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El BCRA emite para comprar reservas y el Tesoro esteriliza con más deuda mientras crecen las tensiones cambiarias e inflacionarias

Lo señala un informe del Centro de Economìa Polìtica Argentina añadiendo que crece la inflación

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El frente financiero transita semanas de relativa calma. El dólar acumula una baja del 4,5% en lo que va del año, el riesgo país retrocede y el Gobierno exhibe como logro la compra de USD 2.049 millones en reservas durante 2026. Sin embargo, detrás de esa estabilidad cambiaria emergen tensiones que ponen en discusión la consistencia del programa económico.

El Banco Central de la República Argentina (BCRA) viene sosteniendo un ritmo agresivo de acumulación de reservas. Solo hasta el 12 de febrero emitió $1,3 billones para adquirir divisas en el mercado. En enero había expandido otros $1,9 billones por compras de dólares y $2,4 billones por adquisición de títulos públicos en el mercado secundario.

No obstante, los agregados monetarios mostraron caídas en términos reales durante enero: la Base Monetaria retrocedió 0,6% sin estacionalidad, el M2 privado transaccional cayó 1,0% y el M3 privado 1,6%. La explicación está en la otra mitad del esquema: el Tesoro absorbió los pesos emitidos mediante mayor endeudamiento.

El 6 de enero retiró $2,4 billones de sus depósitos en el Banco Nación para comprar los dólares necesarios para afrontar pagos de Bonares y Globales. A fin de mes captó otros $2,0 billones en una licitación destinada a cubrir vencimientos, incluidos compromisos con el Fondo Monetario Internacional (FMI) por alrededor de USD 800 millones. En febrero la dinámica continuó: el Tesoro refinanció $7,3 billones y colocó $1,7 billones adicionales, acumulando una esterilización cercana a $3,7 billones en las últimas dos licitaciones.

El circuito es claro: el BCRA emite para comprar dólares y el Tesoro retira esos pesos del mercado colocando más deuda. La estrategia apunta a sostener condiciones de liquidez restrictivas para mantener tasas reales atractivas y alimentar el carry trade, incentivando la oferta de divisas y ampliando el margen de intervención oficial.

Desde el Gobierno sostienen que la compra de reservas responde a una mayor demanda de dinero y que la deuda consolidada del sector público se redujo. Sin embargo, analistas advierten que ese argumento omite las ventas de títulos dólar linked en el mercado secundario realizadas por el Central entre diciembre y enero, estimadas entre USD 2.000 y USD 3.000 millones, que implicaron una fuerte contracción monetaria. Además, aunque la deuda bruta del Tesoro no aumente significativamente, sí crece la deuda en manos privadas.

Viento externo y deuda privada

La apreciación del peso también se explica por factores externos. El real brasileño subió 5,1% en lo que va del año, el peso chileno 5,0% y el mexicano 3,8%, mientras el dólar global se debilitó 2,7% en enero (índice DXY). Ese contexto permitió al BCRA comprar reservas sin generar presión alcista inmediata sobre el tipo de cambio.

A ello se sumó una fuerte emisión de deuda corporativa y provincial en moneda extranjera. Empresas argentinas colocaron más de USD 7.000 millones en el exterior, aunque no todas las divisas fueron liquidadas localmente. La normalización de la liquidez y la baja del riesgo país impulsaron esa oleada de financiamiento externo.

El regreso del carry trade reforzó la oferta de dólares. Fondos internacionales recomendaron posiciones en bonos en pesos y crecieron los préstamos en dólares —muchos asociados a prefinanciaciones del sector agroexportador— para aprovechar el diferencial de tasas.

Inflación en alza y crédito en dólares en debate

La estabilidad cambiaria convive con una inflación que no cede. Las expectativas de inflación mensual promedio para los próximos cuatro meses pasaron de 2,07% antes de la salida del titular del INDEC a 2,37% tras el último dato oficial. Al mismo tiempo, el Índice de Tipo de Cambio Real Multilateral perforó los 90 puntos por primera vez desde julio de 2025, reflejando una fuerte apreciación real.

En este contexto, el rumor difundido por Bloomberg sobre una eventual flexibilización de los préstamos en dólares abre un nuevo frente. El Gobierno evalúa habilitar un mayor uso del crédito en moneda extranjera —incluso para agentes con ingresos en pesos— como motor de crecimiento, tras el estancamiento del crédito en moneda local.

El riesgo es significativo. En una economía bimonetaria, ampliar el crédito en dólares a quienes no generan divisas incrementa el descalce cambiario y la vulnerabilidad del sistema financiero. Con reservas netas aún negativas —USD 3.721 millones— y una morosidad en pesos que alcanzó 8,82% en noviembre, la fragilidad podría amplificarse ante un cambio en el contexto internacional o en las expectativas.

La calma cambiaria, por ahora, se sostiene en un delicado equilibrio entre emisión, endeudamiento y flujos financieros. La pregunta es cuánto tiempo podrá mantenerse sin que las tensiones acumuladas encuentren su límite.

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