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Dos décadas de escena y aprendizaje: la historia de María Belén Bianco en 9 de Julio

La impulsora de la Academia Educación Creativa repasó sus comienzos, la llegada a la ciudad y un recorrido marcado por la actuación, la enseñanza y la creación de espacios para todas las edades.

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Hay historias que comienzan mucho antes de que exista un lugar, un nombre o un proyecto. La de María Belén Bianco con el teatro comenzó cuando tenía apenas cuatro años, cuando acompañada por su madre descubrió ese mundo que, décadas después, se convertiría en su forma de vida.

“Desde los 4 años hago teatro y tengo 44, así que no conozco casi la vida sin el teatro”, contó durante una entrevista en Despertate, por Cadena Nueve, Máxima 89.9 y Visión Plus TV.

Este año, aquella vocación celebra dos décadas de trabajo en 9 de Julio. Veinte años de enseñanza, aprendizaje, escenarios, alumnos, talleres y proyectos que fueron creciendo de manera gradual, “como un camino de hormiguita”, según definió la propia Bianco.

De La Plata a Nueve de Julio

María Belén nació y se formó en La Plata. Allí estudió actuación en una escuela privada de teatro y también cursó Comunicación Social en la Universidad Nacional de La Plata.

Durante esos años trabajó en distintos medios y espacios vinculados a la comunicación: radios, una gráfica y Canal 2 de La Plata, mientras continuaba desarrollando su formación teatral.

Pero la vida la llevó por otro camino.

Un encuentro con quien luego sería su marido la acercó a Nueve de Julio. Al llegar a la ciudad no conocía prácticamente a nadie. Sin embargo, uno de sus primeros encuentros fue con Roberto Castro, quien le contó la historia local y, particularmente, la leyenda del caballo que le ganó al tren.

“De ahí no paré más”, recordó entre risas.

Su primer espacio para enseñar teatro en la ciudad fue el Teatro Rossini. Allí comenzó con un grupo de adolescentes, luego sumó adultos y más tarde niños. De a poco, el proyecto fue creciendo.

Después vendrían otros espacios y experiencias, hasta que llegó el momento de tener una sede propia.

Así nació la Academia.

De taller de teatro a Academia Educación Creativa

El proyecto comenzó inicialmente como un taller de teatro, pero con el tiempo fue tomando otra dimensión.

“Queríamos que fuera un lugar, una formación integral”, explicó Bianco.

Por eso el nombre evolucionó hacia Academia Educación Creativa, con la intención de abrir las puertas a distintas expresiones artísticas y no limitarse exclusivamente al teatro.

A lo largo de estos años pasaron por el espacio diferentes propuestas y seminarios vinculados al arte. Actualmente también funciona allí un taller de pintura a cargo de Silvita Galvani.

La propuesta teatral incluye formación convencional, pero también radioteatro, teatro leído, teatro terapéutico e improvisación.

En ese camino, el radioteatro lleva dos años de actividad y se transformó en una propuesta sostenida. El teatro terapéutico está a cargo de Sebastián, marido de María Belén y coach ontológico.

Y ahora se suma una nueva propuesta: el match de improvisación teatral, una modalidad que comenzará el 4 de noviembre y que llevará a 9 de Julio una disciplina que Bianco conoce de su experiencia en La Plata.

Teatro, aprendizaje y libertad

Para María Belén, enseñar teatro no significa solamente preparar actores para subir a un escenario.

Por el contrario, considera que reducir el teatro exclusivamente a una obra es limitar todo lo que la disciplina puede aportar.

“Si al teatro lo resumimos solamente a subirte a un escenario y hacer una obra, lo estamos matando”, sostuvo.

En su mirada, el teatro permite trabajar la escucha, la empatía, la expresión corporal, la comunicación, el trabajo en equipo y la resolución de conflictos.

También ofrece algo que considera fundamental: libertad.

“Para mí el teatro es libertad. Uno puede jugar arriba del escenario y ser quien quiera ser”, expresó.

Esa posibilidad de expresarse sin moldes es uno de los pilares que intenta transmitir a sus alumnos.

Un espacio donde no hay lugar para los egos

La convivencia dentro de un grupo teatral puede presentar desafíos. La exposición, los papeles, el reconocimiento y la necesidad de destacarse pueden generar situaciones de competencia.

Sin embargo, Bianco sostiene que la clave está en trabajar desde el primer día sobre el respeto y el valor de cada integrante.

“Todos tienen su lugar, todos son importantes”, explicó.

Desde esa perspectiva, no existen papeles menores. Cada personaje tiene una función y cada integrante aporta algo indispensable al resultado final.

“La bandera que se planta en la academia desde el primer día de clases es la del respeto absoluto”, señaló.

El objetivo es que cada persona pueda expresarse desde su propia identidad y que, al mismo tiempo, aprenda a respetar la expresión del otro.

El resultado, sostiene, se percibe arriba del escenario.

Porque el público no solamente observa una obra: también percibe el vínculo, la energía y el trabajo colectivo que existe detrás.

