
A comienzos del siglo XXI, con un país golpeado por el colapso económico y social de 2001, irrumpió en la escena política Néstor Kirchner. Con políticas de inclusión, recuperación del empleo, fortalecimiento del Estado logró algo que parecía difícil: volver a enamorar a una generación de jóvenes que había crecido entre el descreimiento y la frustración. El peronismo volvió a ser, para muchos, sinónimo de futuro.
Hoy, más de veinte años después, una parte importante de aquellos jóvenes —y muchos otros que vinieron después— parecen haber mudado sus expectativas hacia el libertarismo que encarna Javier Milei. Hay razones profundas que debemos animarnos a analizar sin prejuicios.
El discurso antisistema encuentra terreno fértil. Las nuevas generaciones crecieron en un mundo atravesado por la tecnología, las redes sociales y la inmediatez. Buscan respuestas simples a problemas complejos . Milei supo leer ese malestar y capitalizarlo políticamente.
Mientras tanto, el peronismo —y en particular el Partido Justicialista— quedó, en muchos momentos, atrapado en peleas internas de dirigentes, discusiones de cúpula y lógicas que poco dicen a la vida cotidiana de los trabajadores y los jóvenes. Al menos parcialmente, dejamos de representarlos.
El legado de Eva Perón nos recuerda que el peronismo nace para darle voz y dignidad a quienes no la tienen. Hoy esa voz debe volver a escuchar a los trabajadores informales, a los jóvenes que emprenden sin red, a quienes viven de la economía del conocimiento, a las mujeres y diversidades que reclaman igualdad real, y a quienes sienten que el sistema político los expulsó.
Es hora de volver a representar. ¿Cómo?
• Reordenando prioridades: menos rosca y más agenda concreta sobre salario, empleo joven, acceso a la vivienda y educación con salida laboral.
• Hablando el lenguaje de esta época: sin perder profundidad, pero usando las herramientas de la comunicación digital para llegar donde hoy se forma opinión.
• Promoviendo nuevos liderazgos: abrir el juego a dirigentes jóvenes, sindicales, sociales y productivos que conozcan de primera mano los problemas actuales.
• Recuperando una épica colectiva: no desde la nostalgia, sino desde un proyecto de país posible, inclusivo y soberano en el siglo XXI.
• Defendiendo al Estado eficiente: presente donde hace falta y moderno en su funcionamiento, capaz de acompañar la innovación y el trabajo.
Desde Avellaneda, junto al proyecto que conduce Jorge Ferraresi, sabemos que es posible gestionar con cercanía, obra pública, inclusión y participación. Ese camino puede y debe proyectarse a nivel nacional.
Entender el presente no es resignarse a él. Es el primer paso para construir el futuro. Y el peronismo, cuando escucha, se renueva y vuelve a abrazar a su pueblo, siempre tiene futuro.
*Ex concejal Junín– Referente de la Agrupación Eva Perón de Avellaneda
Intendente: Jorge Ferraresi


