e investigadores, así como la necesidad de fortalecer el conocimiento y la difusión de la figura de los candidatos dentro de las comunidades eclesiales.
También recordó que algunas investigaciones abarcan personajes históricos de varios siglos atrás, mientras que otras corresponden a figuras contemporáneas, lo que implica desafíos muy diferentes en materia documental y testimonial.
Rigor científico y discernimiento pastoral
Mackintosh destacó que los procesos de canonización exigen una investigación rigurosa y científica. Los historiadores designados por los obispos tienen la tarea de recopilar, analizar y seleccionar toda la documentación relevante que permita reconstruir con precisión la vida y obra de cada candidato.
Sin embargo, aclaró que la denominada “fama de santidad” o “fama de martirio” constituye un elemento pastoral fundamental. Es el obispo quien debe determinar si existe una auténtica reputación de santidad entre los fieles que justifique la apertura de una causa.
En este sentido, tanto Landra como Mackintosh coincidieron en que la oración de los fieles y el testimonio de las comunidades resultan esenciales para sostener estos procesos y aportar información sobre posibles gracias o favores atribuidos a la intercesión de los candidatos.
Continuidad durante el pontificado de León XIV
Landra aseguró que el cambio de pontificado no modificó el tratamiento de las causas argentinas. Según explicó, el trabajo del Dicasterio para las Causas de los Santos continúa desarrollándose con normalidad bajo el pontificado de León XIV y siguiendo la legislación vigente.
El delegado episcopal destacó además la continuidad de la Jornada de Oración por las Causas de Canonización en la Argentina, que se celebra cada 1° de noviembre desde hace tres décadas con el objetivo de acompañar espiritualmente los procesos.
“Las causas siguen el mismo impulso que les dio Francisco, es decir, al ritmo del Espíritu Santo”, expresó.
Nuevos perfiles de santidad
Entre las tendencias más recientes, Landra destacó el crecimiento de causas vinculadas con la vocación laical, los jóvenes, los matrimonios, los padres de familia y las mujeres.
También valoró la diversidad de profesiones y estados de vida representados en los expedientes actuales y consideró que en el futuro podrían surgir nuevas causas relacionadas con ámbitos como el deporte, el arte, la comunicación y el mundo empresarial.
En esa línea, mencionó el caso de Enrique Shaw como un ejemplo de santidad desarrollada en el ámbito de la actividad económica y empresarial.
El desafío de la era digital
Respecto de las nuevas tecnologías, Mackintosh explicó que actualmente el Dicasterio para las Causas de los Santos no admite como pruebas jurídicas materiales provenientes de correos electrónicos, redes sociales o aplicaciones de mensajería, debido a las dificultades para garantizar su autenticidad y conservación.
No obstante, consideró que la creciente presencia de la vida digital plantea un desafío que probablemente requerirá nuevas normativas en el futuro.
La especialista recordó además que la ejemplaridad de una persona no resulta suficiente para iniciar una causa de canonización. Para ello es indispensable comprobar una auténtica fama de santidad o martirio, acompañada por testimonios de gracias o favores atribuidos a su intercesión.
Con más de setenta procesos abiertos y una amplia diversidad de perfiles, la Iglesia argentina continúa promoviendo el reconocimiento de hombres y mujeres cuya vida es considerada un testimonio ejemplar de fe, mientras cada causa sigue avanzando según los tiempos y exigencias establecidos por el derecho canónico.



