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Jesús Abel Blanco: a 100 años de su nacimiento, el legado de un dirigente que trascendió a Nueve de Julio

Este jueves 20 de agosto se cumple un siglo del nacimiento de una de las figuras políticas, sindicales e institucionales más influyentes que dio Nueve de Julio. Intendente en cinco oportunidades por el voto popular —aunque en dos de ellas no pudo asumir por interrupciones institucionales—, legislador nacional, convencional constituyente y referente de la Cuarta Sección Electoral, su nombre quedó asociado a una etapa de profundas transformaciones para el distrito

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El 20 de agosto de 1926, en una antigua casona ubicada en la esquina de Tucumán y Santiago del Estero, nacía Jesús Abel Blanco. Hijo de inmigrantes españoles —Tito Blanco, asturiano de Oviedo, y Manuela Nieto, oriunda de Andavías, Zamora—, su historia personal estuvo marcada desde el comienzo por el esfuerzo, el trabajo y una persistente vocación por aprender.

Su madre le enseñó las primeras letras cuando apenas tenía cuatro años, utilizando como recurso las inscripciones de una lata de bizcochos “Canale”. A los seis años ya leía con soltura. En 1935 ingresó a la Escuela N.º 4 directamente en segundo grado.

La necesidad económica lo llevó tempranamente al mundo laboral. Realizó tareas rurales, repartía leche, fue lavacopas en el Hotel Central desde los 13 años, trabajó como auxiliar en el estudio jurídico De la Plaza y posteriormente se incorporó a la actividad vinculada al servicio eléctrico local.

Pero el trabajo no desplazó nunca su afán de formación. Rindió 63 materias en condición de alumno libre hasta obtener, en 1968, el título de Perito Mercantil. Al año siguiente comenzó la carrera de Derecho en la Universidad de Buenos Aires, estudios que debió interrumpir en 1973 al asumir como intendente municipal. Con el tiempo siguió y esa formación, si bien quedó a cinco materias para ser abogado le sirvió en su rol de legislador nacional y otras funciones políticas.

Del sindicalismo a la política

La trayectoria de Blanco excedió ampliamente los límites del distrito.

Su primera experiencia sindical se produjo entre 1950 y 1952, cuando fue secretario general del Sindicato de Obreros y Empleados Municipales de Nueve de Julio. Más tarde, ya vinculado a la Cooperativa Eléctrica y de Servicios Mariano Moreno, desarrolló una extensa carrera en Luz y Fuerza.

Fue secretario de la seccional Nueve de Julio, secretario general del sindicato en Mercedes y, en 1968, alcanzó la subsecretaría general de la Federación Argentina de Trabajadores de Luz y Fuerza (FATLYF). Un año después presidió la comisión provisoria de la Central Interamericana de Trabajadores de Luz y Fuerza (CITLYF).

Representó al sindicalismo argentino en encuentros internacionales y desarrolló además una tarea docente en los institutos de capacitación sindical, donde enseñó Historia del Movimiento Obrero Argentino. Explicaba con solvencia ‘La Comunidad Organizada’ de Juan Perón.

En paralelo, construyó una trayectoria política que comenzó a adquirir dimensión provincial y nacional.

En 1962 fue elegido intendente de Nueve de Julio, pero el golpe de Estado que derrocó a Arturo Frondizi impidió que asumiera. En 1963 fue elegido concejal, aunque el golpe de 1966 interrumpió nuevamente la institucionalidad democrática.

Finalmente, en 1973 llegó al Ejecutivo municipal. Su gestión quedó nuevamente truncada por el golpe del 24 de marzo de 1976.

El regreso y la transformación de Nueve de Julio

Con el retorno democrático, Blanco volvió a ocupar un lugar central en la vida política.

En 1985 fue elegido diputado nacional. Durante ese mandato integró las comisiones de Energía, Presupuesto y Hacienda, Familia, Mujer y Minoridad, y ejerció la vicepresidencia de la Comisión de Comunicaciones.

Su producción legislativa fue significativa: presentó 111 proyectos propios y compartidos —21 de ley, 56 de resolución y 34 de declaración—. Entre sus iniciativas figuraron propuestas vinculadas con infraestructura energética, gas natural, salarios, maternidad y el restablecimiento del Centro Regional Nueve de Julio de la Universidad Nacional de Luján.

En 1994 participó como convencional constituyente y posteriormente regresó al Congreso Nacional.

Pero fue en el municipio donde su figura alcanzó una dimensión particularmente profunda.

En 1991, el voto popular volvió a colocarlo al frente de la Municipalidad. Fue reelegido en 1995 y en 1999, completando una etapa de doce años consecutivos de gobierno.

