
“Control vectorial de los motores”, dijeron casi al finalizar el conteo del lanzamiento.
El “arte” de equilibrar lo imposible funciona desde los números complejos: se necesita un plano (bi) para que el objeto real se sostenga. La creación de la rigurosidad (ya sea para costos o en los planteos de un mundo nacionalista) parte desde una ficción matemática para producir un efecto de verdad en la trayectoria.
“Mis” juega con la imagen de uno (como ATE haciendo paro para oponerse porque sí o asumiendo la nueva conducción “peronista” “para hacer oposición”) o bien con error o falta: donde comienza el control vectorial o de la rigurosidad de un político: o, si me lo permiten, de una política; tal vez la única entre 60 mil habitantes: la Intendente.
Lo sepa o no, María José Gentile es más o tan nacionalista como Victoria Villarruel (a quien muchos no quieren) o como Perón (a quien más no quieren). Pero también lo es como Ricardo Balbín, lo opuesto al socialdemócrata y mal llamado “padre de la democracia”, Raúl Alfonsín. Cabe recordar que Alfonsín se opuso a la fórmula de Balbín como vicepresidente de Juan Domingo Perón; por eso la vicepresidente fue la aún con vida María Estela Martínez de Perón.
Sin embargo, no es cuestión más que de “las fuerzas del cielo” o del “movimiento al futuro”: ignorancia y ganas de seguir ignorando. Creemos que el problema es la lluvia y las inundaciones, o los problemas de las motos en el tránsito, o que son los empleadores que pagan mal, o los empleados que no trabajan, o los pibes que no solo llegan armados a los colegios sino que además matan.
Pero no notamos que “hacemos oposición” sistemáticamente, como dijo el nuevo dirigente del PJ, o como se lo hizo notar ATE a la Intendente en las fiestas navideñas. También lo hacen notar las inspectoras de Educación a quienes no sonríen producidas para la foto como ellas; quienes detienen con violencia (sea una birome o gatillo fácil) y generan diferencias intolerables.
En este momento de tantas tribulaciones para nuestro país, no se trata más que de sentarse a discutir con firmeza (como hace la Intendente) cómo hacemos para comer 60.000 nuevejulienses teniendo dos bolsas de fideos y veinte granos de arroz. Se trata de llegar a la otra orilla con la mayor cantidad de los nuestros, pase lo que pase.
Requiere de dedicación y rigurosidad, pero de mucho amor y paciencia para no jalar el gatillo de ninguna superioridad supuesta. Se trata de ofrecer cobijo y la contención posible para, al menos, dar un paso más. Hasta que termine la ignorancia de dirigentes educados por el fracaso de un sistema educativo en un país que bordea lo absurdo: parecemos “lunáticos”, residentes de la Luna, a pesar de que el vuelo recién comienza.
Sin ir muy lejos, Milei y Kicillof creen que YPF ganó la pulseada con los fondos de inversión por éxitos personales o de sus abogados ¿Acaso se habrían puesto de acuerdo para sus declaraciones, como lo hicieron cuando Milei perdió en la provincia resignando la Casa Rosada para viajar a La Plata?
El nacionalismo dio la primera lección a favor del continentalismo: “América para los americanos” (desde el polo norte al polo sur). Asestándole un golpe crucial a esos fondos de inversión globalistas enfrentados con el nacionalismo de Trump y Putin: la corona inglesa y la corona española.
Tal vez, por un movimiento similar, pronto recuperemos las Malvinas.
Ayudemos a nuestros jóvenes asumiendo humildemente que somos, los adultos institucionalizados, unas bestias ignorantes. Salvo que nos llamemos: María José Gentile.
Los finales generan hartazgos. Pero falta poco para un comienzo de amplias posibilidades de progreso para nuestra Nación Argentina y nuestro Distrito nuevejuliense.
Insistiendo, en que no solo nuestro pueblo es formidable a pesar de nuestras dirigencias, sino también quien conduce nuestro gobierno distrital.


