
¿ Síntoma temprano o compromiso orgánico?
La tos no siempre alarma; diferentes tipos de tos, para colmo. A veces apenas molesta; está ahí, persiste, se vuelve parte del paisaje.
Algo parecido ocurre con ciertos fenómenos cotidianos como las picadas de motos muestran un síntoma: imprudencia juvenil o de pocos; cuando se multiplican, el ruido ya no es mecánico: comienza a funcionar como síntoma.
Cuando es travesura de unos pibes, resulta fácil. Cuando aparecen muchos, se complica.
¿Cuánto del organismo republicano participaría comprometido con compromiso orgánico? ¿O solo sería un síntoma temprano que con tratamientos simples se resuelve?
Se probaron y se prueban infinidad de curas, pero la cosa -digo la tos- persiste. Resultan los paliativos como arrojarle naftalina a metástasis cancerígenas inadvertidas.
Ahí uno nota: ¿qué hace la educación en las Escuelas?
Como todos somos “curas” (creemos que somos buenos) notamos que podríamos estar criticando a los docentes y, antes de que llegue a las autoridades docentes, uno se vuelve decente y espeta: ¿y las familias de los motoqueros?
Ahí todos tenemos las vacunas obligatorias del calendario: y, justo, no somos “familia” en ningún caso y menos par de una “familia” de motoqueros. Como si los docentes y sus autoridades hubieran nacido de un repollo.
En este punto se intenta acusar a los medios de comunicación, pero, pone de manifiesto, aún, el origen del problema: campañas de Educación Vial.
Pero esas campañas las dirige el gobierno (provincial o nacional), entonces devuelve la pelota a las autoridades (docentes, policiales, distritales) y, aún, otra vez: a las familias.
Un circuito infernal sin soluciones posibles.
Tal vez requiera de comenzar a estudiar con rigurosidad.
Porque si se trata de compromiso orgánico, no es como el cáncer que tiene profusos estudios y técnicas de verificación que orienta sobre los tratamientos.
Se trata de otra cosa.
No sería de tos o de picadas sino del principio de autoridad.
Como el globalismo lo fragmentó en individuos (por ejemplo, un policía era más importante que la ley que representaba o un docente era más importante que la ley que representaba -esto hizo que se disparara con “gatillo fácil” o “birome fácil”, no por otra cosa hace más de un lustro se les prohibió desaprobar a alumnos), el principio de autoridad, enfermó.
Para colmo, aún no es notoria su metástasis, porque la mayoría (medios, profesionales, instituciones de los tres poderes) carecemos de las nociones y teorías requeridas para abordarla: describirla, tratarla, resolverla. Entonces, le tiramos con naftalina a quienes hacen picadas. O aceptamos, en otro orden, la simple renuncia de una jueza, sin llegar a estudiar qué la habría llevado a cometer delitos o qué no la habría llevado a cometer delitos y, en este caso, qué habría llevado a acusarla de tales delitos, preservando un nódulo cancerígeno para que la justicia, en general, no goce de buena salud.
Acá la idea principal, aprovechando que la intendente es médica: al detectar una enfermedad de largo plazo, generó la mesa del nucleamiento para resolver las inundaciones, porque habría estimado que se abandonaría el tratamiento. De hecho, es lo que ocurrió. Pero pudo con su gesto, conseguir que el gobierno nacional hiciera algo (que sumó a lo poco que se podía hacer del distrito) y que el gobierno nacional cumpliera con ella con los fondos prometidos, porque el gobierno nacional tenía previsto no cumplir, pero, ejemplifica con ella que como gobierno nacional cumplió (claro que el gobierno no cumplió porque solo cumple con la información que los medios de comunicación, agita. Y, como los problemas derivados de la inundación no está en los medios, para el gobierno nacional no hay problemas en la inundación).
Algo parecido ocurría al final del gobierno de Alfonsín y algo parecido ocurría al final del gobierno de De La Rúa.
¿El principio de autoridad goza de buena salud en Argentina?


