Los centros de diálisis de la Provincia de Buenos Aires lanzaron una advertencia urgente ante lo que califican como una situación de “colapso inminente” del sistema, producto de una deuda acumulada que supera los $20.000 millones por parte del Ministerio de Salud bonaerense.
Según denunciaron las entidades prestadoras, el retraso en los pagos —que en algunos casos se extiende por más de seis meses— ha generado una crisis financiera que ya impacta directamente en la atención de los pacientes.
La falta de recursos impide garantizar la compra de insumos esenciales para los tratamientos de diálisis, así como el pago de salarios y honorarios del personal médico y técnico.
“La situación es crítica. No estamos hablando de un reclamo administrativo, sino de pacientes que dependen de este tratamiento para seguir con vida. Si no reciben diálisis, pueden morir en pocos días”, señalaron desde el sector.
Actualmente, más de 4.600 pacientes dependen de sesiones de diálisis que se realizan, en la mayoría de los casos, tres veces por semana. La interrupción de este servicio implicaría un riesgo sanitario inmediato y de extrema gravedad.
Los centros también advirtieron que, ante la falta de respuestas oficiales, evalúan medidas drásticas como el cierre de salas o la derivación masiva de pacientes al sistema público de salud, que ya se encuentra al límite de su capacidad operativa.
Pese a los reiterados reclamos formales dirigidos a las autoridades provinciales, los prestadores aseguran que no solo no se ha cancelado la deuda, sino que esta continúa incrementándose con el paso del tiempo.
Frente a este escenario, hicieron un llamado urgente tanto a las autoridades como a la sociedad para visibilizar la problemática y evitar lo que consideran una “tragedia sanitaria evitable”.
“La salud no puede quedar atrapada en la burocracia. Cada día sin respuesta agrava una situación que puede tener consecuencias irreversibles”, concluyeron.


