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Descendientes de Julio de Vedia recordaron su historia

La ciudad conmemoró un nuevo aniversario de su fundación con un homenaje al general Julio de Vedia, la presencia de sus descendientes y la recuperación de un objeto de enorme valor histórico. Joaquín de Vedia, Julio Lazcano y Vedia y Pablo Cristian de Vedia compartieron recuerdos familiares y reflexiones sobre el vínculo que une a la familia con la comunidad nuevejuliense

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Nueve de Julio conmemoró este martes 27 de octubre sus 163 años de historia, en una jornada que tuvo como protagonista no solamente a la ciudad y a quienes la construyeron a lo largo de generaciones, sino también a la memoria de su fundador, el general Julio de Vedia.

La fecha adquirió un significado especial porque se desarrolla en el año del bicentenario del nacimiento de Julio de Vedia, nacido el 20 de enero de 1826. En ese marco, la comunidad recibió a descendientes del fundador, quienes participaron de los actos protocolares y fueron reconocidos como huéspedes de honor del distrito.

Entre ellos estuvieron Joaquín de Vedia, Julio Lazcano y Bedia, Pablo Cristián de Vedia, Emilio de Vedia y Mitre, Horacio Vidal y Bedia, José María de Vedia, Guillermina de Vedia y Soledad de Vedia.

El encuentro permitió recuperar algo que excede una fecha del calendario: la posibilidad de que la historia de la ciudad vuelva a encontrarse cara a cara con la familia de quien estuvo en el origen de aquel campamento militar establecido en estas tierras el 27 de octubre de 1863.

“Los muertos dejan de existir cuando uno deja de recordarlos”

Uno de los testimonios más significativos fue el de Julio Lazcano y Bedia, diplomático y descendiente del fundador, quien puso el acento en la necesidad de mantener viva la memoria familiar y, a través de ella, la historia argentina.

“Me he propuesto hace años empezar a recordar a nuestros parientes que han sido importantes”, expresó durante la entrevista.

Y dejó una reflexión que sintetizó buena parte del espíritu del encuentro:

“Los muertos dejan de existir cuando uno deja de recordarlos.”

Lazcano y Bedia explicó que junto con otros integrantes de la familia vienen reconstruyendo vínculos, intercambiando información, libros y documentos para recuperar distintas ramas del linaje.

En ese sentido, destacó especialmente la importancia de que esa memoria no quede encerrada dentro de la familia, sino que pueda ser compartida con la comunidad.

“Es muy importante el sentido de la historia, para todos ustedes, para el pueblo y la región, para que sepan que no somos un referente que nos sentimos ajenos”, sostuvo.

El diplomático, que durante 42 años desarrolló su carrera en el servicio exterior y pasó buena parte de su vida fuera del país, remarcó además la importancia de volver a las raíces.

“Vivir en las raíces de uno es lo más importante”, afirmó.

Una familia que vuelve a encontrarse con sus raíces

La visita también tuvo un componente particularmente emotivo para Pablo Cristián de Vedia, quien explicó que es tataranieto del fundador y que llegó a Nueve de Julio representando a buena parte de su familia.

“Soy el menor de diez hermanos y todos me encomendaron también ser representante, por así decirlo, porque no han podido estar”, contó.

La emoción apareció cuando habló de lo que significa para la familia que Nueve de Julio conserve y reconozca la memoria de Julio de Vedia.

“Mucho orgullo y mucha emoción”, resumió.

Pablo recordó además que su padre, Enrique, había tenido una carrera política y que ambos habían visitado Nueve de Julio durante la década de 1990.

En aquella oportunidad la familia había realizado otras donaciones vinculadas con la historia del fundador, entre ellas un retrato del general y documentación histórica.

La conversación permitió además reconstruir la línea familiar:

Agustín fue su abuelo; Enrique, su bisabuelo; y Julio de Vedia, su tatarabuelo.

La repetición de nombres dentro de la familia, incluso, fue motivo de una anécdota durante la charla.

“Muchos Julios, mucha familia”, comentaron entre sonrisas.

Las borlas del bastón de Tuyutí vuelven a Nueve de Julio

Uno de los momentos centrales de la jornada fue la entrega de las borlas del bastón de mando que perteneció al general Julio de Vedia y que utilizó durante la batalla de Tuyutí, en 1866.

