
El creciente endeudamiento de los hogares argentinos se convirtió en un motivo de preocupación para la Iglesia, que reclamó una respuesta concreta de las autoridades nacionales frente al deterioro de la capacidad de pago de las familias.
El presidente de la Conferencia Episcopal Argentina (CEA), monseñor Marcelo Colombo, planteó la necesidad de establecer reglas claras para evitar que las personas queden atrapadas en niveles de deuda que luego resulten imposibles de afrontar.
“Alguna solución tiene que haber en cuanto al menos poner criterios en la contracción de las deudas o buscar la forma de discutir cuánto del monto del sueldo de alguien se puede gastar”, sostuvo el titular de la CEA al referirse a la situación que atraviesan numerosos hogares.
Colombo trazó además un paralelismo con una problemática que la Iglesia ya había señalado con preocupación: la ludopatía online. En ese sentido, explicó que anteriormente muchas familias habían quedado endeudadas como consecuencia de la adicción al juego y advirtió que ahora se suma otra modalidad vinculada al uso de las billeteras electrónicas.
“Familias que se endeudaban por razón del juego, como adicción. Ahora, esta situación que se agrega, que es el tener que afrontar muchas veces por causa del uso de las billeteras electrónicas”, señaló el religioso.
Las declaraciones del presidente de la CEA se producen en un contexto de fuerte deterioro de la capacidad de pago de los hogares.
De acuerdo con un informe elaborado por el Centro de Economía Política Argentina (CEPA) a partir de datos del Banco Central de la República Argentina (BCRA) y de la Central de Deudores (CENDEU), la mora bancaria familiar alcanzó el 12,8% en junio de 2026.
La situación resulta todavía más preocupante en el segmento de las billeteras virtuales: la morosidad llegó al 30,1%, por encima incluso del máximo registrado durante la pandemia, cuando había alcanzado el 27,1% en mayo de 2020.
En términos absolutos, el informe señala que 5,91 millones de personas se encuentran en situación irregular, dentro de un universo de 20,96 millones de deudores.
Para Colombo, además, no todas las deudas tienen las mismas características. El religioso diferenció entre aquellos compromisos financieros que implican condiciones particularmente desfavorables y otros que se acumulan progresivamente hasta colocar a las familias en una situación de difícil salida.
“Hay deudas que son claramente leoninas al momento de contraerlas y otras que son a gotas, que uno se va quedando de una manera rápida en una situación muy desventajosa para poder satisfacer”, explicó.
El presidente de la CEA fue enfático al rechazar cualquier postura de indiferencia frente al problema y reclamó que la situación sea abordada teniendo en cuenta sus consecuencias sociales.
“Lo que no se puede es tener una mirada superficial, ni menos decir: ‘No nos interesa o que se arreglen’”, afirmó.
En ese sentido, Colombo puso el foco especialmente en aquellas personas que recurren al crédito o a distintas formas de financiamiento para poder cubrir gastos esenciales. Según explicó, muchas familias terminan contrayendo nuevas deudas para afrontar necesidades básicas, resignando otros consumos indispensables.
“Ponerse en deudas para sacrificar algún ítem necesario para tener alguna situación de poder satisfacer algún ítem, no deja de preocupar y sobre todo, las consecuencias”, sostuvo.
El planteo de la Iglesia vuelve a colocar en el centro del debate el impacto social del endeudamiento familiar y la necesidad de discutir mecanismos que permitan evitar que el acceso al crédito, a las billeteras virtuales y a otras herramientas financieras termine profundizando la vulnerabilidad económica de los hogares.


