El proyecto “Malvinas 3D” nació a partir de la iniciativa de un veterano de la Guerra de Malvinas, diseñador industrial y vinculado al uso de impresoras 3D en su actividad profesional. La propuesta consiste en construir un gran mural tridimensional de las Islas Malvinas combinando tecnología, investigación cartográfica, memoria histórica y participación comunitaria.
Así lo explicó el profesor José Moreno, quien detalló que la obra tendrá aproximadamente ocho metros de largo por 4,80 metros de alto y estará formada por unas 1.500 placas impresas en 3D.
Para desarrollar el diseño, el impulsor del proyecto trabajó junto a un cartógrafo, con quien realizó una investigación detallada del territorio. A partir de ese relevamiento, las islas fueron divididas en pequeñas piezas de 16 por 16 centímetros, que posteriormente serán ensambladas como si se tratara de un enorme rompecabezas.
Cada una de las placas posee características particulares. Algunas representan sectores marítimos mediante superficies lisas, mientras que las correspondientes al suelo de las islas están impresas con relieve. De esta manera, la tecnología permite reproducir la geografía del territorio de una forma visual y también táctil.
Además del diseño cartográfico, las piezas incorporan información relacionada con la historia y la gesta de Malvinas, con leyendas, referencias y nombres de soldados argentinos caídos durante el conflicto.
“Cada placa tiene algo diferente”, explicó Moreno, al destacar que la obra no tendrá solamente un valor artístico y tecnológico, sino también profundamente educativo y conmemorativo.
Una obra construida como un gran rompecabezas
El mural será organizado en 65 bloques, conformados por aproximadamente 25 placas cada uno. Este sistema permitirá trasladar y montar la estructura en diferentes lugares.
Debido a sus grandes dimensiones, el proyecto fue pensado desde el comienzo como una propuesta itinerante. Para su exhibición se utilizará una estructura especialmente diseñada que permitirá presentar las islas de una manera impactante y facilitar el traslado de los diferentes módulos.
La iniciativa ya contempla espacios permanentes para su exposición, entre ellos instituciones vinculadas con la historia militar y aeronáutica argentina. Paralelamente, la intención es que la obra pueda trasladarse hacia escuelas, localidades, instituciones y espacios públicos de distintos puntos del país.
“Donde lo llamen”, resumió Moreno al referirse al carácter itinerante del proyecto, señalando que en cada caso será necesario organizar la logística correspondiente para trasladar la estructura.
Actualmente ya se encuentran terminadas alrededor de 1.060 a 1.100 placas de las 1.500 previstas, y la expectativa es completar la obra aproximadamente en junio de 2027.
Una propuesta federal y colaborativa
Uno de los aspectos centrales de “Malvinas 3D” es su carácter federal.
La iniciativa busca la participación de instituciones educativas, organizaciones y particulares de distintos lugares del país. Los ciudadanos pueden colaborar mediante la impresión de una placa, mientras que las instituciones tienen la posibilidad de participar con varias piezas.
Cada placa cuenta con un número asignado, lo que permite organizar la construcción general del mural y, además, participar en sorteos realizados entre quienes forman parte de la propuesta.
De hecho, entre esos sorteos se entregaron impresoras 3D y una de las instituciones beneficiadas fue la Escuela Secundaria N.º 8 de 9 de Julio, que obtuvo uno de esos equipos a partir del trabajo realizado en el proyecto.
Para Moreno, sin embargo, imprimir una placa constituye solamente una parte del desafío. Su objetivo es que detrás de cada pieza exista un verdadero proceso educativo.
“Hay que malvinizar”
“Lo que estamos haciendo de mi parte es darle un marco pedagógico: que en cada institución se trabaje Malvinas, que se malvinice. Se debe malvinizar”, sostuvo Moreno.
Cada placa puede demorar entre cinco y once horas en imprimirse, dependiendo de sus características. Esto representa una dificultad porque no todas las escuelas disponen de una impresora 3D.
En su caso, Moreno trabaja, entre otros equipos, con una impresora perteneciente a una institución educativa de Naón. Las piezas pueden imprimirse previamente y luego el equipo es llevado a las escuelas para desarrollar una clase especial.
Durante esas jornadas, los estudiantes pueden observar cómo funciona una impresora 3D, conocer sus posibilidades y comprender el proceso mediante el cual se produce cada una de las piezas.
Pero el trabajo no termina allí.
Moreno brinda además diferentes herramientas y contenidos relacionados con Malvinas para que luego cada docente pueda abordarlos de acuerdo con el nivel y las características de sus estudiantes.
De esta manera, docentes de primaria y secundaria incorporan el proyecto desde diferentes áreas y perspectivas.
Once escuelas y 260 alumnos involucrados en 9 de Julio
En el distrito de 9 de Julio, la propuesta ya alcanzó a once instituciones educativas y alrededor de 260 alumnos.
Entre los establecimientos que participaron se encuentran escuelas secundarias de diferentes localidades del partido, entre ellas establecimientos de Naón, La Niña, 9 de Julio, El Provincial, Morea y 12 de Octubre, además de distintas escuelas primarias del distrito.
