El fútbol atraviesa una etapa de cambios reglamentarios que apunta a reducir las especulaciones, agilizar las acciones y fortalecer el respeto dentro del campo de juego. En la Liga Nuevejuliense, esas modificaciones ya forman parte de la capacitación de los árbitros y también de la dinámica de los partidos.
Sobre este tema habló Carlos Guiotto, en ‘Despertate’ por Cadena Nueve, Maxima 89.9 y Visión Plus TV, quien fue árbitro de fútbol y actual formador de nuevos árbitros, quien continúa vinculado a la actividad y desarrolla cursos de capacitación de manera gratuita.
Durante la entrevista, Guiotto explicó que el objetivo central de varias de las modificaciones recientes es evitar que los equipos puedan utilizar el paso del tiempo como una estrategia para sostener un resultado.
“Especulación cero”, resumió al referirse a las nuevas disposiciones que afectan especialmente a los arqueros, los saques de banda y los cambios de jugadores.
Segundos que pueden cambiar un partido
Uno de los principales cambios está relacionado con el tiempo que tiene el arquero para reanudar el juego. Carlos Guiotto explicó que, cuando toma la pelota con las manos luego de una acción de juego, dispone de ocho segundos para realizar el saque.
Si supera ese límite, la sanción es un tiro de esquina para el equipo contrario.
Algo similar ocurre con los saques de banda. Una vez que el jugador toma la pelota y está en condiciones de ejecutar el lateral, comienza a correr el tiempo reglamentario. Si demora más de cinco segundos, el saque pasa al rival.
La intención, explicó el ex-arbitro, es evitar aquellas situaciones en las que un equipo que está ganando busca consumir segundos deliberadamente para que el partido llegue a su final.
Los cambios también tienen nuevas condiciones
Otra de las situaciones que requiere especial atención es el reemplazo de jugadores.
Cuando un árbitro indica un cambio, el futbolista que debe abandonar el campo tiene diez segundos para hacerlo. Si demora más de ese tiempo, el jugador que iba a ingresar no puede hacerlo inmediatamente y debe permanecer fuera hasta que se cumpla el tiempo correspondiente y el juego se encuentre en una situación que permita su ingreso.
De esta manera, se intenta terminar con las demoras que antiguamente se producían cuando un jugador se retiraba lentamente, acomodaba sus elementos o demoraba deliberadamente la sustitución.
Para Guiotto, este tipo de modificaciones tiene un objetivo concreto: “Darle dinamismo al juego”.
El árbitro, entre el reglamento y la presión
Más allá de las reglas, Guoto destacó que la formación de un árbitro no se limita a aprender el reglamento.
“Las 17 reglas las aprendemos rápidamente”, explicó, pero sostuvo que lo verdaderamente importante es transmitir a los jóvenes la experiencia acumulada durante décadas dentro de una cancha.
En ese sentido, puso especial énfasis en el control emocional.
“El último en calentarse es el árbitro”, sostuvo, al explicar que un juez puede sentir enojo o presión, pero debe mantener una actitud serena frente a los jugadores, los bancos y el público.
Incluso relató una experiencia con uno de sus nietos durante sus primeros partidos como árbitro. Después de una jugada conflictiva, el joven levantó la tarjeta de manera temblorosa y acelerada. Guiotto le explicó que la autoridad también se transmite mediante los gestos: la tarjeta debe mostrarse con tranquilidad y seguridad.
La capacitación en la Liga Nuevejuliense
Actualmente, Guiotto continúa formando nuevos árbitros. Según explicó, algunos de los jóvenes que participaron de sus cursos ya comenzaron a dirigir partidos y otros avanzan progresivamente en su preparación.
El curso es gratuito y está abierto a quienes quieran iniciarse en la actividad.
La propuesta no solamente incluye el aprendizaje del reglamento, sino también situaciones prácticas, experiencias de campo y herramientas para enfrentar la presión que implica dirigir un partido.
Guoto destacó además que tanto hombres como mujeres participan de la formación y que varias jóvenes que ya tenían experiencia jugando al fútbol lograron avanzar rápidamente en el aprendizaje arbitral.
