Mi convicción, como la de muchos otros argentinos, es que un gobierno sin organización, partido, estructura ni equipos de gobierno, tiene demasiadas dificultades de gestión.
Esta situación la advertimos desde el comienzo del gobierno de Javier Milei y estoy convencido que son permeables a la incorporación de oportunistas que buscan infiltrarse para hacer negocios. Otros, sin antecedentes, trayectoria ni formación que buscan hacerse de cargos públicos. Otros, que se venden al oficialismo de turno con la desconfianza que estos personajes generan. Muchos otros que se acercan solamente buscando trabajo, casi todos, sin vocación de servicio, pero además, casi todos desconocidos entre sí, que expresan, poco interés en consolidar equipos porque son grupos con intereses y objetivos distintos, que con frecuencia desatan campañas internas más o menos salvajes para desplazar a los “adversarios” y ocupar nuevas “colinas”.
Además tenemos un Presidente que reniega del diálogo, de la búsqueda de consenso, de la construcción de acuerdos circunstanciales o de mediano y largo plazo y con vocación autoritaria, sosteniendo la táctica de profundizar “la grieta” y confrontar contra todos los que no estén dispuestos a someterse, sumando nuevos enemigos y por lo tanto, debilitando adicionalmente su gestión.
En estas condiciones y con tantos “enemigos” es muy difícil conducir un gobierno en forma ordenada.
Además de la grave situación económica heredada, el “aporte” del gobierno nacional y una situación social compleja, en estos días se complica con una crisis política muy difícil porque se suman denuncias de corrupción que lo afectan y paralizan, entre otros: cripto-monedas LIBRA, que compromete al Presidente de la Nación, el ingreso de valijas sin control aduanero y ahora supuestas coimas percibidas desde la Secretaría de Discapacidad a cargo de Diego Spagnuolo, por contratos de compra de medicamentos a la droguería Suiza Argentina SA, beneficiaria, que pasó de casi $39.000 millones durante el año 2024 a $108.000 millones en el año 2025.
Esta situación, sumió al gobierno en confusión y sugestivo silencio sin reacción alguna, salvo el ensayo de algunas defensas poco creíble y un nerviosismo creciente de varios funcionarios del gobierno, profundizando las luchas internas que debilitan adicionalmente al gobierno.
RECUPERAR EL SISTEMA DE PARTIDOS
Resulta imprescindible entonces, la recuperación del sistema de partidos políticos para evitar se vote un Presidente aislado y quede expuesto a tener que recurrir a funcionarios sin preparación ni vocación de servicio, condición indispensable para ejercer la política. O mucho peor, los que buscan hacer negocios a costa del Estado y los corruptos.
Esta es una responsabilidad de toda la clase política, que estamos en deuda con la sociedad.
En mi caso, estoy comprometido con la UCR desde los 16 años y hasta el último día de mi vida y asumo la parte de responsabilidad que me toca, pero reivindico nuestra historia de 134 años de vida, con sus aciertos y errores, la presencia del partido en todo el país, sus gobiernos ejemplares sin denuncia alguna de corrupción, ejecutor de políticas ejemplares de elevado contenido social, siempre fiel a sus principios y considero que por estas razones, el Presidente Javier Milei ha desatado el salvaje ataque al partido, desde Hipólito Yrigoyen a practicar box con la imagen del Presidente Alfonsin, hasta nuestros días.
Sin duda la UCR sigue siendo un partido político peligroso para los autoritarios.
Es cierto que los tiempos han cambiado y los partidos en general y la UCR en particular, debe reformularse, asumiendo las deserciones, reconocer a los traidores y expulsarlos e iniciar un proceso que actualice su organización, revise su doctrina, su programa que definan con claridad a que sectores económicos y sociales de la sociedad, aspira a representar y mantener el diálogo con otras fuerzas políticas, empresariales, productivas, industriales, sociales, sindicales y las iglesias entre otras, buscando difundir las ideas y proyectos propios y los consensos imprescindibles. Somos un partido con vocación de poder, pero no a cualquier precio. Como lo definió Don H. Yrigoyen “El radicalismo es una fuerza política que cree que el gobierno es un medio para cumplir un programa y en caso le tocara ser oposición, defender los principios”. Muchas veces hay que perder para luego ganar y lograr mejorar la situación general del país y hacer más feliz al pueblo, fin último de la política.
ELECCIONES
Ahora bien, dentro de muy pocos días los ciudadanos deben emitir su voto soberano en elección de medio término de la Provincia de Buenos Aires para la renovación legislativa y en octubre, la elección para la renovación parlamentaria nacional.
Seguramente una parte de los votantes dirán:”roban pero hacen, bajaron los índices inflacionarios” y justificarán así su voto al gobierno, sin analizar las consecuencias económicas, sociales y políticas que irremediablemente, a mi humilde entender, complicarán aún más la mala situación general del país.
Otros, temerosos de un triunfo Kirchnerista, pueden justificar así su voto a la Libertad Avanza. En esta posición, seguramente se encuentran los que no sufren, o sufren menos la política de ajuste del gobierno o algún sector al que se le prometerá algún tipo de beneficio.
Otros pueden decidir no votar, renunciando a participar de una decisión que será muy importante.
Cualquiera de las hipótesis mencionadas, avanza a la construcción de un país más autoritario, arbitrario y con menor control para los actos de corrupción.
Pero seguramente otros votantes están dispuestos a buscar entre las alternativas la que mejor exprese su opinión y tal vez, el fortalecimiento institucional, la República, la Democracia, respetando a rajatablas, la división de poderes y con mejor historia de honestidad y dispuestos a dialogar con casi todos los sectores, buscando aprovechar al máximo las capacidades disponibles, estableciendo y respetando acuerdos en el diseño y ejecución de políticas sociales y económicas.
Si el gobierno pierde la elección, tendrá que producir un cambio profundo y analizar la modificación de su estrategia, reinstalando el diálogo, consensuando políticas, dispuesto a respetar el disenso y ello sería muy beneficioso para el País. QUE ASÍ SEA…AUNQUE CREO, SERÍA UN MILAGRO.
*Diputado Nacional (MC)