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Julián Domínguez: ‘Nueve de Julio no se merece no ser peronista’

A cien años de su nacimiento, el dirigente recordó a Jesús Abel Blanco y destacó su compromiso con el territorio, el diálogo y la construcción política desde el encuentro con la comunidad.

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En el marco del homenaje realizado al cumplirse 100 años del nacimiento de Jesús Abel Blanco, Julián Domínguez puso en valor la trayectoria política y humana del histórico dirigente de Nueve de Julio y destacó especialmente el legado que dejó entre quienes compartieron con él distintos momentos de la vida pública.

Durante sus palabras, Domínguez definió a Blanco como alguien que representa “todo lo bueno de un militante” y resumió su figura como una expresión de “todo lo bueno de la política”.

El dirigente recordó además una experiencia personal que, con el paso de los años, adquirió para él un profundo significado político. Relató que, cuando tenía 28 años y aspiraba a ser intendente de su ciudad, junto a otros dirigentes decidió recurrir a Blanco en busca de orientación.

Según contó, esperaban encontrar en aquel encuentro algún tipo de respaldo político o una crítica hacia el intendente de entonces. Sin embargo, Blanco tomó otra actitud y evitó cualquier cuestionamiento. Su respuesta fue breve y contundente: “Vaya y camine”.

Para Domínguez, aquella frase terminó convirtiéndose en una verdadera enseñanza política. Caminar el territorio, encontrarse con el pueblo, escuchar a los vecinos y comprender sus necesidades fueron, en su interpretación, algunos de los principios fundamentales que guiaron la vida política de Blanco.

“Marcó camino del encuentro con el pueblo, con la gente”, sostuvo Domínguez al recordar aquella característica que, a su entender, distinguió al dirigente nuevejuliense.

Una forma de hacer política

Domínguez también destacó la capacidad de Blanco para combinar la reflexión con la acción. Lo describió como un dirigente de pensamiento sereno y ejecución rápida, capaz de observar, escuchar y reunir las distintas voces antes de tomar decisiones.

Esa forma de entender la política, basada en el contacto directo con la comunidad y en la búsqueda de soluciones concretas, fue uno de los aspectos centrales que quedaron reflejados durante el homenaje.

A cien años de su nacimiento, la recuperación de la figura de Jesús Abel Blanco permitió reunir testimonios personales y políticos que contribuyen a reconstruir una trayectoria vinculada a la gestión pública, la participación comunitaria y el compromiso con Nueve de Julio.

Las palabras de Julián Domínguez sumaron, en ese sentido, la mirada de un dirigente que encontró en Blanco no solamente una referencia política, sino también una figura humana capaz de transmitir enseñanzas a través de gestos y palabras sencillas.

Un legado que vuelve a ponerse en valor

El homenaje permitió volver a poner en el centro de la memoria colectiva la figura de Jesús Abel Blanco, no solamente por los cargos que ocupó a lo largo de su trayectoria, sino por una manera particular de comprender la función pública y la militancia.

Comunidad organizada, diálogo, solidaridad, planificación y bien común fueron algunos de los conceptos que atravesaron los distintos testimonios y que permiten dimensionar la vigencia de su pensamiento.

A un siglo de su nacimiento, Jesús Abel Blanco vuelve así a ocupar un lugar destacado en la historia política de Nueve de Julio, recuperado a través de los recuerdos de quienes lo conocieron y de las enseñanzas que, como la frase que recordó Domínguez —“Vaya y camine”—, continúan transmitiéndose como parte de su legado.

 

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