El teatro como herramienta de inclusión

Uno de los aspectos que más destaca Bianco es la capacidad del teatro para transformar la manera en que una persona se relaciona con los demás y consigo misma.

Contó experiencias de chicos que tienen dificultades para participar o expresarse en otros ámbitos, pero que sobre el escenario encuentran una libertad diferente.

“Los ves arriba del escenario y no lo podés creer”, relató.

Para ella, allí aparece una de las mayores riquezas del arte: ofrecer un espacio donde cada persona pueda encontrar su propia voz.

En ese sentido, considera que el teatro debería tener una presencia cada vez mayor en las escuelas.

No necesariamente para formar actores, sino para brindar herramientas.

“El teatro también es un medio de comunicación”, explicó.

Y desde allí puede convertirse en una herramienta para trabajar emociones, vínculos, comunicación y convivencia.

Arte, emociones y salud mental

La entrevistada también vinculó el trabajo artístico con una problemática cada vez más presente: la salud mental.

El teatro permite hablar, expresar emociones y poner en palabras situaciones que muchas veces no encuentran lugar en otros ámbitos.

Bianco entiende que el arte puede acompañar especialmente a niños y adolescentes en un contexto atravesado por las pantallas y por dificultades crecientes en la comunicación cara a cara.

La improvisación aparece nuevamente como una herramienta privilegiada.

Porque improvisar significa escuchar al otro, aceptar una propuesta, adaptarse y resolver.

“No como un error o un obstáculo, sino como un desafío”, explicó.

Cuando una clase cambia por un truco de magia

Una de las anécdotas compartidas durante la entrevista resume buena parte de su manera de entender la enseñanza.

En una clase, mientras estaba por comenzar una actividad que tenía preparada, uno de sus alumnos se acercó con un mazo de cartas.

“Belu, ¿te hago un truco?”, le preguntó.

La respuesta fue aceptar la propuesta.

El alumno realizó varios trucos de magia y despertó el interés de todo el grupo. A partir de allí, Bianco comenzó a recomendarle nombres de magos y contenidos para que pudiera continuar investigando.

Días después, el alumno volvió contando que había visto todos los videos que le había recomendado.

Para la docente, aquella clase no fue una clase perdida.

Todo lo contrario.

“Pocas veces uno logra que estén todos mirando lo que está haciendo uno y sin el celular”, reflexionó.

La enseñanza, entonces, también consiste en saber escuchar lo que aparece inesperadamente.

Teatro de sombras y una historia de 9 de Julio

La Academia también participó de propuestas vinculadas con la historia y la identidad local.

Uno de los trabajos más recordados fue la puesta de la leyenda de Tres Lagunas mediante teatro de sombras, realizada junto a Roberto Castro.

La propuesta reunió a adultos mayores, adultos, jóvenes y niños, combinando distintas generaciones en una experiencia artística.

El teatro de sombras, además, permite que quienes todavía no se sienten preparados para exponerse frente a un público puedan encontrar otra puerta de entrada a la actuación.

La experiencia también llegó a las escuelas.

Recientemente, Bianco trabajó con alumnos en una propuesta de teatro de sombras vinculada a la historia de la congregación de las Siervas de Jesús Sacramentado y a la figura de Madre Benita.

Una familia atravesada por el arte

La relación de Bianco con el arte también tiene una fuerte raíz familiar.

Sus padres acompañaron desde el comienzo su vocación. Su madre vinculada con la actuación y la danza, y ambos presentes en sus primeras experiencias y en cada obra.

“Quiero ser actriz y quiero ser periodista”, recuerda que decía cuando era chica.

Y terminó siendo ambas cosas.

Hoy, además, el arte atraviesa a su propia familia. Su hija nació en 9 de Julio y dio sus primeros pasos prácticamente entre alumnos y clases. Actualmente estudia fotografía y trabaja con fotografía vinculada al arte escénico.

Su marido, Sebastián, también terminó incorporándose al mundo teatral. Este año incluso dirigió su primera obra.

“Los tres estamos sumergidos en esto, en el arte”, contó.

Veinte años y un mismo deseo

A dos décadas de aquel primer taller, María Belén Bianco mira hacia atrás con la satisfacción de haber convertido un sueño de infancia en una forma de vida.

Pero también entiende que el camino todavía continúa.

La Academia Educación Creativa mantiene sus puertas abiertas a nuevas disciplinas, nuevas personas y nuevas experiencias.

“Veinte años, como dice el tango, no es nada, pero para mí es un montón”, expresó.

Detrás de esas dos décadas hay trabajo, aprendizaje, escenarios, alumnos, familias y una convicción que se mantiene intacta: que el arte no es un lujo ni una actividad secundaria, sino una herramienta para encontrarse con los demás y también con uno mismo.

En palabras de Bianco, cuando el trabajo se hace con amor, el esfuerzo deja de pesar.

“Por ese rato que estás ahí te diría que el mundo es casi perfecto.”

Y quizás allí esté la esencia de estos veinte años: crear un espacio donde, por un momento, cada persona pueda expresarse, jugar, aprender, escuchar y sentirse parte.

María Belén Bianco-La Academia

 

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