
La construcción de la Autovía sobre la Ruta Nacional 5 sufrió una nueva interrupción tras el retiro total de maquinaria y personal por parte de la empresa adjudicataria. La decisión se habría tomado por una deuda impaga del Gobierno Nacional, lo que agrava una situación que arrastra demoras desde hace al menos ocho años.
El tramo afectado comprende unos 30 kilómetros entre las localidades bonaerenses de Suipacha y Mercedes, dentro de un corredor estratégico que conecta Luján con Santa Rosa. Esta vía resulta fundamental para el transporte de la producción agropecuaria y para el abastecimiento de insumos hacia Vaca Muerta, por donde circulan diariamente cientos de camiones con arena destinada al fracking.
La obra había sido relicitada durante la gestión de Alberto Fernández y, al inicio del gobierno de Javier Milei, logró evitar la paralización general de la obra pública debido a que presentaba un avance superior al 90%. Sin embargo, desde entonces el progreso fue prácticamente nulo.
En la práctica, los trabajos realizados en el tramo fueron mínimos: movimientos de suelo y algunas alcantarillas, sin avances en pavimentación, puentes ni caminos colectores. Con la retirada reciente de los pocos recursos que permanecían en el lugar, el proyecto quedó completamente detenido.
Ante esta situación, diputados provinciales expresaron su preocupación mediante un proyecto de declaración, en el que atribuye la paralización a compromisos financieros incumplidos por parte del Estado. Además, solicitó precisiones sobre el uso de fondos internacionales provenientes de organismos como el Banco Interamericano de Desarrollo, la Corporación Andina de Fomento y el Banco Mundial.
Desde distintos sectores también alertan por las consecuencias en materia de seguridad vial. Según un informe reciente de la Fundación Estrellas Amarillas, el 92% de los accidentes fatales en esta ruta se producen por choques frontales, lo que refuerza la necesidad urgente de avanzar con su transformación en autovía.
La reiterada postergación de esta obra no solo retrasa el desarrollo logístico y productivo de la región, sino que también mantiene vigente un alto riesgo para quienes transitan diariamente por uno de los corredores más importantes del país


