
El más reciente informe sobre distribución del ingreso correspondiente al último trimestre de 2025 expone una realidad compleja: la desigualdad sigue siendo un rasgo dominante. Según los datos, el 50% de la población subsiste con menos de $15.000 diarios, lo que equivale a menos de $450.000 mensuales por persona.
El estudio muestra que los ingresos totales aumentaron un 44,9% en comparación con el mismo período del año anterior, superando la inflación promedio del 31,4%. Sin embargo, cuando se analizan los ingresos individuales, el crecimiento fue levemente menor (43,7%), mientras que la mediana —el punto que divide a la población en dos mitades— subió apenas un 40,63%. Esto evidencia que la mejora no fue homogénea y que amplios sectores continúan rezagados.
En el caso de las personas ocupadas, el ingreso promedio alcanzó los $1.068.540, frente a los $707.671 del año previo. No obstante, esta suba del 33,7% quedó por debajo del incremento general de ingresos. Más revelador aún es el dato de la mediana salarial: la mitad de los trabajadores percibe menos de $850.000 mensuales.
El informe también señala una disminución de aproximadamente 200 mil asalariados en el período analizado. Entre quienes mantienen empleo, los ingresos de los trabajadores en relación de dependencia crecieron un 42,5%, mientras que los asalariados informales registraron un aumento mayor, del 56,7%, un dato que ha generado cuestionamientos entre especialistas en estadísticas laborales.
Al observar la situación de los hogares, se evidencia una mayor fragilidad en los sectores de menores ingresos. En el decil más bajo, por cada 100 personas ocupadas hay 284 que no tienen empleo y 154 que no perciben ingresos. Estas cifras empeoraron respecto al año anterior, cuando eran de 257 y 145, respectivamente.
En cuanto a la desigualdad, la brecha entre los extremos de la escala social se mantiene sin cambios significativos: el 10% más rico gana 13 veces más que el 10% más pobre, reflejando una persistente concentración del ingreso.
En síntesis, aunque los indicadores muestran una recuperación en los ingresos nominales, la distribución sigue siendo desigual y una gran parte de la población continúa enfrentando serias dificultades económicas.


