
Es común, para los lectores de Cadena Nueve, notar que vemos con conceptos.
Pongamos en práctica dónde surgen los conceptos que luego guían nuestra visión, sensaciones y pensamientos, para aproximarnos de algún modo a los hechos que vive el mundo a partir de la revolución de los costos, norteamericana.
Cuando se pasa de un sistema de gobierno a otro, llamamos a ese cambio: revolución.
Esa revolución posibilita diferenciar un paradigma (anterior) de otro paradigma (posterior).
El punto de inflexión (como el rellano de una escalera) no deja diferenciar muy bien qué podría estar ocurriendo (en el caso del rellano, uno ahí no sabe si sube o baja si se ve a alguien por un momento sin moverse).
Entonces es necesario aprender técnicas teóricas o utilizar algunos instrumentos técnicos (tecnología).
Por ejemplo, en una zona de vientos cambiantes uno tiene varias alternativas: orientarse por el pensamiento o las sensaciones (humedecer un dedo) o, mirar una rosa de los vientos. Para tener una idea de la dirección del viento (en el momento de lectura -mientras uno mira la rosa de los vientos).
El paso de la rusia de los zares (monarquía absoluta) al bolchevismo (democracia fallida) el rellano entre paradigmas, es complicado para muchos, pero, sobre todo, para los líderes políticos que no notaron los cambios o no proceden según técnicas vigentes.
Ahí la importancia crucial de la manera de dirigir de nuestra Intendente: hacer costos requiere de mucho trabajo, pero, trabaja mucho para hacer costos. Una vez que uno tiene los costos, requiere de trabajo más riguroso, por eso no se va a dormir una siesta, sino que discute y propone con precisión rigurosa (a tal punto que sus pares se preguntarán una y otra vez “¿qué le habrá hecho mal en el desayuno o el almuerzo?” a la Intendente, ante tanta precisión).
La acción de Estados Unidos en Venezuela ayer (3 de enero) es un acontecimiento en el rellano de una escalera: una “toma de la Bastilla”; en el caso del zarismo el “asalto al Palacio de Invierno”.
Nadie se tomó en serio, parece, la Nueva Doctrina de Seguridad de Estados Unidos (https://www.whitehouse.gov/wp-content/uploads/2025/12/2025-National-Security-Strategy.pdf), siendo un recurso legal y técnico fundamental, como rosa de los vientos, para notar si se está subiendo o bajando por la escalera.
Como vemos con conceptos y estos guían al pensamiento y las sensaciones, la gama de colores que produce pronunciar la palabra “Trump”, va desde el polo izquierdo al polo derecho ¡pasando por los ultras! (que están fuera de la polaridad).
Pero, estamos utilizando instrumentos tecnológicos para analizar técnicamente, qué fue lo que pasó.
La revolución es una revolución de los costos norteamericana porque están extrayendo el petróleo de su subsuelo.
Es decir, es necesario conducirse por la vida (como USA y Rusia), haciendo costos (¡ah! Y como nuestra Intendente).
A Maduro no le interesaban los costos porque vivía de préstamos (al estilo de Kicillof, Cristina, Macri, Alberto y Milei), porque para no vivir de préstamos es necesario trabajar y a nuestros políticos mucho no les gusta trabajar (bueno, tampoco a nuestros profesionales: por eso alquilan cámaras de video y alquilan submarinos para filmar algas de otros mundos -porque bien habrían podido construir cámaras y submarinos: pero eso es mucho trabajo).
Para colmo, para asegurarse los préstamos, pretendía venderle petróleo barato a China (única prohibición norteamericana para pasar por el rellano, de un paradigma a otro).
Así que Trump (representa a la elite industrialista norteamericana) dio un paso crucial y necesario.
Ahora bien, la Justicia Internacional dejó de ser en ese mismo acto, la justicia del paradigma globalista. Ahora comienza a construirse una Justicia Internacional acorde al paradigma industrialista (no funciona más la justicia globalizadora de los banqueros).
Dentro de un mismo paradigma, ese rol lo cumple la Justicia Federal: cambia un gobierno y al día siguiente dan fallos acordes a ese gobierno; porque en las elecciones siguientes sube otro gobierno y este gobierno indulta a los perjudicados por los fallos anteriores y la Justicia Federal se pone en marcha según la nueva dirección.
Es decir, el poder no es ninguna estupidez, es algo serio y no se compra con dinero: se tiene cuando uno tiene bombas nucleares, hipersónicas o las que sea. Como Estados Unidos y Rusia.
Pero, como el paradigma es industrialista, es un paradigma que discute qué pueblos van a tener trabajo y qué pueblos no van a tener trabajo.
Eso se hace trabajando: y para trabajar no puede haber guerras. Porque uno es soldado o es trabajador; no es posible hacer las dos cosas al mismo tiempo.
China no tendrá trabajadores porque es globalizadora, eso va resultando obvio (por eso nuestros políticos apoyan a China: para generar subvenciones sin tener que trabajar). Por esto la Sociedad Rural de Palermo tiene que actualizar su marco teórico dado que sus productos dejarán de ir a China.
Además, la globalización requería de la simulación de la democracia: basándose en elecciones y acuerdos (elecciones que no elegían más que la decisión de algún dedo señalando algún candidato y acuerdos que no acordaban nada -pura ficción) aparentes. El nacionalismo que comenzó necesita de una democracia rigurosa, en la que la ficción quede para los cines y teatros. Una vez que comiencen a funcionar las instituciones internacionales del paradigma nacionalista, las universidades y escuelas tendrán que dejar de preocuparse por el prestigio, viajes, autos y salarios, y dedicar todo su empeño para formar cuadros técnicos, políticos y soldados, para sostener a nuestra Nación como una nación en armas.
Mientras, tenemos que cuidarnos de las limitaciones de Milei: protegiendo a las empresas y a las familias.
Y los nuevejulienses, a través de Cadena Nueve, cuidar mucho a nuestra Intendente, porque ya conoce la técnica de hacer costos tanto como los empresarios de nuestro Distrito.
Para que, una vez que cambie la orientación de los vientos, llevemos la delantera sin haber perdido tanto tiempo (como los que pudieran desconocer cómo orientarse).