“Si jugó al fútbol, esa mujer sale enseguida”, explicó, al señalar que quienes conocen desde adentro la dinámica del deporte ya tienen incorporados conceptos como infracciones, posiciones adelantadas y movimientos de los jugadores.
Proteger al jugador y sancionar las acciones peligrosas
Las modificaciones reglamentarias también apuntan a cuidar la integridad física de los futbolistas.
Guiotto explicó que actualmente el árbitro debe analizar no solamente dónde se produce el contacto, sino también la intensidad, la zona del cuerpo afectada, la utilización de la planta del pie, la violencia y la posible peligrosidad de la acción.
La evaluación de una infracción puede determinar si corresponde una advertencia, una tarjeta amarilla o una expulsión.
El objetivo, sostuvo, es preservar al jugador y evitar acciones que puedan provocar lesiones.
Sin embargo, reconoció que todavía existe una situación difícil de controlar: las demoras producidas por supuestas lesiones, particularmente cuando un arquero queda tendido sobre el campo.
Según Guoto, allí todavía existe un margen para la especulación porque el árbitro no puede determinar con certeza inmediata si existe una lesión real. “No somos doctores”, planteó, al explicar que será necesario encontrar nuevas herramientas reglamentarias para abordar ese tipo de situaciones.
El capitán como único interlocutor
Otro de los cambios importantes tiene que ver con la relación entre los jugadores y el árbitro.
La idea es que solamente el capitán sea el interlocutor habitual con el juez. Esto busca evitar las habituales escenas en las que varios futbolistas rodean al árbitro para reclamar una decisión.
El formador de árbitros, consideró que esta medida debería aplicarse con mayor firmeza y explicó que el capitán tiene una función específica: transmitir las inquietudes de su equipo y colaborar para mantener el orden.
También puede recibir indicaciones del árbitro para controlar a sus compañeros o al banco de suplentes.
Cuando la pelota toca al árbitro
Durante la charla, Guiotto explicó además una situación reglamentaria que muchas veces genera dudas entre los espectadores.
Si la pelota impacta en el árbitro y, como consecuencia, cambia la posesión, se genera una ocasión manifiesta de gol o cambia la posición de un equipo, el juego debe reanudarse mediante un bote a tierra.
Si ocurre dentro del área penal, el bote a tierra corresponde exclusivamente al arquero.
También existe una diferencia importante cuando la pelota, después de tocar al árbitro, sale del terreno de juego: en ese caso corresponde el saque que determine la salida de la pelota, y no un bote a tierra.
El fútbol femenino también ocupa un lugar central
Guiotto recordó que durante su etapa de capacitación en AFA recibió el consejo de incorporar mujeres a los cursos de arbitraje ante el crecimiento que ya comenzaba a experimentar el fútbol femenino.
Con el paso del tiempo, esa tendencia se consolidó y hoy la presencia de mujeres en el arbitraje forma parte de una realidad cada vez más habitual.
Para el formador, no existen diferencias sustanciales a la hora de enseñar el reglamento, aunque cada persona desarrolla sus propias características y capacidades dentro del aprendizaje.
El gran desafío en inferiores: los padres
Uno de los momentos más contundentes de la entrevista apareció cuando Guoto se refirió al comportamiento de los adultos durante los partidos infantiles.
En las categorías menores, sostuvo, muchas veces el principal problema no son los jugadores sino los padres.
El árbitro puede llegar a ordenar que un adulto abandone el sector de la cancha si sus gritos, insultos o protestas afectan el desarrollo del partido.
Guiotto remarcó que los chicos están en una etapa de aprendizaje y socialización, y que la presión excesiva puede terminar perjudicándolos.
“Lo querés tipo Pelé, tipo Maradona, tipo Messi desde los cinco años”, resumió, al cuestionar la exigencia desmedida sobre los niños.
Para el formador, si un padre insulta o cuestiona permanentemente al árbitro, el niño termina incorporando esa conducta. Y, en definitiva, el que termina recibiendo la sanción es el jugador.
