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A 55 años del regreso de Evita: la historia del cuerpo que recorrió Europa antes de volver a la Argentina

El 3 de septiembre de 1971, los restos de Eva Perón fueron entregados a Juan Domingo Perón en su residencia de Puerta de Hierro, en Madrid. Después de casi 16 años de traslados clandestinos y versiones cruzadas, el cuerpo de quien había muerto en 1952 inició el último tramo de una historia marcada por el secreto y la incertidumbre.

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Madrid, 3 de septiembre de 1971. En la residencia de Juan Domingo Perón, en Puerta de Hierro, se produjo uno de los episodios más singulares de la historia argentina del siglo XX: la entrega de los restos de Eva Duarte de Perón, fallecida en 1952.

El operativo había sido preparado por el gobierno militar argentino y estuvo rodeado de estrictas medidas de seguridad. Durante más de cuarenta minutos, el vehículo funerario recorrió las inmediaciones de la Quinta 17 de Octubre antes de ingresar finalmente al lugar.

Perón aguardaba en el comedor de la residencia acompañado por María Estela Martínez, José López Rega, Jorge Daniel Paladino, el embajador argentino Jorge Rojas Silveyra y dos sacerdotes de la Orden de la Merced.

El coronel Héctor Cabanillas, uno de los militares que había intervenido años antes en la ocultación de los restos, fue quien formalizó la entrega. El acto quedó asentado en un documento oficial a pedido de Perón.

La escena cerraba, al menos provisoriamente, un largo capítulo iniciado en 1955.

Un cuerpo oculto durante años

Después del derrocamiento de Perón, los restos embalsamados de Eva Perón fueron retirados del edificio de la CGT. A partir de entonces comenzó un recorrido secreto cuya reconstrucción histórica presenta todavía algunas versiones diferentes.

El cuerpo pasó por distintos lugares bajo custodia militar mientras las autoridades buscaban una solución que impidiera que su tumba se convirtiera en un sitio de concentración popular.

Finalmente, con intervención de autoridades religiosas y contactos en Italia, se decidió sepultarlo en el Cementerio Mayor de Milán.

En mayo de 1957, los restos fueron trasladados a Europa a bordo del buque Conde de Biancamano. En Milán fueron enterrados bajo una identidad falsa: María Maggi, viuda de Magistris.

Durante años, la ubicación permaneció en secreto.

El regreso a Puerta de Hierro

A comienzos de la década de 1970, el contexto político argentino cambió. El secuestro y posterior asesinato del expresidente Pedro Eugenio Aramburu por parte de Montoneros volvió a colocar el destino de los restos de Evita en el centro de las negociaciones políticas.

El gobierno de Alejandro Agustín Lanusse buscaba encauzar una salida electoral y negociar las condiciones para el eventual regreso de Perón. En ese marco se concretó el operativo que permitió recuperar los restos de Eva.

Cuando el féretro llegó a Madrid, presentaba signos de deterioro producto de los años transcurridos bajo tierra. Dentro de la caja de madera había otra estructura metálica de zinc.

Al abrirla, se comprobó que el trabajo de conservación realizado por el anatomista español Pedro Ara había permitido preservar buena parte del cuerpo, aunque también se observaron numerosas lesiones.

Según los testimonios y registros posteriores, presentaba heridas en el rostro y cuello, una fractura en el tabique nasal, marcas en el tórax, cortes y otras lesiones. Perón dispuso que fueran fotografiadas y documentadas.

El episodio tuvo una fuerte carga emocional para el expresidente, que volvió a ver el cuerpo de quien había sido su esposa casi dos décadas después de su muerte.

Evita permaneció en España

A pesar de la recuperación de los restos, Eva Perón no regresó inmediatamente a la Argentina.

Perón consideraba que su regreso debía producirse en un contexto institucional y evitó trasladar el cuerpo junto con su propio retorno al país en 1973.

Los restos permanecieron entonces en Madrid hasta noviembre de 1974.

Tras la muerte de Perón, ocurrida el 1 de julio de ese año, una nueva situación volvió a colocar el destino del cuerpo de Evita en el centro de la escena. Montoneros había vuelto a secuestrar los restos de Aramburu y reclamaba, entre otras cuestiones, la restitución de los restos de Eva Perón.

Finalmente, el 18 de noviembre de 1974, el cuerpo fue trasladado a la Argentina.

El último destino

Los restos fueron recibidos en Buenos Aires y trasladados hasta la Quinta Presidencial de Olivos, donde permanecieron junto al cuerpo de Juan Domingo Perón.

Dos años después, tras el golpe de Estado de 1976, el gobierno militar decidió entregar los restos a las hermanas de Eva.

En octubre de ese año, el cuerpo fue llevado al Cementerio de la Recoleta y depositado en el panteón de la familia Duarte.

Desde entonces, allí permanece Eva Perón.

La historia de sus restos atravesó casi un cuarto de siglo de la Argentina: desde su muerte en 1952, pasando por el ocultamiento posterior al golpe de 1955, el entierro secreto en Milán, la recuperación en Madrid y finalmente su regreso definitivo a Buenos Aires.

Más allá de las interpretaciones políticas que acompañaron cada uno de esos episodios, el derrotero del cuerpo de Eva Perón constituye uno de los capítulos más particulares de la historia contemporánea argentina: un recorrido marcado durante años por el secreto, las decisiones de Estado y una búsqueda que terminó, finalmente, con su regreso al país.

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