Los mercados agrícolas están experimentando una fuerte volatilidad debido a tres factores clave: el
El acuerdo entre EE.UU. y China, por el cual China comprará 8 millones de toneladas adicionales de soja estadounidense, ha impulsado los precios en Chicago. Sin embargo, esto no necesariamente beneficia a Sudamérica, ya que Brasil podría quedar sobreofertado y ver presionadas las primas de exportación a la baja. La política de biocombustibles en EE.UU. favorece a la industria sojera estadounidense, lo que podría aumentar la demanda de aceite y beneficiar a Argentina, que exporta mayormente soja procesada.
La sequía en la zona núcleo argentina está afectando la floración de la soja, lo que podría recortar rindes y disparar subas locales. En maíz, el panorama es mixto, con el temprano ya afectado por la seca y el tardío con chances de recuperación.En este contexto, la estrategia exige cautela. Las subas impulsadas por fondos pueden ser intensas pero transitorias, y la clave estará en no dejarse llevar solo por Chicago. “No hay que encapricharse con los precios externos. Si las subas se trasladan al mercado local y los valores nos cierran, es momento de vender y asegurar margen”, recomienda Dante Romano, profesor e investigador del Centro de Agronegocios y Alimentos de la Universidad Austral.


