
En la Iglesia Catedral Santo Domingo, sede de la diócesis de Nueve de Julio, se celebró la tradicional Misa Crismal, presidida por el obispo Ariel Torrado Mosconi, ante una multitud de fieles llegados desde distintos puntos del territorio diocesano.
La celebración contó con la participación de más de 50 sacerdotes, quienes concelebraron junto al obispo en una jornada de fuerte significado litúrgico y comunitario. También estuvo presente el obispo emérito Martín de Elizalde.
Durante la Eucaristía se llevó a cabo la bendición de los óleos: el de los catecúmenos, el de los enfermos y el Santo Crisma, este último perfumado y signo del Espíritu Santo. Estos óleos son utilizados a lo largo del año en los sacramentos del Bautismo, la Confirmación, la Unción de los Enfermos y el Orden Sacerdotal.
El rito propio de esta celebración incluyó además la renovación de las promesas sacerdotales. Tras la homilía, el obispo invitó a los presbíteros a reafirmar su consagración y su compromiso de servicio a Cristo y a la Iglesia, en un gesto de unidad y comunión eclesial.
En su mensaje, Torrado Mosconi destacó que la Misa Crismal “es la manifestación del misterio de comunión de la Iglesia” y subrayó que celebrar esta liturgia es “celebrar a Jesucristo, el Ungido del Padre, lleno del Espíritu Santo”.
El obispo explicó el significado de los óleos como signos de la acción de Dios en la vida de los fieles, remarcando tres dimensiones: la fortaleza, la sanación y la santidad. En ese sentido, alentó a los presentes a no perder la esperanza frente a las dificultades actuales: “No hay lugar para el desaliento, porque la obra es de Dios y Él nos da la fuerza”.
Asimismo, se refirió a las heridas personales y comunitarias, señalando que “deben ser presentadas al Señor para ser sanadas y transformadas en signos de su gracia”. En relación al Santo Crisma, llamó a todos los fieles a renovar su vocación a la santidad y a no conformarse con una vida cristiana “mediocre”.
Finalmente, invitó a la comunidad a rezar por los sacerdotes y las vocaciones, destacando la centralidad de la Eucaristía en la vida sacerdotal: “Es en la Eucaristía donde nos configuramos con Cristo y de donde brota la santidad”.
La celebración concluyó en un clima de profunda fe y participación, reflejando la unidad de la diócesis en la antesala de las celebraciones pascuales.
La Misa Crismal coincidió con la celebración previa del Encuentro Pastoral en el Salón Benita Arias donde delegaciones de las ciudades de la diocesis se reunieron desde la mañana para dar fortaleza Espiritual a las actividades de cada lugar.













