La descomposición del cuerpo humano es un proceso biológico inevitable, pero hay casos que desafían esta lógica. A lo largo de la historia, se han registrado cuerpos que se conservan intactos, con rasgos faciales y flexibilidad en la piel, generando desconcierto y asombro.
Los cuerpos incorruptos han sido interpretados como señales de pureza espiritual o favor divino, pero también representan un desafío científico que exige explicaciones racionales. La respuesta a este fenómeno no es sencilla y combina factores como la química del cuerpo humano, las condiciones del entorno y la mentalidad de la época. El estudio de los cuerpos incorruptos ofrece una perspectiva profunda sobre cómo las sociedades han intentado comprender la muerte y lo que parece desafiar sus leyes.