El proyecto se adapta a las posibilidades de cada comunidad educativa y, en algunos casos, permite incluso la articulación entre los niveles primario y secundario.
Como cierre de las experiencias se realizan exposiciones de los trabajos desarrollados por los estudiantes y se busca sumar la participación de veteranos de la Guerra de Malvinas, quienes brindan charlas y comparten sus experiencias con los jóvenes.
Posteriormente, los bloques impresos son enviados a Buenos Aires para incorporarlos progresivamente a la estructura general del mural.
El encuentro de los jóvenes con los veteranos
Moreno destacó especialmente la respuesta de los estudiantes.
Según relató, desde el inicio mantuvo grandes expectativas debido también a su propia experiencia y al contacto que tuvo a lo largo de los años con protagonistas directos de la historia de Malvinas.
La recepción encontrada en las escuelas, aseguró, superó ampliamente cualquier dificultad.
Directivos, docentes y estudiantes se involucraron en la propuesta y, aunque inicialmente algunos jóvenes pueden interpretar un proyecto escolar como una nueva obligación académica, la experiencia cambia rápidamente cuando comienzan a conocer la historia.
“Se copan todos, se quedan muy conectados”, explicó.
Moreno destacó particularmente el respeto con el que los estudiantes reciben a los veteranos y el interés que demuestran durante las charlas.
Las preguntas ocupan un lugar central. Y cuando surge alguna cuestión que excede sus conocimientos, sostiene una premisa clara: buscar a la persona adecuada que pueda responder.
Un gran mural de Malvinas en la Escuela 8
Uno de los trabajos más ambiciosos que se desarrolla actualmente en el distrito tiene lugar en la Escuela Secundaria N.º 8 de 9 de Julio, donde se prepara un mural exterior como parte del cierre del proyecto.
La propuesta involucra a 14 docentes de distintas áreas, convirtiendo el abordaje de Malvinas en un verdadero trabajo interdisciplinario.
Literatura, arte y música son algunas de las áreas que participan.
Desde Literatura se analiza detalladamente la Marcha de las Malvinas, trabajando el significado de sus versos, sus palabras y el contexto de cada estrofa.
Desde Arte se desarrolla el diseño y la realización del mural, mientras que desde Música los estudiantes trabajan precisamente con la interpretación de la Marcha de Malvinas.
El diseño de la obra surgió además de las propuestas presentadas por los diferentes cursos participantes. Las ideas fueron reuniéndose hasta conformar una composición colectiva.
El tema también llegó a la radio escolar, donde semanalmente se trabajan contenidos relacionados con Malvinas dentro del horario educativo.
La iniciativa fue inspirada, en parte, en una experiencia que Moreno conoció durante su participación en un precongreso sobre Malvinas realizado en la Universidad Nacional de Lanús, propuesta que luego decidió trasladar y adaptar a 9 de Julio.
Aunque inicialmente se proyectó noviembre como período tentativo para finalizar el mural, todavía no existe una fecha definitiva, ya que el avance depende también de los tiempos escolares y de las condiciones climáticas.
Tecnología que también abre nuevas puertas educativas
El proyecto comenzó además a generar nuevos vínculos relacionados con el uso educativo de la impresión tridimensional.
Moreno participó recientemente de encuentros vinculados con tecnología 3D en Buenos Aires, donde pudo establecer contactos con universidades y otras instituciones.
El objetivo es aprovechar esas relaciones para acercar nuevas herramientas, conocimientos y recursos tecnológicos a las escuelas del distrito.
De esta manera, “Malvinas 3D” comienza a trascender incluso la construcción del mural original: el proyecto permite introducir a los estudiantes en nuevas tecnologías y generar oportunidades educativas que pueden continuar utilizándose en otros trabajos.
Tecnología al servicio de la memoria
“Malvinas 3D” propone una manera innovadora de mantener viva la memoria histórica utilizando herramientas propias del presente.
La impresión tridimensional, la investigación cartográfica, el trabajo docente y la construcción colectiva se unen en una obra de gran escala destinada a homenajear a los veteranos, recordar a quienes dieron su vida y acercar la historia de Malvinas a las nuevas generaciones.
Y allí quizás se encuentre uno de los aspectos más significativos del proyecto.
No se trata solamente de imprimir 1.500 piezas y unirlas.
Detrás de cada placa hay una escuela, un docente, un estudiante, una familia o una institución que se detuvo a hablar de Malvinas.
Una pieza de apenas 16 centímetros puede parecer pequeña. Pero, al unirse a otras 1.499, termina construyendo un territorio entero.
Esa misma lógica atraviesa el proyecto: cada aporte individual se convierte en parte de una memoria colectiva mucho más grande.
De esta manera, “Malvinas 3D” busca unir generaciones, escuelas y comunidades de distintos lugares del país a través de una certeza que continúa atravesando la memoria nacional: las Malvinas son argentinas.