Joaquín de Vedia fue quien entregó la pieza a la intendenta María José Gentile, en representación de la familia. La incorporación de este objeto al patrimonio municipal constituye un nuevo capítulo en la recuperación del legado histórico de la ciudad.

Durante la entrevista, Joaquín explicó además que conoce el paradero del bastón y asumió públicamente el compromiso de intentar recuperarlo.

“Me comprometo a traer el bastón”, afirmó.

La frase generó expectativa porque permitiría completar el conjunto histórico relacionado con uno de los elementos personales más significativos del fundador.

La entrega de las borlas fue formalizada mediante un acta de recepción y la pieza quedó incorporada al patrimonio destinado a preservar y difundir la historia de Nueve de Julio.

De la historia familiar a la historia argentina

El encuentro con los descendientes permitió también ampliar la mirada sobre Julio de Vedia y sobre la familia de la que formó parte.

Durante la conversación, Julio Lazcano y Vedia recordó la trayectoria de su antepasado y de su padre, Nicolás de Vedia, vinculado a los acontecimientos de la Revolución de Mayo y al Cabildo Abierto del 22 de mayo de 1810.

También repasó las conexiones familiares con figuras centrales de la historia argentina y el lugar que esa familia ocupó en distintos momentos de la construcción institucional del país.

La conversación permitió comprender que la fundación de Nueve de Julio no puede observarse como un hecho aislado.

Julio de Vedia llegó a estas tierras en el contexto de la expansión de la frontera, pero su presencia estuvo relacionada con un proceso mucho más amplio de organización territorial, militar, política y social.

Por eso, para sus descendientes, regresar a Nueve de Julio significa también recuperar una parte de esa historia.

“Somos hijos de un país muy joven”

Lazcano y Vedia definió a la Argentina como un país joven y señaló que, en apenas unas pocas generaciones, fue posible construir procesos históricos de enorme trascendencia.

En esa línea, reivindicó la figura del fundador no solamente como militar, sino también como protagonista de una etapa de construcción política y social.

La presencia de los descendientes permitió mirar aquellos acontecimientos desde otra perspectiva: la de una familia que, más de un siglo y medio después, mantiene el vínculo con el lugar donde uno de sus antepasados dejó una huella decisiva.

Y esa relación, lejos de quedar detenida en el pasado, continúa construyéndose.

“Vamos a venir siempre que nos inviten”, añadió Joaquín.

Pero la frase tuvo una segunda parte que terminó convirtiéndose en una suerte de declaración de pertenencia:

“Y si no nos invitan, también vamos a venir.”

Una historia que vuelve a unir generaciones

El aniversario número 163 encontró a Nueve de Julio frente a una escena cargada de simbolismo.

Por un lado, una comunidad que vuelve a mirar su origen.

Por otro, una familia que regresa al lugar donde uno de sus antepasados inició una historia que continúa hasta el presente.

La presencia de Joaquín de Vedia, Julio Lazcano y Bedia, Pablo Cristián de Vedia, Emilio de Vedia y Mitre, Horacio Vidal y Bedia, José María de Vedia, Guillermina de Vedia y Soledad de Vedia permitió recuperar nombres, documentos, recuerdos y objetos que forman parte de una memoria compartida.

El acto no fue solamente una evocación del 27 de octubre de 1863.

Fue también una oportunidad para preguntarse qué significa hoy recordar a quienes estuvieron en el origen de la ciudad.

Porque la historia no permanece únicamente en los libros, en las placas o en los museos.

También vive en las familias.

Vive en los objetos que vuelven a su lugar de origen.

Vive en quienes investigan, preguntan y reconstruyen las historias de sus antepasados.

Y vive, fundamentalmente, cuando una comunidad decide no olvidar.

A 163 años de aquel primer campamento junto a las lagunas, Nueve de Julio volvió a encontrarse con Julio de Vedia.

Esta vez, a través de sus descendientes.

Y en el año del bicentenario de su nacimiento, aquella historia volvió a hacerse presente en la ciudad que lleva el nombre de una fecha patria, pero que conserva en su memoria el nombre de quien fue su fundador.

 

 

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