martes, octubre 27, 2026
16.1 C
Nueve de Julio
martes, octubre 27, 2026
16.1 C
Nueve de Julio

Escuela para Padres: cómo poner límites sin violencia y transformar los conflictos en oportunidades de aprendizaje

Sofía Guaragna abordó en “Escuela para Padres” la creciente preocupación por la violencia física y verbal en las escuelas y planteó estrategias concretas para trabajar las emociones, los límites y la convivencia desde la familia y las instituciones educativas. El espacio se emite cada martes a las 9 por Cadena Nueve, Máxima 89.9 y Visión Plus TV, dentro de “Despertate”.

- Advertisement -
- Advertisement -
- Advertisement -

 

La violencia en las escuelas, los conflictos entre alumnos, la falta de respeto hacia los docentes y las dificultades de las familias para acompañar estos procesos fueron algunos de los temas centrales de una nueva edición de “Escuela para Padres”, el espacio que guía la psicóloga Sofía Guaragna cada martes a las 9 en Despertate, por Cadena Nueve, Máxima 89.9 y Visión Plus TV.

La propuesta partió de una pregunta que atraviesa a familias y docentes: ¿cómo poner límites y corregir conductas violentas sin responder con más violencia? Es que se observa con preocupación conductas violentas tantos verbales como hechos.

Guaragna planteó que el desafío no consiste en eliminar los límites, sino en cambiar la manera de establecerlos. En ese sentido, remarcó que “criar con respeto no es lo mismo que dejar hacer cualquier cosa” y recuperó la importancia del diálogo, la autoridad y las normas claras.

“La conducta se corrige, la emoción se valida”

Uno de los conceptos centrales de la charla fue diferenciar la emoción de la conducta.

Un niño puede estar enojado, frustrado, triste o sentirse injustamente tratado. Todas esas emociones son legítimas. Lo que necesita ser corregido es la forma en que expresa aquello que siente.

La propuesta resumida por Guaragna se basa en tres pasos:

1. Detener la acción.
Intervenir inmediatamente cuando existe una conducta que puede lastimar a otra persona.

2. Corregir la conducta, no la emoción.
El niño puede estar enojado, pero eso no habilita a pegar, empujar, insultar o morder.

3. Enseñar una alternativa.
No alcanza con decir “eso no se hace”. Es necesario mostrar qué puede hacer en su lugar: pedir ayuda, hablar, retirarse momentáneamente, expresar lo que siente o recurrir a un adulto.

“Entiendo que estás enojado, entiendo que no te gustó lo que pasó, pero no se pega, no se grita, no se empuja, no se muerde”, fue la idea que atravesó la explicación.

La especialista sostuvo que la intervención debe producirse en el momento del conflicto, porque es allí donde se presenta la oportunidad de aprendizaje.

La violencia como modelo de aprendizaje

Durante el programa también se cuestionaron algunas formas habituales de poner límites dentro de las familias.

Gritos, insultos, amenazas, cachetazos, portazos o la invalidación permanente de las emociones fueron señalados como respuestas que pueden terminar reforzando aquello que se pretende evitar.

La reflexión apuntó especialmente a los adultos: si los niños aprenden observando, los adultos también deben revisar sus propias formas de reaccionar ante el enojo y la frustración.

En ese sentido, Guaragna remarcó que un padre o una madre que reconoce que está desregulado emocionalmente no debe sentirse “la peor persona del mundo”, sino preguntarse qué puede modificar para estar mejor.

Descansar, realizar actividad física, reducir el nivel de estrés o encontrar espacios personales fueron algunas de las alternativas mencionadas para mejorar la regulación emocional de los adultos.

Familia y escuela: un mismo mensaje

Otro de los puntos destacados fue la necesidad de recuperar una mayor coordinación entre las familias y las instituciones educativas.

Durante la charla se planteó que muchas veces la escuela establece una norma y, posteriormente, la familia la cuestiona frente al niño. El resultado puede ser una pérdida de autoridad y una mayor dificultad para sostener los límites.

La propuesta no apunta a que familia y escuela piensen exactamente igual, sino a que puedan trabajar sobre objetivos comunes: respeto, diálogo, convivencia y responsabilidad.

En ese contexto, también se puso en valor el trabajo cotidiano de los docentes y la enorme dificultad que implica conducir un aula con numerosos estudiantes, cada uno con sus propias emociones, necesidades y conflictos.

“Es titánico el trabajo que hacen los docentes”, se destacó durante la conversación, al remarcar que no se puede pretender que la escuela resuelva sola todos los problemas de convivencia.

