
Destruyó las categorías teóricas europeas: izquierda, derecha, ultras. No explican nada de este mundo y no sirven para nada. Pero, quienes las utilizan, o no se enteraron u ocultan ignorancias variadas.
Trump, un destructor.
Destruyó la posibilidad de los laboratorios y farmacéuticas norteamericanas de cobrar lo que quisieran: exigiéndoles Trump, que cada medicamento en Norteamérica cueste lo mismo que en el país que tenga el precio más bajo del mundo.
Trump, un destructor.
Destruyó la posibilidad del progresismo de que cada país sea para el mundo, imponiendo que cada país será para su continente, creando el nacionalismo americano (desde el polo norte al polo sur).
Destruyó la influencia del progresismo (socialdemócrata y neoliberal) neutralizando la influencia en la administración pública, mediante decretos que invalidan el presupuesto federal destinado a la promoción de diversidad de género y otras políticas de corte ‘woke.
Destruyó la renta exagerada de los accionistas de las fábricas de armas, para que aceleren su producción (las naciones requieren de armas para protegerse entre sí) y mejoren su tecnología; además, les prohibió que compren casas, porque con sus dividendos hacían subir el precio de las vivienda y Trump pretende que, desde los 20 años en adelante, sea fácil comprarse una vivienda (no solo por los ingresos sino también por los precios).
Trump, un destructor.
Destruyó las posibilidades de China de continuar destruyendo el salario de los americanos (de polo a polo), al impedir que Venezuela entregue petróleo barato para honrar el adelanto de sesenta mil millones de dólares que hizo China a Maduro, y ofreció la pantomima de la “extracción” para protegerlo en territorio estadounidense (lugar al que China no se animará a entrar para que Maduro honre su deuda con ellos, con su vida).
Trump, un destructor.
Destruyó las posibilidades de la OTAN de avanzar generando guerras o alimentándolas en todo el mundo, devolviéndole la importancia que tiene un soldado norteamericano, vivo; y protegiendo los ingresos norteamericanos sin aportar un solo dólar a la OTAN y obligando a Europa a hacer aportes atrasados durante décadas.
Además, quitó las posibilidades de sostener el armamento nuclear del Estado de Israel, que tiene sus bombas, pero no la manera de usarlas porque lo hacía a través de Estados Unidos.
Destruyó 15 guerras para aportar la paz necesaria para que los combatientes vivos se transformen en empresarios, empleados o profesionales.
Trump, un destructor.
Para colmo pretende que cada nación americana (de polo a polo) contribuya a industrializar América (de polo a polo), dejando de pretenderse cada Nación siendo para la humanidad (como pretendía el globalismo y China: para que solo tenga trabajo el pueblo chino).
Está llevando a cabo junto a Putin y el Papa León XIV (por mandato del Papa Francisco), la creación de un nuevo paradigma, nacionalista: por eso destruyó el orden jurídico del globalismo y sus instituciones.
Ahora, está construyendo un nuevo orden jurídico y las instituciones que sostengan dicho orden jurídico.
Sin lugar a dudas un hombre, Trump: un hombre horrible (como cualquiera que ama la vida personal y la vida de los demás -no tiene buena prensa amar la vida de todos).



Una nota muy tendenciosa. Por dar un solo ejemplo, su afirmación sobre los medicamentos es totalmente falsa, ver si no: https://www.theguardian.com/commentisfree/2025/dec/24/is-trump-lowering-drug-prices