
Durante la Guerra de Malvinas, las radios privadas del país, nucleadas en ARPA, conformaron la Cadena Soberanía Nacional, una red informativa que transmitía en todo el territorio argentino los acontecimientos que se desarrollaban en las islas y sobre todo en el marco del conflicto, en el Atléctico Sur. Los enlaces se hacían por la denominada Onda Corta.
En ese contexto, fui parte de esa estructura informativa, con la responsabilidad de comunicar en un momento de enorme sensibilidad para el país.
El entusiasmo de la juventud y la posibilidad de cubrir un hecho trascendental muchas veces no permiten dimensionar los riesgos reales. Tenía el sentimiento de Patria a flor de piel.
Previo al conflicto, hacia fines de marzo de 1982, le propuse a quien era mi novia —y luego sería mi esposa—, Nora Martín, viajar en Semana Santa a un encuentro de periodismo en Pinamar. Ella trabajaba en Cancillería y percibía un clima “enrarecido”: algo importante estaba por suceder, aunque no se sabía qué. Me dijo que no y me dio esas explicaciones. Manejaba información sensible, pero nunca me dio detalles. ‘Estemos atentos’, me resaltó. En ese momento, ninguno de los dos imaginaba que se trataba de la recuperación de las Islas Malvinas, el 2 de abril de 1982. Pocos días despues empezaba la Semana Santa.
Ya iniciado el conflicto, desde ARPA – Asociación de Radiodifusoras Argentinas – que nuclea a las radios privadas y relevantes del país, se decidió enviar a un periodista a las islas. Fui el elegido. El viaje estaba planificado: volar a Río Grande y desde allí trasladarme a Puerto Argentino. La primera parte se cumplió. En las islas se escuchaba claramente Radio Provincia de La Plata, cuyo director entonces, el periodista Oscar Alonso —oriundo de Lincoln—, facilitaba la difusión de la información por su valor estratégico. Ello ayudaría a la cobertura.
Sin embargo, en el momento de abordar el avión, el entonces director de Radio del Plata y presidente de ARPA, Guillermo González Marzilli, decidió que el viaje no se realizara. Contaba con información relevante que lo llevó a tomar esa determinación. No viajé.
En aquel momento sentí enojo y frustración. Con el paso del tiempo, entendí el verdadero significado de esa decisión. Hoy no tengo más que agradecimiento: a él, y también a Jesús y a la Virgen, por las oraciones de mi madre, que rezaba ‘Señor, si se hace tu voluntad, que nada le pase’. No haber ido a una zona de guerra, sin plena conciencia de lo que implicaba, fue algo que sin dudas marcó mi destino.
Meses después, en junio de 1982, la llegada del Papa Juan Pablo II coincidió con el final del conflicto. Para su cobertura fueron designados cuatro periodistas para seguir la actividad del Santo Padre, en representación de distintas emisoras: Mario Bianchi Viver por Radio Continental, José Luis Braga por Radio Rivadavia, Rolando Vera por Radio del Plata y Gustavo Tinetti, en representación del conjunto de las radios del país. La hacíamos traslalándonos en una camioneta blanca, distreta que iba destras del papa movil, y parecía de soporte.
Nunca fui de hablar demasiado sobre mi trabajo ni de destacar coberturas que forman parte de la historia profesional o de los medios en los que trabajé. También hacen a la historia del país. Siempre entendí el periodismo como una tarea cotidiana, donde se logran objetivos… o no, pero sin necesidad de ponerlos en primer plano, salvo como noticia y no al mensajero como si fuese ‘la noticia’.
Sin embargo, a lo largo de los años me tocó estar cerca de figuras y acontecimientos de enorme relevancia: Alfonsin Presidente y casi todos los mandatarios después, la cobertura del Papa, hablar con Pelé – me confesó su simpatía por Racing-, el testimonio del Beato Eduardo Pironio, e incluso el encuentro con Neil Armstrong, protagonista de la llegada del hombre a la Luna en 1969. Esas notas fueron escuchadas en Nueve de Julio desde LT33, algunos la recordarán. Y hay muchas más de los diverosos viajes por el continente Americano, menos Canadá y Usuahia, y Europa en la mayoría de sus países.
Aun así, nunca sentí la necesidad de hacer alarde de esos logros, tampoco de las capacitaciones en USA y España. Este oficio, para mí, siempre fue trabajo diario, compromiso y responsabilidad. El mismo que ven cada día en CN, con la misma vocación y ganas de juventud incipiente en la profesión.
Decidí hacer pública esta historia, ya que en estos días, en el marco de la causa Malvinas, se mencionó mi experiencia durante la Guerra de Malvinas en el Colegio San Agustín, donde egresé. No fuí convocado. Allí se recordó la cobertura realizada desde Nueve de Julio a través de LT33 AM 1560, la radio de la ciudad, hoy conocida como Cadena Nueve, en invitación que se le hiciera a mi hermano Héctor Tinetti, por esos años, director de la emisora, e hizo referencia a algunas de esas historias.
Ese reconocimiento despertó recuerdos profundos de una etapa intensa, tanto en lo profesional como en lo personal.
En ese camino estuvo siempre presente mi esposa, Nora Martín, hoy fallecida. Fue compañera de vida y testigo silenciosa de aquellos días en los que el periodismo y la historia se cruzaban con decisiones que podían cambiarlo todo. Tambien aportaba su mirada inteligente, que lo era y con creces. Dominaba la Política y el Derecho Internacional.
Hoy a tantos años, rescato que se sigue en la profesión con el mismo entusiasmo y vocación del inicio, incluida la curiosidad de hechos nuevos.
Y toda esa experiencia y formación constante, es la que se vuelca, informativamente en el Grupo Cadena Nueve que informa con relevancia, compromiso y pluralidad para que Nueve de Julio se entere de lo que pasa, y sus emprendimientos y desarrollo de empresas o deportivos, social y demás, se conozcan en la región.
Malvinas me despierta lo que a muchos. No entender como el padre del Derecho Internacional, ‘Dueño de los Mares’, nación importante con habitantes sencillos y ordenados que son buen anfitrión, puede desconocer que las Malvinas son de Argentina y no las deja de usurpar.
Sería la gran reinvicación histórica – y mundial – a quienes las defendieron con valor, coraje, entrega, patriotismo y muchos hasta con sus vidas. Aquellos que estamos recordando en estas horas y todos abrazados en la celeste y blanco.


