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Visita de León XIV a Argentina: el hilo conductor de un posible mensaje a su pueblo

El Papa puso en el centro de su primera encíclica la defensa de la dignidad humana frente a la inteligencia artificial y las nuevas formas de poder por lo que sus mensajes a la Argentina consideren el trabajo, inclusión, justicia y bien común; y cómo construir una sociedad que incorpore los cambios de época sin dejar al ser humano en segundo plano

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La próxima visita del papa León XIV a la Argentina tendrá lugar entre el 8 y el 11 de noviembre y contemplará actividades en Buenos Aires, Claypole, Córdoba y Luján. El programa oficial incluye encuentros con autoridades, trabajadores, jóvenes, referentes religiosos, personas privadas de su libertad y comunidades vinculadas a la acción social.

Más allá de la agenda, la que fue conformada tras su recuperación tras una intervención en salud, hay un hilo conductor que permite leer sus intervenciones de los últimos meses: la defensa de la persona frente a las transformaciones económicas, tecnológicas y sociales de este tiempo.

Una encíclica para una época de cambios

La primera encíclica de León XIV, Magnifica Humanitas, publicada el 15 de mayo de este 2026, está dedicada a la protección de la persona humana en la era de la inteligencia artificial.

El documento plantea que la discusión sobre la IA no puede limitarse a su capacidad técnica. Para el Papa, la cuestión central es qué lugar ocupa el ser humano frente a herramientas que ya intervienen en el trabajo, la educación, la información, las decisiones económicas e incluso en los conflictos armados.

La encíclica retoma además una tradición central de la doctrina social de la Iglesia: el desarrollo solamente puede considerarse auténticamente humano cuando pone a las personas en el centro y alcanza a todos, no solamente cuando aumenta la riqueza o la productividad.

En ese punto, León XIV vincula cuestiones que muchas veces aparecen separadas: dignidad, trabajo, desigualdad, tecnología, ambiente, desarrollo y paz.

El documento advierte también sobre el riesgo de que la inteligencia artificial profundice la exclusión, la desigualdad o nuevas formas de control. Por eso propone una mirada que no rechace el desarrollo tecnológico, pero que tampoco permita que la tecnología termine imponiendo sus propias reglas sobre la vida humana.

En la presentación de la encíclica, el Papa utilizó una expresión especialmente fuerte: habló de la necesidad de “desarmar” la inteligencia artificial, no para renunciar a ella, sino para impedir que pueda convertirse en un instrumento de dominación, exclusión o muerte. Al mismo tiempo, insistió en que el desafío no consiste solamente en limitar, sino en construir.

El antecedente argentino: economía, trabajo y bien común

Ese planteo no aparece aislado de lo que León XIV ya había expresado específicamente sobre la mirada al mundo y en particular este país.

En septiembre de 2025, el Papa envió un mensaje a los participantes de la 31ª Conferencia Industrial Argentina. Allí sostuvo que la economía y las empresas, cuando se orientan al bien común, pueden ser motores de futuro, inclusión y justicia.

En aquella oportunidad recuperó además la tradición de la encíclica Rerum Novarum, de León XIII, y puso el foco en la dignidad del trabajador, el salario justo y las condiciones laborales.

El planteo resulta significativo porque permite observar una continuidad entre aquel mensaje y Magnifica Humanitas: el progreso no es presentado como un valor absoluto, sino como una herramienta cuyo sentido debe medirse por su impacto sobre la vida de las personas.

La pregunta que aparece detrás de ambos documentos es, en definitiva, qué tipo de sociedad se construye mientras cambian las formas de producir, trabajar, comunicarse y relacionarse.

¿Qué puede significar ese mensaje para la Argentina?

Sin anticipar un discurso que todavía no fue pronunciado, el contenido de la encíclica y la agenda oficial permiten identificar algunos temas que podrían adquirir especial relevancia durante la visita.

Uno de ellos es el trabajo. León XIV tendrá un encuentro específico con representantes del mundo laboral en la Universidad Católica Argentina. Allí el debate sobre empleo, nuevas tecnologías, productividad y dignidad laboral aparece como uno de los posibles puntos de contacto entre su doctrina social y la realidad argentina.

Otro eje es la inclusión. La visita al Pequeño Cottolengo Don Orione de Claypole y al Complejo Penitenciario Federal de Buenos Aires incorpora a la agenda papal realidades vinculadas con personas en situación de vulnerabilidad y exclusión.

También habrá un encuentro con jóvenes y una misa multitudinaria en Buenos Aires, además de la presencia en Córdoba y Luján. La agenda combina así instituciones, autoridades y espacios sociales y pastorales, en una búsqueda de diálogo que el propio Papa presenta como parte de la misión de la Iglesia.

