
Un informe elaborado por la Gerencia de Estudios Financieros del Banco Provincia revela una preocupante tendencia en el comportamiento de las familias argentinas frente al endeudamiento. Según el estudio, el nivel de mora —es decir, el retraso en el pago de deudas— ha alcanzado cifras alarmantes, especialmente entre los hogares con menores ingresos.
En 2024 y 2025, el crédito funcionó como un complemento para sostener el consumo de las familias. Sin embargo, a medida que crecen las deudas impagas, este fenómeno podría tener el efecto contrario. En lugar de ayudar a reactivar la economía, el elevado nivel de endeudamiento podría convertirse en un freno a la demanda interna, ya que las familias destinarían sus recursos a pagar deudas en lugar de consumir bienes y servicios.
El informe señala que, en promedio, el 13% de los créditos en el sistema tradicional (bancos) están en mora, pero esta cifra se duplica cuando se incluyen las deudas con entidades no financieras, como billeteras virtuales y prestamistas informales, que tienen menor regulación estatal. En estos casos, el porcentaje de mora alcanza el 24,6%.
Además, el estudio pone de manifiesto que el endeudamiento afecta más a los sectores de menores recursos. Por ejemplo, 1 de cada 5 créditos inferiores al millón de pesos está en mora, mientras que entre los créditos mayores a 10 millones, la tasa de mora es solo de 1 de cada 10.
La principal preocupación del Banco Provincia es que, a pesar de las posibles recuperaciones del poder adquisitivo, las familias seguirán destinando sus ingresos a la cancelación de deudas, lo que limitará el impacto de una eventual mejora económica en el consumo. Según el informe, para 2026, la capacidad de mantener el crédito como motor de la actividad económica dependerá de factores como la recuperación del salario real y la política de tasas de interés.
Con una base de deudores más amplia y una mayor carga financiera, las perspectivas de impulsar el consumo a través de la expansión del crédito parecen cada vez más reducidas. En este contexto, el desafío será encontrar nuevas estrategias que logren reactivar la economía sin depender exclusivamente del endeudamiento de las familias.


