En el marco del Día Internacional del Juego Responsable, profesionales de la salud mental y organizaciones sociales renovaron su preocupación por el avance de la ludopatía, una patología psíquica caracterizada por la necesidad imperiosa de realizar apuestas de azar. La imposibilidad de concretar la conducta genera un estado de angustia intensa que solo se atenúa al volver a apostar, configurando un circuito compulsivo similar al de otras adicciones.
La ludopatía cumple con los estándares clínicos para ser considerada una adicción, ya que implica pérdida de control, tolerancia creciente, síndrome de abstinencia psicológico y graves consecuencias en la vida personal, familiar, laboral y económica de quienes la padecen. Según especialistas, el crecimiento exponencial de las plataformas de apuestas —especialmente digitales— ha incrementado los factores de riesgo, en particular entre adolescentes y jóvenes.
Desde distintos sectores señalan que la difusión masiva de estas prácticas contribuye a estimular la proliferación de la patología, con las evoluciones y complicaciones propias de toda adicción. En ese sentido, recuerdan que los medios de comunicación y la industria publicitaria han moderado históricamente la promoción del consumo de alcohol a partir del reconocimiento de sus efectos nocivos, y que existe una restricción clara respecto de la difusión de drogas ilegales o la cobertura responsable de actos suicidas, debido a sus consecuencias sanitarias y psíquicas.
Sin embargo, advierten que la publicidad de las apuestas permanece ampliamente extendida en transmisiones deportivas, redes sociales y espacios públicos, donde se presenta el juego como una actividad asociada al éxito, la diversión y la obtención rápida de dinero. Para los especialistas, este tipo de mensajes puede funcionar como un estímulo directo a la conducta adictiva y una forma de normalización de prácticas potencialmente dañinas.
En este contexto, se realizó un llamado a las dirigencias políticas, sociales y empresariales a revisar los criterios que rigen la promoción del juego de apuestas y a considerar su impacto en la salud mental colectiva. “Es necesario resguardar los mínimos estándares de protección sanitaria, especialmente en lo que respecta a nuestros jóvenes”, señalaron desde el ámbito profesional, al tiempo que instaron a impulsar campañas de concientización, regulaciones más estrictas sobre la publicidad y políticas públicas de prevención y tratamiento.
El Día Internacional del Juego Responsable busca precisamente fomentar una mirada crítica sobre el fenómeno, promover hábitos saludables y garantizar que quienes desarrollen conductas problemáticas puedan acceder a asistencia especializada de manera temprana y sin estigmatización.


