
El primer domingo de Adviento fue celebrado con solemnidad en el Monasterio San José de las Carmelitas, donde las hermanas carmelitas y la comunidad en general se reunieron para dar inicio a un nuevo ciclo litúrgico. La misa fue presidida por el Obispo Emérito de Nueve de Julio, Martín de Elizalde, quien destacó la importancia de este tiempo como un periodo de preparación para la llegada de Cristo en la Navidad.
El Obispo comenzó su homilía recordando a los fieles que el Adviento no solo es una espera externa, sino una preparación interna para recibir al Señor. “Comenzamos a prepararnos para la llegada del Señor, que nos acompañará durante todo el año litúrgico”, expresó, alentando a la comunidad a reflexionar sobre la venida del Mesías como un evento que transforma nuestras vidas.
Durante la liturgia, se leyeron las escrituras del Libro de Isaías, que profetizan la venida del Señor y la paz que traerá, así como la carta de San Pablo a los Romanos, que invita a estar preparados para la salvación. El Evangelio según San Mateo recordó la necesidad de estar vigilantes, como en los días de Noé, y estar listos para recibir al Hijo del Hombre cuando menos se lo espere.
En su homilía, el Obispo Martín de Elizalde destacó la “sorpresa” de la llegada del Señor, explicando que aunque hay señales claras en las Escrituras, la distracción del mundo y nuestras propias preocupaciones nos impiden siempre estar atentos a su llamado. A su vez, alentó a todos a vivir el Adviento con una actitud de apertura y disposición, recordando que este es un tiempo de gracia para fortalecer nuestra relación con Dios y prepararnos para la venida de Jesús.
La celebración concluyó con una oración pidiendo a Dios que nos otorgue la misericordia y la preparación necesaria para vivir plenamente la llegada del Salvador en la Navidad.