Una sociedad atravesada por la tecnología

La particularidad de esta visita es que León XIV llegará a la Argentina después de haber elaborado su primera gran respuesta doctrinal frente a uno de los cambios más profundos del presente: la inteligencia artificial.

Por eso, el debate tecnológico podría adquirir una dimensión diferente a la tradicional discusión sobre innovación.

La pregunta no sería solamente cuánto puede crecer una economía utilizando inteligencia artificial, sino qué ocurre con quienes quedan desplazados, cómo se transforma el empleo, quién controla los datos, cómo se combate la desinformación y qué límites deben existir cuando una decisión tecnológica afecta derechos fundamentales.

La encíclica plantea precisamente que las nuevas tecnologías pueden favorecer la participación y la justicia, pero también profundizar la desigualdad, el control y la exclusión.

Para la Argentina, ese planteo puede trasladarse a cuestiones concretas: el futuro del trabajo, la educación, la transformación de las empresas, la incorporación de tecnología al Estado y el impacto de la inteligencia artificial sobre las nuevas generaciones.

Del crecimiento al desarrollo humano

Otro concepto que atraviesa Magnifica Humanitas es el de desarrollo integral.

El Papa sostiene que el desarrollo no puede medirse exclusivamente por indicadores económicos. Debe considerar también la calidad de vida, las relaciones sociales, la dignidad del trabajo, el acceso a bienes esenciales, el ambiente y las condiciones que se dejan para las próximas generaciones.

En una Argentina acostumbrada a discutir en términos de crecimiento, inflación, empleo, salarios, inversión y productividad, ese enfoque introduce otra pregunta: ¿qué significa progresar si ese progreso no mejora concretamente la vida de las personas?

No se trata de una propuesta partidaria ni de un programa económico. Es el marco de doctrina social desde el cual el Papa observa las transformaciones contemporáneas.

“Bienvenidos todos. Vayan y anuncien”

La propia narrativa elegida para la visita argentina refuerza esa perspectiva.

El lema oficial será “Bienvenidos todos. Vayan y anuncien”, una fórmula que, según la explicación difundida por la Iglesia argentina, pone el acento en la palabra “todos”: nadie debería quedar afuera del encuentro y todos son llamados a participar de la misión. La narrativa de la visita fue vinculada además con el número 16 de Magnifica Humanitas, dedicado a la necesidad de “permanecer siendo humanos”.

De ese modo, la visita puede ser leída como la continuación pastoral de una preocupación ya expresada en la encíclica: frente a un mundo que cambia aceleradamente, el desafío no es abandonar el progreso, sino evitar que el progreso termine deshumanizando a las sociedades.

Un mensaje que atraviesa la política sin convertirse en un programa político

León XIV llegará a la Argentina con una agenda que incluye un encuentro con el Presidente de la Nación y con autoridades, pero también con trabajadores, jóvenes, religiosos, personas privadas de su libertad y sectores sociales.

Esa diversidad de interlocutores permite pensar que su mensaje no estará dirigido exclusivamente al Gobierno, a la oposición, a los empresarios o a la Iglesia, sino al conjunto de la sociedad.

Su doctrina plantea una serie de preguntas que pueden interpelar a todos los sectores: qué lugar ocupa la persona en las decisiones económicas, quiénes quedan incluidos en el desarrollo, cómo se protege el trabajo frente a la transformación tecnológica, cómo se combate la exclusión y qué tipo de convivencia se quiere construir.

En ese sentido, el hilo conductor de sus mensajes parece ser menos una respuesta coyuntural que una invitación a revisar las prioridades.

El desafío argentino: cómo traducir ese mensaje

La visita encontrará a una Argentina que, como el resto del mundo, atraviesa cambios profundos en el mercado laboral, en la tecnología, en la comunicación y en las formas de producción.

Por eso, el mensaje de León XIV podría adquirir una dimensión particularmente concreta: que la discusión sobre el futuro no se limite a cuánto crecer, cuánto producir o cuánto incorporar tecnología, sino que incluya para quién se crece, quién participa de ese proceso y qué lugar conserva la dignidad de cada persona.

Esa parece ser la continuidad más clara entre su encíclica, sus mensajes previos sobre la Argentina y la agenda preparada para noviembre.

La pregunta que quedará abierta, entonces, no será solamente qué dirá el Papa a los argentinos, sino qué hará la sociedad argentina con esa pregunta de fondo: cómo aprovechar las transformaciones de este tiempo sin perder de vista a la persona que debería estar en el centro de esos cambios.

 

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