



Mar del Plata está experimentando una transformación radical que pone en riesgo su patrimonio arquitectónico. Los típicos chalets de la ciudad, que una vez fueron el símbolo de la elegancia y el lujo, están siendo derribados para dar lugar a edificios modernos y altos. Esta tendencia ha generado preocupación entre los defensores del patrimonio cultural y los residentes de la ciudad, quienes temen que se pierda la identidad y la historia de Mar del Plata.
Por otro lado comerciantes deciden remodelar manteniendo la fachada principal, para estos ejemplos se ha acuñado el término “taxidermia patrimonial” para describir el proceso de conservación de la fachada de un edificio mientras se destruye su interior y se construye algo nuevo detrás. Pareciera ser fundamental que todo metro cuadrado tenga más de un solo uso, o es perdida. A pesar de los esfuerzos por proteger el patrimonio arquitectónico, la ciudad sigue perdiendo sus tesoros. La ordenanza 10.075, que protege sectores o conjuntos de viviendas, se ha quedado corta y solo 216 propiedades están declaradas patrimoniales.


