Aprovechando que se rasgan mucho las vestiduras desde la política, utilizo como vehículo de la libertad al nombre de nuestro distrito, para quitarle el enmarañado juego semántico de ciertos discursos políticos que no notan qué está ocurriendo en el mundo, aunque noten que impactan los modelos de inteligencia artificial como revolucionarios.
Complican los análisis porque generan argumentos ideológicos para ocultar ignorancias.
La inteligencia artificial es anterior a 1900. Lo que se modificó luego y mucho hace pocos años tiene que ver con materiales que no generan calor en la conducción de información, más la velocidad de procesamiento y almacenamiento de datos. Posibilitando, a su vez, que portemos en un smartphone un modelo de procesamiento de lenguaje (IAs).
¿Qué está pasando en el país? Se dice, está muy bien, como nunca antes, pero las empresas, las familias y los gobiernos (distritos y jurisdicciones) no expresan ese bienestar.
Hago notar algo bueno: el fracaso del individualismo. Era corriente escuchar que le iba bien al que hacía las cosas bien. Hoy, al no poder mostrarse que le fuera bien a alguien, deja sobre relieve que a los que les fue bien los ayudaron mucho, mucho y no mostraron esa ayuda (o no notaron cuánto se los ayudó).
De paso, nos pone en línea con el propósito de esta nota. Podríamos decir que se habla de crisis presupuestaria.
Entonces generan severidad los gobiernos, por ejemplo, en la cobranza de deudas atrasadas (en este punto, habría que escalonar la presión: por ejemplo, imperdonables las deudas hasta la pandemia; disminuir la presión para la deuda posterior; y, por último, más clemencia para quienes no pagan por el desorden macroeconómico, esas empresas o comercios que no juegan financieramente) o con medidas más punitivas en general (decomisando bienes).
Pero, el problema está en notar que el Estado no genera valor, que el valor lo produce el sector privado.
En este punto el lío de las ideologías; con el agravante de que la mayoría de las ideologías no están a la altura de las economías y la tecnología de hoy.
El sector privado no genera suficiente valor, del que luego obtienen sus ingresos los gobiernos como el distrital, porque las variables macroeconómicas (de las que se ocupa cada gobierno nacional) están desordenadas.
Es decir, no se gana dinero (personas, familias, empresas, comercios) porque el gobierno nacional (desde enero de 2014) se ocupó de destruirlas (con onda, sin notar que las destruían). Y no ayudan a sostener el presupuesto las medidas que restringen el patrimonio de las empresas. Fate no cierra, luego de 80 años, porque despertó de mal humor. Cierra porque al gobierno nacional, a los gobernadores y a los políticos, no le interesan los problemas de las empresas. Más la curiosidad de que son todos pro-chinos, esperanzados en hacer negocios con China.
Una limitación infantil por donde se la mire: imaginemos que China compra las tierras de la zona núcleo de la Pampa Húmeda (la de los dueños de la tierra que muchas veces se posicionan como oligarquía y son solo los socios de la Sociedad Rural de Palermo) al triple del valor que hoy tienen ¿qué pasaría poco tiempo después? Si hoy la comida es cara, ya pueden imaginar que la relación empeorará de manera temible, porque China subsidia hoy y cobra mañana.
Como está haciendo con la compra de productos. Una vez que quede sin competidores luego de depredar el mercado, el flete de los productos va a ser muy caro y doble (inaccesible, salvo para narcotraficantes).
Pero, se paga cara la ignorancia: vimos lo que pasó con Maduro, lo que pasó a José Jeri. Los dos, pro-chinos: Ninguno de los dos sigue “en carrera”.
Es cierto que hay cierta reacción de Carlos III: por eso tira de la cuerda de Irán junto a China. Pero no tienen poder de fuego.
Desde el interés nacional y con una prognosis adecuada (Argentina para toda América o Argentina para el mundo, que deje de ser una discusión: sosteniendo la primera), es obvio que China se sumaría al AUKUS para fragmentar la Patagonia a favor de Chile por la alianza estratégica entre Carlos III y Chile.
¿Entonces?
Es conveniente para abandonar la restricción presupuestaria, olvidarnos de China y ayudar a Trump en su pelea contra Carlos III, para que Canadá y Groenlandia abandonen la monarquía; además de apoyarlo en los avances contra Maduro y Jeri.
¿Por qué?
Porque recuperaríamos las Malvinas de la mano de Estados Unidos y el sector privado, con un gobierno no pro chino ni globalista, con un gobierno nacionalista (que apoye al nacionalismo que Trump y Putin expresan) hará que las fábricas comiencen a producir al máximo de su capacidad y comenzarían a resurgir las industrias, porque como pueblo, el pueblo argentino tiene memoria industrial.
Dejando de ser las inundaciones, los caminos, las motos y las deudas un problema fundamental y de supervivencia.
Pero, para eso, tendríamos que apoyar a la Intendente y a Cadena Nueve, para que, en el horizonte, no haya dudas que 9 de Julio será fuertemente industrialista.
Pasando la cuestión de fondo ahora sosteniéndonos entre todos como sea posible y comenzando a soñar con una (exagerando para levantar el ánimo posible) 9 de Julio con industrias (casi) en propiedad horizontal ¿se imaginan al distrito sin lugar para más industrias, una apilada sobre la otra, con empleados con sueldos altos repletos de sofisticaciones y discutiendo de política con mayor nivel que nuestros políticos nacionales?
Indudablemente algo parecido están haciendo Trump y Putin con el mundo: de hecho, Estados Unidos tuvo, el año pasado, un crecimiento seis veces superior al PBI de Argentina (en el mismo mundo en el que Alemania creció el 0%, Francia el 0,6% y la eurozona el 0,5% -porque no estudian qué está ocurriendo en el mundo).
El poder cambió de manos en Estados Unidos (desde los banqueros a los industrialistas): y cuando cambia de mano, cambia todo.
No es que alguien detenta un poder delegado haciendo más de lo que esperan las regulaciones que haga. Es el poder que “cocina” qué mundo será durante muchas décadas. Del que luego se discutirá qué Justicia (nacional e internacional) se requerirá para sostenerlo como statu quo. Y luego vienen las autoridades de los tres poderes y los funcionarios.
Un mundo en el que, además, al no tener posibilidades el narcotráfico, obligará (por medio de la tecnología) a que los funcionarios hagan solo lo que la ley (nueva) permita y que, sobre todo, los funcionarios vivan de sus sueldos.
Parece mucho pero “está a la vuelta de la esquina”.


