
La prognosis o visión del futuro es la que define qué variables del presente son relevantes para el diagnóstico. Con una causalidad inversa: el futuro deseado o temido jerarquiza los datos del ahora.
El diagnóstico es una foto fija (sincrónico), mientras que la prognosis es el vector (diacrónico). El “envés” es que el diagnóstico está contenido dentro de la prognosis como su condición inicial necesaria, pero es la prognosis la que dota de semántica al diagnóstico.
Quedarse en el diagnóstico es reduccionismo. La prognosis es álgebra pura, porque integra la incertidumbre, la entropía y la evolución dinámica. El diagnóstico es la sincronía del ser, pero la prognosis es la diacronía del devenir. Quien solo diagnostica, analiza cadáveres; quien establece la prognosis, comprende sistemas vivos.
La Intendente hace costos y Cadena Nueve le da relevancia porque sueñan con un futuro próspero para nuestro Distrito.
La Intendente no genera la mesa regional de las inundaciones en 9 de Julio porque hace magia: sueña y hace malabarismos con la prognosis. Luego baja a Tierra y juega desde el diagnóstico.
Porque el paso final (futuro) determina el esfuerzo del paso inicial.
Hace costos porque trata de aproximarse al poder. El poder hoy hace costos. Una vez que se resuelva el poder que plantea la tecnología de hoy y la elite industrialista estadounidense en alianza con la elite industrialista rusa, surgirá el Derecho Nacional, luego el Derecho Internacional: más tarde, el statu quo.
Nueve de Julio guiará a muchos: es mi apuesta.


