Cada 23 de febrero, el mundo se une para conmemorar el Día del Compromiso Internacional del Control del Mercurio, una jornada que busca sensibilizar a la sociedad sobre los graves efectos del uso indiscriminado del mercurio en el medio ambiente y la salud humana. Esta fecha también resalta la importancia del Convenio de Minamata, un tratado internacional firmado por 140 países con el fin de combatir la contaminación por mercurio.
Orígenes de la conmemoración: el desastre de Minamata
El origen de esta efeméride se remonta a la tragedia ocurrida en Minamata, Japón, en la década de 1950, cuando miles de personas sufrieron intoxicaciones graves tras consumir pescado contaminado con mercurio. El desastre, que afectó principalmente a los habitantes de la ciudad de Minamata, fue documentado por el fotógrafo estadounidense Eugene Smith, quien capturó imágenes impactantes que mostraron las secuelas de la intoxicación, convirtiéndose en un símbolo de la lucha por la justicia ambiental.
Consecuencias del uso del mercurio
Aunque el mercurio es un elemento químico natural, su liberación masiva al medio ambiente, a través de actividades industriales como la minería y la quema de combustibles fósiles, representa una grave amenaza para los ecosistemas y la salud humana. El mercurio es altamente tóxico y puede causar trastornos neurológicos, problemas reproductivos y daños en los sistemas digestivo y nervioso, entre otros efectos devastadores.
El Convenio de Minamata: un paso hacia la protección global
Para frenar la propagación del mercurio, el 10 de octubre de 2013 se adoptó el Convenio de Minamata, un tratado global que establece medidas para reducir el uso del mercurio en productos, procesos industriales y la minería, a fin de proteger a las personas y al medio ambiente de sus efectos nocivos.
El Día del Compromiso Internacional del Control del Mercurio es una oportunidad para reflexionar sobre los avances en la regulación del mercurio y la importancia de continuar luchando por un planeta libre de contaminantes.