Un “cuaderno de quejas y emociones” en casa

Entre las propuestas concretas surgió una herramienta sencilla: un cuaderno de quejas y emociones.

La idea es que toda la familia pueda utilizarlo para registrar situaciones que generaron enojo, tristeza, frustración o malestar y luego conversar sobre ellas.

En niños pequeños puede utilizarse con dibujos, stickers, pictogramas o caras que representen distintas emociones. En adolescentes, puede transformarse en un espacio escrito donde puedan expresar qué les molestó, qué sintieron y qué necesitan modificar.

El objetivo no es generar un “libro de acusaciones”, sino crear un espacio para hablar antes de que el conflicto escale.

El “rincón de la calma” en las escuelas

Para el nivel inicial y la primaria se propuso además implementar un “rincón de la calma”, un espacio destinado a que los chicos puedan recuperar la tranquilidad después de una situación conflictiva.

La propuesta contempla actividades como rompecabezas, dibujos, juegos, laberintos, stickers, pictogramas y otros recursos que permitan bajar el nivel de activación.

También se plantearon ejercicios simples de atención al entorno: identificar cosas que se ven, sonidos que se escuchan y elementos que se perciben.

Pero el rincón de la calma no sería un lugar de castigo.

La diferencia es fundamental: no se trata de mandar al niño “afuera” por haberse portado mal, sino de acompañarlo para que pueda regularse y aprender otra manera de responder.

Del “cuaderno de conducta” al “libro de logros”

Para los chicos de primaria se propuso también trabajar con un cuaderno de emociones y conductas, donde puedan registrarse aquellas situaciones que necesitan ser mejoradas.

Pero la propuesta incorpora una segunda herramienta: un afiche o libro de logros.

La intención es evitar que la mirada educativa quede concentrada únicamente en lo que el niño hace mal.

Si un alumno logró quedarse sentado durante un período que antes no podía sostener, llegó a horario, respetó una consigna, resolvió una actividad o pudo controlar una reacción, también debe ser reconocido.

La idea es sencilla: no registrar solamente los errores, sino también los avances.

En la secundaria: dos cuadernos para abrir el diálogo

Para los adolescentes, Guaragna propuso una alternativa similar pero adaptada a esa etapa.

En una denominada “mesa de la calma” podrían existir dos cuadernos:

Cuaderno rojo: libro de quejas.
Un espacio donde los estudiantes puedan expresar situaciones que les generaron malestar con compañeros o docentes.

Cuaderno azul: libro de logros.
Un registro de aquello que los estudiantes y el grupo pudieron conseguir.

El objetivo del primero no sería habilitar insultos ni acusaciones, sino generar una vía de comunicación antes de que el conflicto se transforme en una pelea.

Un estudiante podría escribir que sintió que un docente se burló de él, por ejemplo, y esa situación podría ser conversada y aclarada.

“No se trata de señalar culpables, sino de pensar juntos”

Uno de los conceptos que más se repitió durante el programa fue la necesidad de abandonar el dedo acusador.

Frente a un conflicto entre una familia y una escuela, la propuesta es reemplazar el enfrentamiento por preguntas:

¿Qué pasó?
¿Qué pudo haber provocado esta conducta?
¿Cómo se está poniendo el límite en casa?
¿Qué podemos hacer juntos para mejorar?

La mirada busca involucrar a todos los actores: alumnos, padres, docentes y autoridades.

Porque, como se planteó durante el programa, todos tienen algo para aprender y algo para mejorar.

Prevenir antes de tener que reparar

Hacia el cierre, el conductor Gustavo y Sofía Guaragna coincidieron en que muchas veces las instituciones actúan cuando el conflicto ya ocurrió.

La propuesta de “Escuela para Padres” apunta, en cambio, a fortalecer una lógica preventiva: trabajar las emociones y las conductas antes de que el problema se transforme en una situación de violencia mayor.

La educación emocional, el respeto, la convivencia y la capacidad de resolver conflictos no deberían aparecer solamente cuando ocurre una pelea.

Deberían formar parte del aprendizaje cotidiano.

La conversación dejó además planteado un próximo eje de análisis: la prevención de la violencia y su relación con la responsabilidad penal juvenil, un tema que será abordado en futuras emisiones.

Escuela para Padres

El espacio “Escuela para Padres”, con Sofía Guaragna, se emite todos los martes a las 9, dentro de Despertate, por Cadena Nueve, Máxima 89.9 y Visión Plus TV.

Una propuesta que busca poner en discusión un problema que atraviesa a toda la comunidad: cómo recuperar el respeto, poner límites y enseñar a convivir sin que la violencia sea la respuesta.

Sofìa Guaragna- Escuela para Padres

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Últimas noticias