Durante esos años se concretaron obras que modificaron la infraestructura urbana y social del distrito: la nueva Terminal de Ómnibus, una extensa red de desagües pluviales, ampliaciones de la pavimentación y del alumbrado, planes de vivienda y forestación y mejoras en la infraestructura sanitaria. También impulsó la creación y ampliación de servicios asistenciales y promovió la educación media, terciaria y universitaria.

La educación superior fue una de sus preocupaciones centrales. Su apoyo a la instalación del Centro Regional de la Universidad Nacional de Luján constituyó un paso significativo para ampliar las oportunidades de formación de los jóvenes de Nueve de Julio y de la región.

Un dirigente con influencia más allá del distrito

El reconocimiento de Blanco no quedó limitado a Nueve de Julio.

Su capacidad de diálogo, su experiencia sindical y política y su presencia en la estructura del justicialismo bonaerense lo convirtieron en una referencia de la Cuarta Sección Electoral. En 1993, el entonces gobernador Eduardo Duhalde llegó a convocarlo para ocupar el Ministerio de Gobierno de la provincia de Buenos Aires. Blanco rechazó la posibilidad para continuar al frente de la Municipalidad.

Su gravitación regional también quedó reflejada años después de su muerte. En 2014, el Concejo Deliberante de Pehuajó aprobó por unanimidad que una avenida de esa ciudad llevara su nombre, en reconocimiento a su trayectoria política y a su influencia en la región.

En 2012, la Legislatura bonaerense lo declaró Ciudadano Ilustre post mortem de la provincia de Buenos Aires, reconociendo los servicios prestados como dirigente municipal, líder sindical y legislador nacional.

Ese mismo año, en coincidencia con el aniversario de su nacimiento, la Terminal de Ómnibus de Nueve de Julio pasó a llevar oficialmente su nombre. La ordenanza fue aprobada por unanimidad y la placa fue descubierta junto a su esposa Alicia Isturiz y sus hijas.

La política de puertas abiertas

Hay, sin embargo, una dimensión de Jesús Blanco que excede los cargos, las elecciones y las obras.

Quienes lo conocieron recuerdan especialmente su cercanía con los vecinos. Aun después de abandonar la Municipalidad, continuaba recibiendo personas en su domicilio, sin importar horarios ni condición social.

Esa imagen del dirigente de puertas abiertas fue recuperada en distintos homenajes posteriores a su muerte. En 2012, durante un reconocimiento realizado en Nueve de Julio, dirigentes de distintos puntos de la región destacaron precisamente su capacidad de escuchar, su humildad y su disposición a atender problemas que muchas veces trascendían las fronteras del distrito.

El 8 de abril de 2008, Jesús Abel Blanco murió en Nueve de Julio.

Tenía 81 años.

Un siglo después

A cien años de su nacimiento, el nombre de Jesús Abel Blanco permanece asociado a una parte sustancial de la historia contemporánea de Nueve de Julio.

Su recorrido comenzó en una familia de inmigrantes, atravesó el trabajo desde la infancia, el sindicalismo, la militancia política, el Concejo Deliberante, la Intendencia, la Legislatura bonaerense, el Congreso de la Nación y la Convención Constituyente.

Pero, por encima de los cargos, su legado puede medirse también en instituciones, infraestructura, educación y en una determinada manera de entender la función pública.

En junio de este año, además, el Concejo Deliberante volvió a poner su nombre en la agenda pública: el bloque de Unión por la Patria presentó un proyecto para denominar “Jesús Abel Blanco” a la continuidad de la avenida Urquiza entre Agustín Álvarez y la Ruta Provincial 65, precisamente en el marco de las actividades previstas por el centenario de su nacimiento.

La inicitiva fue aprobada recientemente por el Concejo Deliberante, lo que tiene un particular valor simbólico. Un acceso a la ciudad llevará su nombre.

La Terminal de Ómnibus ya lleva su nombre. Una avenida de Pehuajó también. La Provincia de Buenos Aires lo reconoció como Ciudadano Ilustre post mortem. Y ahora, cuando se cumplen cien años de su nacimiento, vuelve a surgir su figura en una de las puertas de acceso a la ciudad. Ello hará que el nombre de aquel hombre que durante décadas hizo de Nueve de Julio el centro de su actividad política quede bien arriba en su reconocimiento.

Jesús Abel Blanco nació hace un siglo en una casa humilde de Tucumán y Santiago del Estero. Murió hace 18 años, pero su nombre continúa apareciendo allí donde se habla de la historia política, institucional y social de Nueve de Julio.

Un siglo después de su nacimiento, aquella historia todavía tiene algo que decir.

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