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El Año de los Déficits: surge de un análisis completo del Balance Cambiario de 2025

Con una cuenta corriente negativa, un récord histórico en la fuga de dólares y un déficit turístico sin precedentes, 2025 cierra con grandes desafíos para la economía argentina señala un informe del CEPA (Centro de Economía Política Argentina)

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El año 2025 cerró con un panorama económico complejo para la Argentina, donde los déficits en varios sectores claves han marcado el ritmo de la actividad cambiaria. A lo largo de los 12 meses, el país enfrentó una creciente demanda de divisas, reflejada en una cuenta corriente cambiaria con un saldo negativo de USD 2.223 millones. Este deterioro en las cuentas externas ha sido impulsado principalmente por la alta salida de dólares destinada al turismo y la compra de billetes, lo que subraya una vez más la vulnerabilidad de la economía argentina frente a los flujos internacionales, señala un informe del CEPA.

Déficit en la Cuenta Corriente: Un signo de alerta constante

El déficit en la cuenta corriente, que se consolidó con un saldo negativo de USD 2.223 millones al cierre de 2025, responde a un patrón de fuga de capitales y un creciente desajuste entre los pagos al exterior y las entradas de divisas. En diciembre, la cuenta corriente registró un déficit de USD -1.565 millones, lo que sumó el tercer mes consecutivo de números rojos. Este fenómeno responde no solo a los pagos de la deuda externa, sino también a las necesidades crecientes de dólares en distintos sectores, que han estado bajo presión durante todo el año.

Turismo: Un agujero negro para las reservas

El déficit de la balanza turística alcanzó cifras históricas, con un saldo negativo de USD 10.052 millones en 2025, la cifra más alta desde 2017. Este aumento del déficit es un reflejo de la creciente demanda de dólares por parte de los turistas argentinos que optaron por viajar al exterior y consumir bienes y servicios fuera del país. En diciembre, la balanza turística volvió a ser negativa por USD 713 millones, lo que consolidó el saldo anual en este sector como un factor determinante en la fuga de divisas. El alto consumo de tarjetas de crédito y la preferencia por el turismo internacional continúan presionando las reservas del Banco Central, mientras que el sector sigue siendo un desafío en términos de sostenibilidad económica.

FAE: La fuga de dólares alcanza máximos históricos

Uno de los datos más alarmantes del balance cambiario de 2025 fue el récord histórico alcanzado por la Formación de Activos Externos (FAE), que cerró el año con una demanda de USD 32.340 millones, la cifra más alta registrada en el siglo XXI. Este fenómeno es indicativo de un fuerte desajuste entre la oferta y la demanda de divisas, donde los argentinos recurren a la compra de dólares como refugio ante la inflación y la incertidumbre económica. En diciembre, la compra de billetes fue de USD 2.186 millones, lo que refleja la creciente desconfianza en la estabilidad cambiaria del país.

Inversión Extranjera Directa: Un sector que sigue sin repuntar

A pesar de los esfuerzos por atraer inversiones extranjeras, la Inversión Extranjera Directa (IED) en 2025 no logró repuntar y cerró el año con un saldo negativo de USD 1.281 millones. Aunque en diciembre se registró una entrada positiva de USD 139 millones, el acumulado anual sigue mostrando una caída respecto a años anteriores. Este comportamiento refleja la cautela de los inversores internacionales frente a la alta volatilidad económica, la incertidumbre política y las dificultades en el mercado local, lo que continúa afectando la confianza para realizar nuevas inversiones en el país.

Ingresos con Organismos Internacionales: Un alivio para las reservas

A pesar de las dificultades, el saldo neto con Organismos Internacionales (OOII), incluidos los ingresos por préstamos del Fondo Monetario Internacional (FMI), resultó positivo, alcanzando los USD 18.677 millones al cierre de 2025. Este ingreso se logró a través de nuevas líneas de crédito y el endeudamiento con diversos organismos internacionales, lo que permitió cubrir parte de las necesidades de financiamiento y aliviar la presión sobre las reservas del Banco Central. Sin embargo, este ingreso también plantea interrogantes sobre la sostenibilidad de la deuda externa y la capacidad de repago a futuro.

Mirando hacia el futuro: ¿Qué se espera para 2026?

A medida que 2025 llega a su fin, las expectativas para 2026 son inciertas. El crecimiento del déficit en la cuenta corriente, sumado a la fuga de dólares y la falta de un repunte en la inversión extranjera directa, ponen de manifiesto los desafíos estructurales que enfrenta la economía argentina. Sin una mejora en la competitividad, un ajuste en la balanza de pagos y una recuperación de la confianza en los mercados financieros, el país podría seguir enfrentando dificultades para sostener su estabilidad económica en el futuro cercano.

Este balance reflejó los impactos de una economía en medio de un proceso de ajuste, con fuertes tensiones en el mercado cambiario y la necesidad de encontrar soluciones estructurales para reducir la dependencia de las divisas externas. Los próximos meses serán claves para determinar si el gobierno logra encaminar una estrategia de crecimiento sostenible que permita recuperar el equilibrio en las cuentas externas sin recurrir de forma excesiva al endeudamiento externo.

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