
Los datos oficiales muestran que 1,3 millones de individuos compraron dólares para atesoramiento o para atender pagos durante ese mes, 30% más que el promedio de los tres meses previos, desde que se abrió el cepo cambiario para la demanda de personas.
Desde la liberación parcial del cepo cambiario en abril, la compra venta de billetes y divisas del sector privado no financiero acumula US$ 14.719 millones, una cifra comparable a los desembolsos realizados por el Fondo Monetario Internacional (FMI). No obstante, los depósitos de moneda extranjera en el sistema financiero apenas representan el 20% de ese monto total.
Estos datos son significativos porque mientras el Gobierno ha buscado incentivar el ingreso y la permanencia de los dólares en el sistema financiero, facilitando que los bancos no indaguen el origen de esos fondos, se ha observado un proceso inverso: una mayor cantidad de dólares ha salido del sistema y se ha destinado a ahorros fuera del sistema bancario.
Según el Centro de Economía Política Argentina (CEPA), esta salida de dólares es la segunda más elevada desde 2002, superada únicamente por los US$ 5.946 millones demandados en agosto de 2019.
El hecho de que la eliminación del cepo haya sido solamente para personas físicas y no para empresas es determinante. Junto con el déficit de turismo, esto explica en gran medida que la formación de activos externos (FAE) no quede en el sistema financiero. Entre abril y junio, alcanzó los US$ 9.600 millones, pero solo US$ 2.524 millones permanecieron en los bancos