El árbitro también puede equivocarse
Guiotto insistió en que una de las claves para entender el arbitraje es aceptar que quienes dirigen también son seres humanos.
“Me equivoqué, me equivoco y me voy a seguir equivocando”, señaló, al remarcar la diferencia entre un error y una supuesta mala intención.
También cuestionó una práctica que puede resultar todavía más perjudicial: intentar compensar un error con otro.
Si un árbitro sanciona equivocadamente un penal, explicó, no debe buscar después una decisión similar en el otro área para “compensar” la situación. Eso solamente genera dos errores en lugar de uno.
La tecnología cambió el arbitraje
La incorporación del VAR también modificó profundamente la tarea de los árbitros.
Carlkos Guiotto reconoció que inicialmente no comprendía completamente el impacto que tendría la herramienta, pero con el tiempo entendió que puede convertirse en un respaldo importante para el juez.
El árbitro debe resolver las situaciones en fracciones de segundo y muchas veces tiene una visión limitada por su ubicación. El VAR, en cambio, puede analizar una acción desde distintos ángulos y en cámara lenta.
Eso permite revisar jugadas violentas, penales, manos o situaciones de fuera de juego que pueden haber escapado a la mirada del juez.
Sin embargo, Guiotto también destacó que el árbitro debe mantener una buena posición dentro del campo. Estar demasiado cerca puede dificultar la visión general de una jugada, mientras que estar demasiado lejos también limita la capacidad de observar un contacto.
Una escuela de árbitros que también es una escuela de vida
Además de enseñar reglamento, Guiotto lleva adelante una tarea formativa que busca brindar a los nuevos árbitros sus primeras experiencias prácticas.
A través de acuerdos con instituciones locales, sus alumnos tienen la posibilidad de dirigir partidos de categorías infantiles y preinfantiles.
En esos encuentros, los jóvenes comienzan a familiarizarse con la cancha, las decisiones, la presión y la relación con jugadores y entrenadores.
Incluso explicó que el dinero que recibe por algunas de estas actividades es distribuido entre los propios árbitros en formación para que puedan adquirir tarjetas, silbatos, indumentaria y otros elementos necesarios para desarrollar la tarea.
“No lo hagan por la plata, háganlo porque quieren ser árbitros”, es uno de los mensajes que Guoto transmite a quienes comienzan.
Para él, dirigir un partido implica mucho más que conocer un reglamento: significa administrar justicia dentro del campo de juego.
“El insulto queda”
Sobre el final de la entrevista, Guoto volvió a poner el foco en el comportamiento del público.
Reconoció que el fútbol genera emociones, enojo y pasión, pero pidió diferenciar la protesta de la agresión.
“Tenemos que cambiar esa modalidad porque todos nos enojamos”, señaló.
El mensaje apunta a recuperar el respeto por quienes cumplen la función arbitral y entender que una decisión puede ser discutida sin necesidad de recurrir al insulto o la violencia.
En un deporte cada vez más dinámico, con nuevas reglas, tecnología y mecanismos para reducir las demoras, Guoto considera que también debe evolucionar el comportamiento de quienes participan y observan.
Porque, detrás de cada decisión, hay una persona que debe resolver en segundos lo que miles de espectadores analizan durante varios minutos.
Y como resumió el propio formador, el árbitro tiene que ser “más despierto” que todos los que intentan sacar ventaja, pensar antes que ellos y resolver cada situación con el reglamento aprendido, pero también con experiencia, equilibrio y criterio.
Cómo anotarse al curso de árbitros
El curso de formación de árbitros que lleva adelante Carlos Guiotto es gratuito y continúa abierto para quienes quieran iniciarse en la actividad.
Los interesados pueden comunicarse con:
Carlos Guiotto: 2317 419235
Johnny Cribelli: 450170
La propuesta combina el aprendizaje del reglamento con prácticas en cancha y la experiencia necesaria para comenzar a desempeñarse como árbitro en el fútbol local.



