Al acentuar Cadena Nueve la posición de la Intendente respecto de hacer costos antes de sentarse en las mesas de negociación, nos hace notar un dato de preeminencia extrema.
Dado que el paradigma actual es industrialista, es una clave fundamental: Estados Unidos está reorganizando el mundo desde una revolución de los costos al tener energía abundante y barata debajo de su suelo. Es decir, puede producir productos de bajísimo costo para vender al mundo y a América (por eso el lema de Monroe y Perón: “américa para los americanos”; para los norteamericanos el problema es que en inglés -acá la izquierda oculta su ignorancia detrás de su ideología: agitando fantasmas “imperialistas”- no tienen una palabra para diferenciar americano de norteamericano; a Monroe “American” le resultó útil como “estadounidense” y a Trump le resulta útil como “americanos” (del polo norte al polo sur).
Pero, estábamos tratando de dilucidar la legalidad (reglas) del nuevo paradigma que tendrá que construir su statu quo (ese que se sostiene desde el marco jurídico una vez que se define la Justicia Federal que sustituirá como industrialista a la de los banqueros -globalismo).
Acá comienzan muchos problemas, porque con el globalismo era necesario “hacerte amigo del Juez”; y, ahora, es necesario dar con las precisiones que impidan cualquier ventaja a cualquiera (sea juez, policía, docente o astronauta).
Entonces “tenemos que hacer costos” es fundamental para medir y sostener la producción, pero también, a través de una ganancia justa y razonable sumada, para medir y sostener los ingresos de las industrias; pero también la de sus empleados y familiares. Algo que impedirá que en los Juzgados se vulnere: los costos de producción, para beneficiarse o beneficiar a alguien.
Tal vez por eso la Intendente, en la estimación de recursos para el presupuesto anual, dada la crisis vigente que muestra debilidad en los contribuyentes, lo hizo a la baja (sin la ampulosidad de los distritos en general -que, además, por otras razones inmencionables respecto de los gastos, suelen subir tal estimación).
Es decir, “hacer costos” no es cualquier cosa: Maduro no lo entendió como si lo entiende China; por eso le adelantó a Maduro 60mil millones de dólares y asegurarse el costo de los costos (energía) de la producción, lo más bajo posible.
Condición preferencial de la Doctrina de Seguridad de Estados Unidos y el acuerdo (contradicción principal, según los marxistas) con Rusia, entre Putin y Trump en Alaska: solo Estados Unidos y Rusia pueden tener energía abundante y barata y ninguno de los dos puede vender a ese precio a ningún país su energía (tiene que ser más cara para los demás países, para sostener el nuevo paradigma vigente).
No por otra cosa (“para que se las aguanten”) Rusia sostiene a China, los BRICS y demás acuerdos regionales que, por supuesto, no sirven más que como apéndice de contención; y para quedar al menos como furgón de cola, la Unión Europea en estos días aceptó acordar con el Mercosur: cuando no existe más el globalismo y son inconducentes los acuerdos regionales. Es decir, la Unión Europea comenzó a transitar el peor de los mundos de su historia.
Para no exceder el tiempo de atención de los lectores de este medio tan eficaz como Cadena Nueve, finalizo con algunas preguntas retóricas:
¿Caben dudas que Groenlandia (por las buenas o por las malas) dejará de pertenecer a Dinamarca?
¿Caben dudas que Canadá dejará de tener primer ministro, tanto como que dejará (por las buenas o por las malas) de pertenecer a Gran Bretaña (el eje Inglaterra-China, “perdieron el tren de la historia -últimos estertores del globalismo de los banqueros”)?
¿Caben dudas que Francia se sacó de la cabeza hacerse del Amazonas?
¿Caben dudas que el Puerto de Chancay (Perú) dejará de manejarlo (por las buenas o por las malas) China y que no habrá trenes al Atlántico a través de Brasil (por las buenas o por las malas) como tenía planificado con Lula?
¿Quedan dudas que Chile tendrá que abandonar (por las buenas o por las malas) la alianza estratégica con Inglaterra para volver a discutir la Patagonia?
Tampoco quedan dudas de que Inglaterra tendrá que irse (por las buenas o por las malas, cuando lo determine Estados Unidos) de las Islas Malvinas.
¿Quedan dudas que Milei tendrá que cancelar el swap con China y abandonar las relaciones comerciales (antes de que Trump determine un bloqueo a China respecto de toda América)?
Y algo más ¿quedan dudas que se terminará el narcotráfico al menos a la escala que se venían manejando (por las buenas o por las malas)?
¿Por qué? Porque las “guerras” que plantea el narcotráfico y la fragmentación que generan… encarecen los costos de los productos industriales (bienes y servicios). No por otra cosa comenzó Trump desordenando a los narcotraficantes a través de la inmigración (mulas) en general y, luego, bombardeando sus (de los narcotraficantes) lanchas.
Es decir: no solo tenemos la “extracción” de Maduro. Vienen tiempos interesantes para todos los pueblos del mundo (que no sean China, Inglaterra y… sí: Europa).
Es decir, el marco jurídico se dirige a alta velocidad para que la Ley sea precisa y la cumplan todos (también los familiares y amigos de los jueces).
Para que el comercio y la industria se desarrollen en paz y en igualdad de condiciones legales.


