
La Asociación Argentina de Salud Mental (AASM) expresó su profunda preocupación ante los datos sobre suicidios registrados en Argentina y reclamó al Estado la implementación de políticas públicas urgentes de prevención, con presupuesto suficiente y un abordaje intersectorial.
Según los datos citados por la entidad, provenientes de informes del Observatorio de Política Criminal (OPC) y del Ministerio de Salud, el país registra una tasa de 11,8 suicidios cada 100.000 habitantes, una cifra que, de acuerdo con la AASM, constituye un indicador de extrema gravedad sanitaria y social.
La organización señaló que estos números no deben ser interpretados únicamente como estadísticas, sino como una señal que requiere respuestas concretas. En ese sentido, remarcó que el suicidio es un fenómeno complejo y multicausal, por lo que consideró irresponsable reducirlo a una única explicación o establecer relaciones causales lineales.
Al mismo tiempo, la AASM advirtió que tampoco se pueden ignorar las condiciones en las que se desarrolla el sufrimiento de muchas personas. Entre ellas mencionó la pérdida del empleo, la precarización laboral, el endeudamiento y las dificultades para sostener la vida cotidiana, factores que pueden afectar los vínculos sociales y las expectativas de futuro.
Desde la entidad también cuestionaron que problemáticas de carácter colectivo sean presentadas exclusivamente como responsabilidades individuales. En ese marco, destacaron la importancia de abordar el padecimiento social desde la empatía y mediante políticas públicas capaces de intervenir antes de que las situaciones de sufrimiento se agraven.
La AASM recordó, además, que organismos internacionales como la Organización Mundial de la Salud (OMS) han advertido sobre el impacto que tienen la pobreza, la desigualdad, la violencia y otras condiciones sociales y económicas sobre la salud mental.
Ante este escenario, la asociación sostuvo que el aumento de las conductas suicidas no puede ser respondido con silencio, indiferencia ni culpabilización de quienes atraviesan situaciones de sufrimiento.
Finalmente, la AASM reclamó respuestas urgentes a los problemas de base y políticas públicas inmediatas de prevención del suicidio, con recursos económicos suficientes y participación coordinada de distintos sectores. En particular, planteó la necesidad de involucrar a la sociedad civil, las universidades, los trabajadores de la salud y las familias en una estrategia integral de prevención y atención de la salud mental.


