El 21 de agosto es una fecha especial para el fútbol argentino. Ese día se celebra el Día de la Futbolista, una jornada que busca reconocer a las mujeres que, a lo largo de la historia, hicieron posible el crecimiento de una disciplina que hoy tiene cada vez mayor presencia en clubes, torneos y selecciones.
La fecha fue elegida en homenaje a la actuación de Elba Selva, quien marcó cuatro goles en el triunfo de la Selección Argentina frente a Inglaterra, el 21 de agosto de 1971, durante el Mundial disputado en México.
Aquel torneo, que no fue reconocido oficialmente como Mundial por la FIFA, quedó igualmente grabado en la historia del fútbol femenino argentino. La competencia se desarrolló entre el 15 de agosto y el 5 de septiembre de 1971, y Argentina terminó en el cuarto lugar.
Una hazaña construida a pulmón
La historia de aquel seleccionado tiene un valor todavía mayor cuando se conocen las condiciones en las que las jugadoras tuvieron que afrontar la competencia.
Las futbolistas viajaron a México prácticamente sin apoyo económico. No contaban con los recursos que hoy pueden parecer indispensables para un seleccionado: faltaban botines, médico y entrenador. Las propias jugadoras debieron buscar alternativas para poder sostener su participación en el torneo.
Fueron 17 futbolistas las que defendieron la camiseta argentina y, durante su estadía en México, llegaron incluso a vender distintos productos en las calles para conseguir dinero y poder continuar compitiendo.
Sin las comodidades ni el reconocimiento que actualmente rodean a buena parte del deporte de alto rendimiento, aquellas mujeres llevaron adelante una verdadera aventura deportiva y dejaron una marca que con el paso de los años adquirió una dimensión histórica.
Elba Selva, protagonista de una jornada inolvidable
Entre todas las protagonistas de aquella selección, Elba Selva quedó especialmente ligada al 21 de agosto.
Sus cuatro goles frente a Inglaterra fueron decisivos para una victoria que se transformó en uno de los grandes recuerdos de la historia del fútbol femenino argentino. El partido se disputó en el Estadio Azteca, ante un marco de público multitudinario.
Décadas después, aquella actuación se convirtió en el motivo por el cual cada 21 de agosto se reconoce a las futbolistas argentinas.
Pero detrás de ese nombre y de esos cuatro goles existe también una historia colectiva: la de un grupo de mujeres que abrió camino cuando el fútbol femenino todavía tenía enormes dificultades para encontrar reconocimiento, apoyo y espacios de competencia.
De aquellas pioneras al fútbol femenino actual
El contraste con el presente permite dimensionar todavía más el camino recorrido.
Actualmente, el fútbol femenino cuenta con una presencia mucho mayor en clubes, ligas, torneos regionales y competencias internacionales. Las jugadoras participan en campeonatos de distintas categorías y cada vez son más las instituciones que incorporan y desarrollan sus estructuras femeninas.
También creció la presencia de las selecciones nacionales en competencias internacionales y aumentaron las oportunidades para las nuevas generaciones que sueñan con jugar al fútbol de manera profesional.
El crecimiento no se limita a los grandes escenarios. En distintos puntos del país se disputan torneos, ligas y campeonatos que permiten que cientos de jugadoras puedan competir semana tras semana, representar a sus clubes y continuar desarrollando una disciplina que durante mucho tiempo tuvo que luchar por espacios.
En ese recorrido también fueron fundamentales las familias, entrenadoras, dirigentes, clubes y todas aquellas personas que sostienen diariamente el fútbol femenino desde las bases.
Una historia que continúa escribiéndose
El Día de la Futbolista no es solamente una fecha para recordar un partido de hace más de 50 años. También representa una oportunidad para mirar el presente y pensar en todo lo que todavía queda por construir.
Las pioneras de 1971 jugaron en condiciones muy diferentes a las actuales, pero compartían con las futbolistas de hoy una misma pasión por la pelota y por defender los colores de una camiseta.
Aquella selección que llegó a México sin respaldo y con enormes dificultades abrió un camino que otras generaciones continuaron transitando.
Hoy, cada partido disputado en una cancha de barrio, cada entrenamiento, cada torneo juvenil y cada competencia profesional forma parte de esa misma historia.
El fútbol femenino argentino sigue creciendo y ocupando nuevos espacios. Y en cada una de esas jugadoras también está presente el legado de aquellas pioneras que, hace 55 años, se animaron a representar al país y demostrar que el fútbol también era un lugar para ellas.
Este 21 de agosto, el homenaje es para todas: para las que abrieron el camino, para las que sostienen el presente y para las nuevas generaciones que ya están construyendo el futuro del fútbol femenino.


