
Cada 29 de enero se celebra el Día Mundial del Rompecabezas, una fecha que resalta los múltiples beneficios de este pasatiempo que, más allá de ser una simple distracción, es reconocido por la neurociencia por su capacidad para estimular la memoria, la atención y la salud emocional en personas de todas las edades.
El Día Mundial del Rompecabezas tiene como objetivo promover los efectos positivos de esta actividad, que beneficia tanto a niños como a adultos y personas mayores, especialmente en un contexto donde el cuidado de la salud mental se ha convertido en una prioridad dentro de la agenda pública. Lejos de ser solo un juego individual, el rompecabezas se ha convertido en una práctica transversal, utilizada en familias, escuelas y espacios terapéuticos.
La ciencia detrás del rompecabezas
Diversos estudios de neurociencia y psicología cognitiva afirman que armar rompecabezas activa simultáneamente ambos hemisferios cerebrales. El hemisferio izquierdo se ocupa de la lógica y el análisis, mientras que el derecho se enfoca en la percepción visual y la creatividad. Este proceso favorece la memoria, la concentración, la resolución de problemas y la coordinación visomotora, además de asociarse con la liberación de dopamina, un neurotransmisor relacionado con el placer y la motivación.
Beneficios según la edad
- Infancia: Los rompecabezas contribuyen al desarrollo del lenguaje, la noción espacial y la tolerancia a la frustración.
- Adultez: Ayudan a reducir el estrés y mejoran la atención.
- Personas mayores: Se consideran una herramienta preventiva frente al deterioro cognitivo y enfermedades neurodegenerativas, como el Alzheimer.
Lo interesante de los rompecabezas es que no hay un límite de edad para disfrutar de sus beneficios, siempre que el nivel de dificultad se ajuste a las capacidades del jugador.
De pasatiempo a competencia
En las últimas décadas, los rompecabezas han trascendido el ámbito doméstico, convirtiéndose en una disciplina competitiva. Existen torneos nacionales e internacionales donde se premia la velocidad y la precisión, y comunidades en línea que comparten técnicas y desafíos. Este fenómeno global subraya la vigencia cultural del rompecabezas y su capacidad para adaptarse a nuevas generaciones.
El poder terapéutico de la simplicidad
A diferencia de otras actividades cognitivas, el rompecabezas no requiere tecnología, grandes inversiones ni formación previa. Solo se necesita una mesa, piezas sueltas y tiempo. Esta simplicidad es, precisamente, una de las razones por las que el rompecabezas tiene un impacto tan profundo en la salud mental. En un mundo dominado por la inmediatez digital, armar un rompecabezas invita a la pausa, la paciencia y el pensamiento profundo.
Cada 29 de enero, el Día Mundial del Rompecabezas nos recuerda que jugar también es una forma efectiva de cuidar el cerebro y fortalecer los vínculos, ya sea con uno mismo o con los demás.


