martes, julio 23, 2024
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Monseñor Ariel Torrado Mosconi se encuentra en Santiago del Estero

Mama Antula

El obispo de Nueve de Julio viajo a Santiago del Estero para asistir al acto de beatificación de la popularmente conocida como ‘Mamá Antula’. Es la primera causa en la historia argentina de canonización que llegara al Vaticano para su consideración.  Fue en 1905. Ahora, será beatificada el 27 de agosto de 2016 en Santiago del Estero, según lo indicado por el Arzobispo de Buenos Aires Cardenal Mario Aurelio Poli.

Monseñor Ariel Torrado Mosconi antes de arribar a la sede de Santo Domingo de Guzmán fue ex obispo auxiliar de la Diócesis de Santiago del Estero y fue parte de todo el proceso al que se llega, de la Venerable María Antonia de Paz y Figueroa.

Se trata de una mujer descendiente de una tradicional familia donde sus antepasados fueron conquistadores y gobernantes. Había nacido en Santiago del Estero en 1730. Se crió en el campo en contacto con las familias más humildes de los pueblos originarios.

A los 15 años decidió consagrase a Dios y tomo el nombre de María Antonia de San José. Algunos santiagueños lamentaron la decisión ya que era una adolescente muy bonita, de facciones finas y grandes ojos azules. En aquella época no existían religiosas activas fuera del convento de clausura, con lo cual ella decidió vestir una túnica negra y vivir junto a otras mujeres la vida activa, se las llamaban “beatas”,  en la actualidad, laicas consagradas.

Guiadas por un sacerdote jesuita, el Padre Gaspar Juárez, se dedicaban a ayudar a los sacerdotes, instruir a los niños, cosían, bordaban, cuidaban enfermos y repartían limosnas. En 1767 Carlos III decidio expulsar a los Jesuitas de América. María Antonia cuenta con 37 años cuando sucede esto, y quiere reinstaurar los Ejercicios Espirituales de San Ignacio. Esto no fue bien visto por la sociedad, el medio era hostil, pero ella sigue con su idea de organizar esta práctica piadosa. Los participantes vivían en un lugar cerrado durante varios días escuchando charlas a fin de que reflexionen sobre su vida y apliquen lo que les es un bien para su alma.

Comienza María Antonia invitando uno a uno a estos retiros desde 1768 a 1770. Lo hace caminando descalza por las tierras de Santiago del Estero, y la región tales como Silípica, Loreto, Salavina, Soconcho, Atamasqui, etc. Luego decidió visitar con el mismo mensaje a otras provincias y se fue caminando a Catamarca, La Rioja, Jujuy, Salta y Tucumán. En esta ciudad, el Obispo le dio la licencia y así comienzo a aceptarse nuevamente esta práctica religiosa. Los frutos de los Ejercicios se conocen por el bien que le hacia al pueblo y sus cambios en la vida diaria. Los Ejercicios duraban 10 días y se hacían todo el año. Convivían las Damas con sus asistentes o criadas y en tandas separadas los hombres con sus ayudantes de campo.

Luego del éxito y buenos frutos de estos retiros, decidió trasladarse a Buenos Aires. Fue una En ese momento era considerado una locura ya que debía caminar 1400 kilómetros a pie. Los peligros eran múltiples ya que las zonas eran habitadas por animales salvajes: jaguares, chanchos del monte y ladrones que atacaban a los viajeros. Una de sus frases que guiaban ese derrotero era “la paciencia es buena pero más la perseverancia”, y lo aplico en su máxima expresión.

Arribo a Buenos Aires en la primavera de 1779. Pidio la licencia para los retiros al Obispo y al Virrey Vertiz, y no se la concedieron. Sin embargo, un año después comienzaron con un éxito increíble. Es allí cuando el Obispo cambia su parecer y apoya esta obra, por los frutos que dan en sus fieles. Llegaron a ver tandas de 200 personas y la Providencia fue muy generosa en asistir a todas las necesidades de los practicantes.

La comida que sobraba se repartía a los presos y a los mendigos que concurrían a la Casa. Ella escribe: “Veo que la Divina Providencia me socorre indefectiblemente para su continuación y que cada día más experimenta el publico el fruto de ellos. En cuatro años de ejercicios se han acercado más de 15.000 personas.”

Luego sus ansias de “quisiera andar hasta donde Dios no fuese conocido” la lleva a Uruguay, Colonia y Montevideo, donde está tres años. Retorna a Buenos Aires y comienza la edificación de lo que hoy es uno de los edificios más antiguos de Buenos Aires, la Santa Casa de Ejercicios Espirituales, en Av. Independencia 1190, casi Avda. 9 de Julio. Ella fue tocando puerta por puerta, hasta que el Virrey acepto su obra. Al respecto dijo “la obra era de Dios y para Dios” y es así como se edifico esa magnífica Casa. Hoy en pie y activa.

Su obra trascendo fronteras. Llego a Francia, al monasterio de Saint-Denis de Paris donde la priora del Carmelo era tía del rey Luis XVI. Sus cartas fueron traducidas en varios idiomas: latín, francés, inglés, alemán y ruso. Estas cartas se enviaron a distintos países entre ellos Rusia. La fuerza testimonial  de sus escritos se conviertieron en modelos para los conventos por la fuerza que transmitían los mensajes. Fue por ello que se escribio un trabajo sobre ella llamado “el estandarte de la mujer fuerte” que se edito en 1791.

María Antonia, falleció el 7 de Marzo de 1799 a los 69 años. Sus restos descansan en la Basílica de Nuestra Señora de la Piedad en la calle Bartolomé Mitre 1524, Capital Federal. El 12 de Julio de 1799 se le rinde homenaje en la Basílica de Santo Domingo. Cuando muere se calcula que unas 70.000 a 80.000 personas se habían beneficiado de los retiros espirituales.

Ha sido María Antonia quien introdujo en nuestra sociedad, la devoción a “San Cayetano”.

“Los santiagueños deben sentirse orgullosos de poder celebrar este hecho tan importante”, dijo monseñor Ariel Torrado Mosconi, a poco de su arribo a esa ciudad, y destaco sus cualidades, a las que invitó a “imitar y seguir”.

Además consideró que durante estos días, “Santiago será la capital de la fe”, como lo es “permanentemente”, y que esta celebración “será ocasión para que renovemos toda nuestra fe”, para que “sea difundida a toda nuestra patria y a todo el mundo”.

“Pero hay dos características que me parece que de una manera muy especial tienen que tocar el corazón de los santiagueños, y es que Mamá Antula se caracteriza sobre todo por ser una peregrina, una mujer que como tantas otras mujeres santiagueñas, expresan su espiritualidad y su religiosidad a través de la peregrinación, y además una servidora, una mujer que se dedicó a servir a los demás, como tantas otras mujeres que sirven en nuestras capillas, en nuestras comunidades”, precisó el obispo de Nueve de Julio.

 

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